{"id":7347,"date":"2018-12-06T04:21:13","date_gmt":"2018-12-06T04:21:13","guid":{"rendered":"http:\/\/elsemanarioonl.wpengine.com\/?p=7347\/"},"modified":"2018-12-06T04:21:13","modified_gmt":"2018-12-06T04:21:13","slug":"un-encausado-se-presenta-solo-al-tribunal-de-inmigracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/un-encausado-se-presenta-solo-al-tribunal-de-inmigracion\/","title":{"rendered":"Un Encausado Se Presenta Solo Al Tribunal de Inmigraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\npor<strong> Eva Ruth Moravec and Ginger Thompson<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Foto de Portada:<\/em><em> El inmigrante salvadore\u00f1o Wilder Maldonado Cabrera, centro, y otros entran el edificio para una audiencia de la corte de inmigraci\u00f3n en San Antonio.<\/em><\/p>\n<blockquote><p>La abogada ayud\u00f3 a Wilder a ponerse los aud\u00edfonos para que pudiera escuchar a la int\u00e9rprete del tribunal, como si el lenguaje fuera lo \u00fanico que le imped\u00eda entender el torbellino de los procedimientos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Fue poco antes al D\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias en uno de los tribunales de inmigraci\u00f3n de San Antonio, cuando el tercer compareciente ante el Juez An\u00edbal Mart\u00ednez entr\u00f3 a la sala sin abogado, con un gorro gris de invierno bordado con un enorme par de ojos azules a cada lado de un gran mech\u00f3n de peluche rojo.<\/p>\n<p>Cuando la alguacil le pregunt\u00f3 su nombre contest\u00f3 orgullosamente: Wilder Hilario Maldonado Cabrera.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 edad tiene Wilder?\u201d pregunt\u00f3 el juez de inmigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una de las abogadas presentes en la sala con otros clientes pas\u00f3 al frente para hablar por el chico en forma voluntaria. Lo volte\u00f3 a ver para preguntarle su edad en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>\u201cSeis a\u00f1os,\u201d dijo, con las piernas colg\u00e1ndole en la silla de la mesa de comparecientes.<\/p>\n<p>Wilder, un regordete y sonriente ni\u00f1o salvadore\u00f1o, chimuelo de dos dientes, era el compareciente m\u00e1s chico de la lista de casos juveniles de ese d\u00eda. Pero eso no era todo lo que lo hac\u00eda especial. Tambi\u00e9n era uno de los \u00faltimos ni\u00f1os que segu\u00edan bajo custodia gubernamental por haberse visto afectados por la muy criticada pol\u00edtica de cero tolerancia de la administraci\u00f3n; muchos de ellos todav\u00eda esperando volverse a reunir con sus padres detenidos en Estados Unidos.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica, anunciada con gran fanfarria en abril para escabullirse un par de meses despu\u00e9s ante a la oposici\u00f3n de ambos partidos, dict\u00f3 que las autoridades migratorias presentaran cargos penales en contra de cualquier persona que fuera detenida por cruzar la frontera ilegalmente, adem\u00e1s de separar a cualquier menor acompa\u00f1ante.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 2,600 ni\u00f1os y ni\u00f1as inmigrantes, incluidos unos cien de ellos menores de cinco a\u00f1os, fueron separados de sus padres antes de que una juez federal ordenara que la administraci\u00f3n cesara la pol\u00edtica y reuniera nuevamente a las familias afectadas. La mayor\u00eda ya regres\u00f3 con sus padres u otros familiares. Unos 120 menores siguen bajo custodia de las autoridades federales debido a que sus padres ya hab\u00edan sido deportados y unos treinta casos tienen que ver con ni\u00f1os cuyos padres cuentan con antecedentes penales. Mientras que las autoridades migratorias, y los que abogan por los inmigrantes, se tropezaban para volver a juntar a esas familias, los tribunales como el del juez Mart\u00ednez a menudo parec\u00edan m\u00e1s bien juzgados de lo familiar.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles que se present\u00f3 Wilder, la sala del juzgado estaba repleta de menores, casi todos adolescentes quienes hab\u00edan entrado a Estados Unidos por su cuenta y no fueron separados de sus familiares en la frontera. Los chicos se sentaron en las bancas del fondo vestidos de pantalones bien planchados y camisas de botones, mientras que tres j\u00f3venes bastante embarazadas se encontraban al frente, una de ellas quej\u00e1ndose de dolores.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEscuch\u00e9 que tenemos a una menor con problemas de salud?\u201d dijo el Juez Mart\u00ednez desde el estrado. \u201cNo hay problema si se siente inc\u00f3moda o si necesita salir en cualquier momento\u201d.<\/p>\n<p>Uno de los primeros en pasar ante el juez fue una ni\u00f1a guatemalteca de once a\u00f1os, con vestido floreado y cabello atado en una cola de caballo.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 en la silla de cuero negro y casi ni habl\u00f3 mientras que su abogada M\u00f3nica Cueva Kretzschmar explicaba que la menor admit\u00eda haber cruzado la frontera ilegalmente y que deseaba que se le enviara de regreso a Guatemala con sus padres (su caso no fue de los de separaci\u00f3n de familias). El juez pregunt\u00f3 si la ni\u00f1a hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n voluntariamente. La abogada dijo que s\u00ed. Pregunt\u00f3 tambi\u00e9n si su regreso posaba riesgos o peligros. La abogado contest\u00f3 que no.