{"id":28096,"date":"2025-10-02T23:51:59","date_gmt":"2025-10-02T23:51:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/?p=28096"},"modified":"2025-10-02T23:51:59","modified_gmt":"2025-10-02T23:51:59","slug":"la-trampa-de-la-visa-h-2a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/la-trampa-de-la-visa-h-2a\/","title":{"rendered":"La Trampa de la Visa H-2A"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Por <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/max-blau\">Max Blau<\/a>, ProPublica, y <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/zaydee-sanchez\">Zaydee Sanchez<\/a>, para ProPublica<\/p>\n<p><em>Posted October 2, 2025<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antes del amanecer, Javier S\u00e1nchez Mendoza Jr. dio la \u00faltima calada a un cigarrillo en la oscuridad y mir\u00f3 desde la escalera de un motel en ruinas. Bajo los potentes focos, una procesi\u00f3n de viajeros cansados vestidos con camisetas y vaqueros se agachaba para recoger sus enormes bolsas de viaje del fondo de un autob\u00fas blanco. Mendoza les hab\u00eda organizado este viaje de 1900 kil\u00f3metros desde el noreste de M\u00e9xico hasta una zona rural de Georgia dedicada al cultivo de ar\u00e1ndanos. Todos ellos ten\u00edan un permiso de trabajo, que Mendoza les hab\u00eda ayudado a conseguir a trav\u00e9s de un programa de visas que se llaman H-2A.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s extranjeros que nunca estaban utilizando este programa, que lleva d\u00e9cadas en vigor y les permite trabajar durante meses o incluso varios a\u00f1os en establecimientos agr\u00edcolas estadounidenses. Los agricultores y los pol\u00edticos han promocionado la visa H-2A como una soluci\u00f3n f\u00e1cil a un problema laboral persistente: los estadounidenses est\u00e1n abandonando los trabajos agr\u00edcolas y las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n de Estados Unidos restringen el acceso a los trabajadores indocumentados. El mes pasado, el presidente Donald Trump plante\u00f3 la idea de que si los trabajadores agr\u00edcolas indocumentados regresaban a sus pa\u00edses, podr\u00edan volver a Estados Unidos \u201ccon un pase\u201d para reingresar \u201clegalmente\u201d al pa\u00eds. Pero a lo largo de los a\u00f1os, las promesas de la H-2A \u2014 condiciones de trabajo humanitarias, alojamiento gratuito y salarios mucho mejores que en sus pa\u00edses de origen \u2014 se han visto socavadas por la relativa facilidad para explotar a los trabajadores debido a la escasa supervisi\u00f3n del programa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El grupo de mujeres y hombres que lleg\u00f3 ese d\u00eda de septiembre de 2018 \u2014 como los que hab\u00edan llegado antes y los que vinieron despu\u00e9s \u2014 tra\u00eda la esperanza de construir una vida mejor para ellos y sus familias. Mendoza, a trav\u00e9s de una red de reclutadores en M\u00e9xico, les hab\u00eda vendido esa esperanza. Los reclutadores exaltaban las promesas de una visa que, para muchos, significar\u00eda ganar en un d\u00eda lo que en M\u00e9xico se gana en una semana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde su posici\u00f3n en la escalera, Mendoza contemplaba una escena que tambi\u00e9n parec\u00eda promisoria para \u00e9l. La llegada de ese grupo marcaba el inicio de su primer gran trabajo como intermediario laboral y el fin del temor persistente a terminar como su madre y su padre, que lo hab\u00edan tra\u00eddo de ni\u00f1o desde M\u00e9xico. Ellos apenas sobreviv\u00edan empacando paja de pino y ar\u00e1ndanos. Mendoza, de 21 a\u00f1os, tambi\u00e9n hab\u00eda trabajado en el campo por un tiempo. Pero luego se fue la universidad, a la que renunci\u00f3 para enfocarse en lo que calculaba ser\u00eda un negocio m\u00e1s lucrativo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<blockquote><p>Aunque este caso revel\u00f3 lo f\u00e1cil que es explotar y abusar de los titulares de visas, poco ha cambiado.