Por Jaci Collins Falcon para El Semanario
Posted April 23, 2026
“Estamos unidos”. Una frase recurrente en el discurso de Nemonte Nenquimo, “Raíces, Resiliencia, Resistencia: Construyendo coaliciones para proteger a la Madre Tierra”, en la Cátedra Distinguida de Visitantes Richard T. y Virginia M. Castro de la Universidad Estatal Metropolitana de Denver.
La coautora de “Seremos jaguares: Memorias de mi pueblo” se dirigió a un público numeroso en el Tivoli Turnhalle del campus de Auraria el 15 de abril, compartiendo una historia de resistencia, cultura y justicia ambiental. Originaria de la región amazónica de Ecuador y miembro de la tribu waoriana, se ha convertido en una defensora de los derechos indígenas.
Cada año, la cátedra reúne a líderes, académicos y visionarios latinos en la MSU Denver para impartir diversas conferencias y seminarios que ponen de relieve la cultura y la comunidad. Al evento asistieron estudiantes, profesores, miembros de la comunidad y pueblos indígenas vestidos con sus trajes tradicionales. La cátedra Castro de este año celebró la cultura indígena y abordó la necesidad de un cambio social y medioambiental para proteger las comunidades y las tierras sagradas.

El mensaje de Nenquimo sobre la protección de los territorios sagrados y los pueblos resonó profundamente en la comunidad de la MSU y en el propósito de la cátedra. Creada originalmente en honor al difunto Richard T. Castro, la cátedra pasó a llamarse en 2021 en honor a su esposa, Virginia M. Castro, en reconocimiento al activismo y la defensa de la pareja de la comunidad chicana y latinx de Denver.
Nenquimo es la vigésimo quinta ponente principal en participar en este evento. En su discurso, compartió su historia personal como líder femenina que se inspiró en sus antepasados para combatir la invasión occidental y la contaminación por petróleo que afectó gravemente al modo de vida de su pueblo. “Empezamos a trabajar: instalando sistemas de recogida de agua de lluvia, apoyando a comunidades que carecían de agua potable, que estaban perdiendo su lengua, su cultura, sus ceremonias. La unidad nos abrió la visión. Nos ayudó a proteger nuestro territorio, a preservar nuestra lengua, nuestras canciones, nuestros rituales”, dijo Nenquimo.
Sheila Pérez-Kindle asistió al evento en honor a Virginia Castro, quien estaba de luto por el aniversario del fallecimiento de su difunto marido. Pérez-Kindle, una aurariana desplazada que trabaja en estrecha colaboración con Virginia Castro, dijo que eventos como este son importantes porque abordan y reconocen el dolor que experimentan comunidades como la suya.
El énfasis de Nenquimo en la importancia de volver a conectar con la tierra es algo que los aurarianos desplazados no tienen la oportunidad de hacer. “Todas las familias quedaron dispersas por toda la ciudad, no solo en un lugar; nuestra familia se fue al sur de Colfax”, dijo Pérez-Kindle. “Se rompieron muchas amistades cercanas y, ya sabes, el trauma que se produjo después fue bastante duro para la gente, y ahora seguimos sufriéndolo porque realmente no nos quieren en este campus y, de hecho, nos han rechazado de muchas maneras”.
El discurso destacó la necesidad de unidad y concienciación para preservar estos territorios sagrados en el futuro. Aunque las comunidades siguen sufriendo el dolor del desplazamiento, el evento generó esperanza. Para Melanie López Macareno, estudiante de segundo año y de primera generación en la MSU, la necesidad de unión le llegó profundamente. Lo que más le quedó grabado fue el mensaje de que la unidad genera cambio. “La unión hace la fuerza; en la unión está la fuerza, el poder y la unidad”, afirmó.

La profesora de antropología de la MSU, Rebecca Forgash, imparte la asignatura “We Will Be Jaguars” en su clase. Destacó la importancia de compartir historias indígenas y de grupos marginados. “Ser capaces de conectar con personas que provienen de entornos muy diferentes es importante para que todos nuestros estudiantes comprendan su humanidad común, comprendan los tipos de sistemas en los que están inmersos y los tipos de sistemas de desigualdad que quizá sus propios comportamientos perpetúan”, afirmó.
Aunque reconoce que es importante luchar contra las desigualdades sistémicas, Nenquimo sostiene que la resistencia requiere algo más que la confrontación. “No se trata solo de luchar contra los sistemas, sino también de volver a conectar: pescar, caminar, bañarse en los ríos, elaborar chicha, practicar rituales, pedirle a la Madre Naturaleza fuerza y sabiduría, comer bien, vivir con alegría. No solo ira, porque la ira por sí sola debilita nuestro espíritu”, afirmó.
La historia de Nenquimo fue más que una conferencia. Fue un poderoso símbolo de cambio. A pesar de toda la desconexión y la incertidumbre que hay en el mundo, Nenquimo tiene esperanza. “Hay esperanza en los jóvenes, en quienes estudian, en los movimientos sociales”, dijo. “La gente de fuera puede sentirse desconectada, abrumada por la tecnología, pero hay esperanza cuando vivimos con un propósito”.
Jaci Collins Falcon es periodista independiente. Traducido por Juan Carlos Uribe para The Weekly Issue/El Semanario.