<\/p>\n<p>El juez luego se dirigi\u00f3 a la chica: \u201cEntiendo que quieres regresar con tus padres quienes est\u00e1m en Guatemala\u201d. Ella asent\u00f3 con la cabeza. \u201cAcabo de otorgar esa petici\u00f3n. Te deseo todo lo mejor\u201d.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a se levant\u00f3 de su asiento sonriente, d\u00e1ndoles el visto bueno con los pulgares a los abogados en las bancas.<\/p>\n<p>El siguiente turno fue de Wilder.<\/p>\n<p>El juez pregunt\u00f3 acerca de su padre. \u00bfSegu\u00eda detenido?<\/p>\n<p>El fiscal dijo no saberlo.<\/p>\n<p>En realidad, su padre segu\u00eda detenido en un reclusorio federal de inmigraci\u00f3n a menos de una hora de distancia del juzgado. Padre e hijo hab\u00edan sido separados el 6 de junio cuando cruzaron la frontera ilegalmente y pidieron asilo. Wilder fue colocado en un hogar de tutela provisional, mientras que su padre, Hilario Maldonado, fue enviado a un centro de detenci\u00f3n. Desde ese entonces, s\u00f3lo hab\u00edan podido hablar por tel\u00e9fono en forma espor\u00e1dica.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de que Maldonado entrara al pa\u00eds, las autoridades determinaron que no calificaba para pedir asilo, pero se negaron reunirlo nuevamente con su hijo hasta que la decisi\u00f3n fuera apelada, ya que Maldonado hab\u00eda vivido en los Estados Unidos hac\u00eda m\u00e1s de una d\u00e9cada y ten\u00eda una orden de arresto por manejar en estado de ebriedad en Florida. En un contexto no migratorio, ese cargo casi nunca ocasionar\u00eda que se perdiera la patria potestad, pero algunos abogados de inmigraci\u00f3n comentan que han visto que las autoridades migratorias utilizan los antecedentes penales menores y no violentos para justificar que los padres inmigrantes sean separados de sus hijos en la frontera. Los funcionarios gubernamentales dicen que aun cuando un tribunal federal dictara el cese de las separaci\u00f3n de menores bajo las pautas de cero tolerancia, la excepci\u00f3n eran los casos en los que los padres presentaban un peligro para la seguridad de los menores.<\/p>\n<p>Entretanto, Mar\u00eda \u00c9lida Cabrera, madre de Wilder, segu\u00eda en El Salvador intentando por primera vez mantener a sus otros hijos por s\u00ed sola. Ella coment\u00f3 que el Sr. Maldonado era quien sosten\u00eda principalmente a la familia, y que, desde que fuera detenido, ella y sus hijos sobreviv\u00edan con ayuda de grupos estadounidenses de abogac\u00eda y ayuda para inmigrantes que se hab\u00edan enterado del caso de su hijo Wilder.<\/p>\n<p>Ninguno de ellos sab\u00eda si volver\u00edan a estar juntos, ni cu\u00e1ndo. Y menos el peque\u00f1o Wilder. Criado en una aldea chica en la frontera norte del El Salvador, era obvio que no supo qu\u00e9 hacer ante el detector de metal y mucho menos darse cuenta del significado de estar en un tribunal.<\/p>\n<p>Antes de entrar a la sala, la alguacil tuvo que darle un empujoncito para que pasara por el detector, ya que el chico se congel\u00f3 temeroso al ver las luces parpadeantes a su lado. \u201cNo te pongas nervioso,\u201d le dijo ella.<\/p>\n<p>La abogada ayud\u00f3 a Wilder a ponerse los aud\u00edfonos para que pudiera escuchar a la int\u00e9rprete del tribunal, como si el lenguaje fuera lo \u00fanico que le imped\u00eda entender el torbellino de los procedimientos.<\/p>\n<p>Luego le pidi\u00f3 al juez que hiciera a un lado cualquier decisi\u00f3n que pudiera tomar sobre el caso de asilo del menor hasta que el abogado de Wilder pudiera presentarse con \u00e9l. El juez accedi\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cWilder, que te vaya bien\u201d, dijo al tiempo que enviaba al chico a la incertidumbre. \u201cTe veremos pronto\u201d.<\/p>\n<p>Wilder se despidi\u00f3 del juez sacudiendo la mano y pretendiendo lanzar telara\u00f1as desde sus mu\u00f1ecas, ya que es gran fan\u00e1tico del Hombre Ara\u00f1a. Cuando sal\u00eda de la sala, tambi\u00e9n le dijo adi\u00f3s con la mano a la alguacil amistosa, a\u00f1adiendo: \u201cBye polic\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eva Ruth Moravec, especial a ProPublica y Ginger Thompson es un reportero de ProPublica que escribe sobre la guerra contra las drogas. Traducci\u00f3n de Mati Vargas-Gibson. Reproducido con permiso de ProPublica, <a href=\"http:\/\/www.propublica.org\">www.propublica.org<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Read More Cover Features at: <\/strong><a href=\"http:\/\/WWW.ELSEMANARIO.US\"><strong>WWW.ELSEMANARIO.US<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Eva Ruth Moravec and Ginger Thompson \u00a0 Foto de Portada: El inmigrante salvadore\u00f1o Wilder Maldonado Cabrera, centro, y otros entran el edificio para una audiencia de la corte de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":403,"featured_media":7345,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-7347","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticia-de-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Print-Publication-181206-rev0103.jpg?fit=734%2C935&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/403"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7347\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7345"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}