<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por esos d\u00edas, Georgia depend\u00eda m\u00e1s que ning\u00fan otro estado de personas con visas H\u20112A. \u00c9l hac\u00eda las veces de portero: eleg\u00eda qu\u00e9 mexicanos, desesperados por un mejor salario, ir\u00edan a las granjas de Georgia urgidas de mano de obra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero Mendoza tambi\u00e9n ten\u00eda otras ambiciones relacionadas con ese trabajo. Y ten\u00eda planes para una trabajadora en particular de ese primer grupo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi ten\u00eda 24 a\u00f1os y era madre soltera. Ten\u00eda experiencia en el campo: creci\u00f3 en una familia muy unida de agricultores, en un pueblito rodeado de plantaciones de ma\u00edz y calabaza. De todos modos, parec\u00eda una chica de ciudad, con su ropa a la moda y su gusto por el labial rosa. Uno de los reclutadores de Mendoza en M\u00e9xico era vecino de la familia de Sofi y le asegur\u00f3 que era buena trabajadora. Eso, para Mendoza, importaba poco. La foto adjunta a su solicitud de visa H\u20112A fue lo que lo atrajo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mendoza empez\u00f3 a enviarle mensajes de texto coquetos. Ella los ignor\u00f3. \u00c9l insisti\u00f3 y le dijo que le descontar\u00eda la mayor parte de los honorarios que cobraba por tramitar la visa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi se qued\u00f3 pensando. Su padre, en quien confiaba m\u00e1s que en ning\u00fan otro hombre, hab\u00eda empezado a trabajar como jornalero agr\u00edcola en Estados Unidos cuando ella era ni\u00f1a, y era consciente de lo mucho que \u00e9l apreciaba la vivienda estable y el sueldo fijo. Aunque le preocupaba dejar a su beb\u00e9, le empez\u00f3 a preocupar m\u00e1s lo que le pasar\u00eda si no se marchaba. El salario que Mendoza le ofrec\u00eda pod\u00eda cambiar el futuro de su hijo o, como m\u00ednimo, asegur\u00e1rselo, tal y como su padre hab\u00eda hecho con ella. Se lo deb\u00eda a su hijo, pens\u00f3. Se ir\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero no mucho despu\u00e9s de que el contingente llegara Monterrey, M\u00e9xico, para abordar uno de los camiones enviados por Mendoza, Sofi empez\u00f3 a tener dudas. Un socio de Mendoza los estaba esperando. Le entreg\u00f3 a cada jornalero un fajo de billetes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan les explic\u00f3, Estados Unidos objetar\u00eda cualquier transferencia bancaria por un monto alto proveniente de M\u00e9xico, as\u00ed que tendr\u00edan que llevarle ese dinero a su nuevo patr\u00f3n. Les dijo que no lo guardaran en las maletas: era probable que los funcionarios estadounidenses se las revisaran. Ten\u00edan que llevarlo en el cuerpo. No dijo mucho m\u00e1s; solo que, si a alguien lo deten\u00edan, tendr\u00eda que declarar que el dinero era suyo. As\u00ed que no se dejen atrapar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre m\u00e1s se acercaba el cami\u00f3n a la frontera, m\u00e1s nerviosa se pon\u00eda Sofi. Empez\u00f3 a calcular cu\u00e1nto dinero iba escondido entre los pasajeros. La suma ascend\u00eda a casi un cuarto de mill\u00f3n de d\u00f3lares.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El acuerdo con el agricultor<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En algunos aspectos, el trato que Mendoza hab\u00eda cerrado con un productor de ar\u00e1ndanos llamado Charles King era t\u00edpico. Mendoza garantizar\u00eda un suministro constante de jornaleros, reclut\u00e1ndolos en todo M\u00e9xico y Guatemala, ayud\u00e1ndolos con las solicitudes de visa H\u20112A y organizando el viaje a Estados Unidos. Los jornaleros solo podr\u00edan ser empleados por King, y por un m\u00e1ximo de 10 meses a la vez. King les pagar\u00eda un salario justo \u2014 apenas por debajo de 11 d\u00f3lares la hora \u2014 y cubrir\u00eda los costos de vivienda y transporte hasta su granja.