Por Jessica Corbett, Common Dreams
Posted October 1, 2026
Los demócratas electos —e incluso el principal responsable republicano de asignaciones presupuestarias del Senado— criticaron duramente al presidente Donald Trump el viernes pasado por rescindir casi mil millones de dólares en gastos aprobados por el Congreso que la Casa Blanca consideró “un despilfarro y perjudiciales” mediante un proceso legalmente impugnado.
En un comunicado en el que anunciaba a qué se dirigían los recortes, la administración celebró los recortes de fondos para lo que denominó “programas a favor de la inmigración ilegal”, una subagencia “nefasto” del Departamento de Justicia, un programa que “propaga el alarmismo climático de America Last”, una oficina que promueve la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) —o “la discriminación y las ideologías radicales woke”— y más.
El miembro de mayor rango del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Brendan Boyle (demócrata por Pensilvania),
respondió en un comunicado que “Donald Trump sabe que no puede lograr que el Congreso apruebe estos recortes, por lo que los está realizando ilegalmente por la puerta trasera”.
“Las acciones de Trump son un ataque descarado al poder constitucional del Congreso sobre el presupuesto”, agregó. “Es precisamente por eso que debemos aprobar mi Ley del Poder del Congreso sobre el Presupuesto e impedir que cualquier presidente se salte ilegalmente al Congreso”.
La agencia Associated Press informó que “según la ley federal, el Congreso tiene 45 días para revisar los recortes de gastos propuestos por el presidente antes de que entren en vigor. Pero Trump lo hizo prácticamente imposible al anunciarlos cuando solo faltaban cinco días para que terminara el año fiscal federal y la Cámara de Representantes estaba en receso hasta después de las elecciones de noviembre”.
El miembro de mayor rango del Comité de Presupuesto del Senado, Jeff Merkley (demócrata por Oregón), destacó en las redes sociales que “una rescisión selectiva es un veto ilegal a partidas específicas. Es el presidente diciendo que él, y solo él, convertirá un proyecto de ley de gastos bipartidista (que ya se ha promulgado como ley) en un proyecto de ley de gastos partidista. Está cancelando las partidas de gastos que no le agradan”.
“Esto viola el principio fundamental de la separación de poderes consagrado en nuestra Constitución, según el cual es el Congreso, y no el presidente, quien decide qué programas se diseñan y a qué nivel se financian”, continuó. “Mis colegas republicanos dijeron que nunca permitirían que esto sucediera. Bueno, pues aquí está. Deberían preguntarse: “¿Cómo me sentiría si un presidente demócrata cancelara los programas de carácter republicano que no le gustan en un proyecto de ley de gastos bipartidista que ya se ha promulgado como ley?”. Si tienen algo de integridad o de carácter, se unirán a nosotros para poner fin a esta práctica”.
Al señalar que los recortes afectarán a todo, desde la
investigación médica crítica hasta la lucha contra el tráfico internacional ilícito de narcóticos, la vicepresidenta del Comité de Asignaciones del Senado, Patty Murray (demócrata por Washington), declaró: “Esto es un robo al pueblo estadounidense, así de simple. Se trata de fondos que el Congreso ha asignado de manera bipartidista y que deberían estar ayudando a la gente, no ser recortados por un presidente más interesado en construir un salón de baile que en invertir en las familias”.
Mencionó específicamente al director de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), Russell Vought —coautor del
Proyecto 2025, el plan impulsado por la Fundación Heritage para una reforma de derecha del gobierno federal, quien recientemente fue tildado de “presidente en la sombra no electo” por el demócrata de la Cámara de Representantes que presentó los artículos de acusación en su contra—. Según Murray, “todos los republicanos que votaron a favor de estos proyectos de ley deberían estar furiosos porque Vought está diciendo que sus votos no cuentan”.
Murray también señaló que, durante las negociaciones para la ley de gastos provisionales recientemente promulgada, “los demócratas lucharon por incluir disposiciones que impidieran que la administración de Trump usurpara una vez más el poder del Congreso; pero, por segunda vez en un año, los republicanos se negaron a tomar medidas de sentido común y evitar que esto sucediera”.