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El acuerdo ten\u00eda una cl\u00e1usula: Mendoza supervisar\u00eda \u00e9l mismo a los jornaleros dede King. Eso significaba que Mendoza, con dinero de King, les buscar\u00eda vivienda y la pagar\u00eda. Tambi\u00e9n se encargar\u00eda de llevarlos y traerlos del campo, y de entregarles los sueldos. Para los due\u00f1os, era com\u00fan delegar esas tareas en intermediarios . Les ahorraba a productores como King el fastidio de lidiar con empleados que hablan poco ingl\u00e9s. Y les daba a intermediarios como Mendoza un poder colosal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al igual que Mendoza, King era bastante nuevo en este negocio. El veterano maquinista de tren hab\u00eda decidido solo unos a\u00f1os antes, ya con cuarenta y tantos, que quer\u00eda montar una granja en las m\u00e1s de 16 hect\u00e1reas que le hab\u00eda dejado su difunto abuelo. Cuando conoci\u00f3 a Mendoza, sus arbustos de ar\u00e1ndanos estaban a punto de dar sus primeros frutos. Calcul\u00f3 que necesitaba 150 personas para trabajar en su terreno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mendoza le aconsej\u00f3 a King que solicitara el doble; Mendoza ten\u00eda planes para los dem\u00e1s. King, por su parte, se llevar\u00eda una parte. Lo \u00fanico que que King ten\u00eda que hacer era firmar los papeles. Mendoza se encargar\u00eda de casi todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>King firm\u00f3. Y Mendoza, que hasta entonces solo hab\u00eda tra\u00eddo unos pocos grupos peque\u00f1os de jornaleros para otros agricultores, se puso manos a la obra a fin de conseguir los 300 de King.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi estaba entre los primeros grupos que hab\u00edan reclutado para trabajar en Kings Berry Farm. Al bajar del cami\u00f3n en el estacionamiento del motel mugroso, tras pasar por la aduana y viajar m\u00e1s de 20 horas por carretera, al principio sinti\u00f3 alivio. Pero la manera en que los recibieron la dej\u00f3 helada: los descargaron como prisioneros, haci\u00e9ndolos agachar la cabeza para que no vieran lo que suced\u00eda alrededor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una de las personas que recib\u00edan a los jornaleros separ\u00f3 a Sofi del grupo. Seg\u00fan recuerda, la llevaron a una habitaci\u00f3n del motel. Ah\u00ed hab\u00eda otra jornalera esper\u00e1ndola. Les asignaron guardias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En esa habitaci\u00f3n vio a Mendoza por primera vez. Bajito y fornido, de barba sin bigote, hablaba con un marcado ceceo a causa de un trastorno cong\u00e9nito. A veces costaba entenderle, pero ese d\u00eda no tuvo problema en dejar claro lo que quer\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi recuerda que la otra mujer le pidi\u00f3 a Mendoza que le devolviera el pasaporte. Mendoza dijo que, si estaba pensando en abandonar el negocio, tendr\u00eda que irse sin pasaporte. No se lo devolver\u00eda.<\/p>\n<p>Ya ten\u00eda el de Sofi.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las amenazas<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A Sofi no la mandaron a trabajar en el campo como a los dem\u00e1s. Mendoza ignor\u00f3 por completo el contrato que hab\u00edan firmado. Se la qued\u00f3 como empleada y le asign\u00f3 otras responsabilidades: recibir transferencias desde M\u00e9xico a su nombre y extender cheques para los jornaleros. No le pagar\u00edan por ese trabajo. No le pagar\u00edan nada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mendoza la oblig\u00f3 a vivir en su casa. Hablaba abiertamente de su negocio y ella prestaba atenci\u00f3n. Le fue f\u00e1cil reconstruir la manera en que actuaba. A algunas personas llegaba a cobrarles miles de d\u00f3lares por la oportunidad de obtener una visa H\u20112A. Lo oy\u00f3 hablar con sus contactos en M\u00e9xico: dec\u00eda que traer\u00eda a m\u00e1s y m\u00e1s personas que en verdad los productores agr\u00edcolas no necesitaban, con el \u00fanico fin de cobrar sus honorarios por adelantado. Incluso la llevaba a sus reuniones con King. A Sofi le parec\u00eda un intento de presumir el poder que ten\u00eda sobre ella.