“Mientras Trump gasta el dinero de los contribuyentes en anuncios para promocionarse a sí mismo, el Congreso debe reafirmar sus poderes para ayudar a la gente, y ya es hora de que los republicanos se unan a nosotros en esa lucha”, argumentó. “El mensaje de Russ Vought al Congreso es que sus votos no cuentan y que sus leyes son opcionales. Ahora es el momento de que mis colegas republicanos, quienes dijeron que nunca permitirían que esto sucediera, den un paso al frente y se unan a nosotros para detener esto, y le recuerden a esta administración que así no es como funcionan las cosas”.
El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer (demócrata por Nueva York), enfatizó el impacto de la medida de la administración, afirmando que “Trump está destripando con regocijo los programas y las protecciones que ayudan a las familias estadounidenses trabajadoras a llevar una vida segura y saludable, mientras sigue castigándolas con precios de la gasolina y los alimentos que se disparan”.
“Con este paquete de recortes, la administración de Trump está retirando ilegalmente casi mil millones de dólares en fondos críticos que apoyan a los niños, a los estudiantes de K-12, a las pequeñas empresas y a la investigación en salud y aire limpio”, destacó. “Los estadounidenses claman por alivio”.
“En lugar de poner fin a su guerra contra Irán y al caos arancelario que están elevando los costos, Trump está extendiendo la alfombra roja a nuestros adversarios mientras roba fondos destinados a ayudar a las familias estadounidenses”, agregó. “Los demócratas del Senado se opondrán a los recortes ilegales de Trump en todo momento y continuarán la lucha para ayudar a las familias estadounidenses, reducir los costos de la atención médica y proteger a nuestras comunidades”.
El anuncio de la administración sobre la rescisión se produjo a menos de seis semanas de las elecciones de mitad de mandato. Los demócratas buscan obtener la mayoría, mientras que el Partido Republicano de Trump lucha por mantener el control de ambas cámaras del Congreso. Una de las contiendas que más atención ha acaparado a nivel nacional es la de la presidenta del Comité de Asignaciones del Senado, Susan Collins (republicana por Maine).
Mientras algunos republicanos del Congreso aplaudían la medida del 25 de septiembre, Collins emitió un comunicado en el que la denunciaba. Afirmó que “sin previo aviso ni consulta, el Congreso acaba de recibir de la administración un paquete de 810 millones de dólares en rescisiones discrecionales”, lo que calificó como el intento más reciente de la OMB “de socavar el poder constitucional del Congreso sobre el presupuesto”.
“Esta medida demuestra que la OMB retuvo intencionalmente estos fondos durante meses para llevar a cabo esta cancelación ilegal de asignaciones que fueron aprobadas de manera bipartidista y promulgadas como ley”, continuó Collins. “El retraso en sí mismo no solo constituye una retención que no se informó al Congreso, sino que también es una usurpación de las facultades presupuestarias del Congreso. La OMB es una agencia del poder ejecutivo. No le corresponde decidir qué programas merecen recibir financiamiento”.
“La Oficina de Responsabilidad Gubernamental, de carácter independiente, ha concluido que las rescisiones discrecionales son ilegales y no están permitidas por la Ley de Control de Retenciones”, agregó. “Cualquier intento de rescindir fondos asignados sin la aprobación del Congreso constituye una clara violación de la ley. Trabajaré con mis colegas para hacer frente a estas acciones ilegales”.
Si bien algunos demócratas habían pedido a sus colegas republicanos que hicieran tales promesas, el senador Chris Murphy (demócrata por Connecticut) respondió a Collins en las redes sociales, escribiendo que “los republicanos del Senado tuvieron una oportunidad tras otra para detener la apropiación ilegal del dinero de los contribuyentes por parte de Trump. Una y otra vez, juraron lealtad a Trump en lugar de a los ciudadanos. Y él seguirá manipulándolos si el Senado no cambia de manos”.
Lo mismo hizo Troy Jackson, el ex presidente demócrata del Senado de Maine que se postula para desbancar a Collins. Dijo que “Susan Collins votó a favor del candidato de Trump para dirigir la OMB. ¿Ahora le sorprende que esté haciendo exactamente lo que prometió? Ella es la presidenta del Comité de Asignaciones que votó a favor de Trump el 96 % de las veces. Expresar preocupación no es suficiente. Los habitantes de Maine ven más allá de las mentiras”.
Jessica Corbett es editora principal y redactora de Common Dreams. Este artículo se reproduce de Common Dreams bajo una licencia Creative Commons.
Traducido por Juan Carlos Uribe para The Weekly Issue/El Semanario.
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