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerda que Mendoza ten\u00eda hacinadas a m\u00e1s de veinte personas \u2014 jornaleros y sus hijos \u2014 en un tr\u00e1iler. Not\u00f3 que a varios no les alcanzaba para comer. Sofi cre\u00eda que los estaban estafando con el salario. Recordaba que, a veces llamaban a Mendoza por tel\u00e9fono a medianoche: era para avisarle de gente que se estaba escapando.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esas llamadas reforzaban en Sofi la sensaci\u00f3n de que, a diferencia de los otros jornaleros, ella ni siquiera pod\u00eda intentar la huida. Le hab\u00edan quitado su pasaporte. No conoc\u00eda a nadie a quien pedirle ayuda. No hablaba ingl\u00e9s. Y ten\u00eda miedo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde la primera vez que la toc\u00f3, el d\u00eda que lleg\u00f3 a Estados Unidos, Mendoza le dej\u00f3 claro que su opini\u00f3n no contaba. Aun as\u00ed, ella se resisti\u00f3 ante sus avances. A \u00e9l no le import\u00f3. Mes tras mes, encerrada en su casa, hizo con ella lo que quiso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al cabo de unos meses, Mendoza la llev\u00f3 a un juzgado de la zona. Para entonces, Sofi cre\u00eda que \u00e9l la consideraba su trofeo: una posesi\u00f3n por la que hab\u00eda pagado. En el juzgado le dijo que ten\u00eda que firmar un papel. Si se negaba, le volvi\u00f3 a decir lo mismo que repetir\u00eda cada vez que se enojaba, que era con mucha frecuencia: Voy a llamar a la migra, recuerda que le dec\u00eda. Voy a hacer que te deporten.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Reci\u00e9n una vez que firm\u00f3 le explic\u00f3 qu\u00e9 era el documento: una licencia de matrimonio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a presentarla como su esposa y a decirle que ten\u00eda que traer a su hijo a Georgia. Que \u00e9l la ayudar\u00eda. Pero ella tem\u00eda que lo tratara igual que a los hijos de otros jornaleros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los primeros cuatro meses, le pregunt\u00f3 si pod\u00eda volver a M\u00e9xico, solo para visitar a su padre, que estaba enfermo de c\u00e1ncer. Record\u00f3 que Mendoza le dijo que si la dejaba ir y ella no volv\u00eda con \u00e9l, se encargar\u00eda de que nunca pudiera volver a Estados Unidos, que la incluir\u00eda en la lista negra del programa H-2A.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego de esa advertencia, la dej\u00f3 ir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez en casa, pens\u00f3 en quedarse. Entonces mir\u00f3 a su hijo, que acababa de cumplir 3 a\u00f1os, y se dio cuenta de lo que estar\u00eda renunciando: la oportunidad de proporcionarle una vida mejor. Cre\u00eda que la amenaza de Mendoza sobre la lista negra era verdad. Y cre\u00eda que esos meses de sufrir sus abusos no servir\u00edan de nada si la expulsaban del programa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si fuera capaz de aguantar a Mendoza unos meses m\u00e1s, hasta que terminara su contrato de 10 meses, cumplir\u00eda con sus obligaciones. Y entonces podr\u00eda solicitar una nueva visa H-2A. Encontrar\u00eda otro agente de empleo, alguien honesto y decente, y las cosas ir\u00edan bien. El programa H-2A cumplir\u00eda lo que le hab\u00eda prometido. Y ella cumplir\u00eda su promesa de sacar adelante a su hijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De vuelta en Georgia, sab\u00eda que no deb\u00eda esperar que Mendoza cambiara. Pero los meses siguientes fueron agotadores. Ese verano, despu\u00e9s de pasar casi un a\u00f1o con \u00e9l, sinti\u00f3 que no pod\u00eda aguantar m\u00e1s. Una noche, \u00e9l se le subi\u00f3 encima. Lo asfixiaba con su peso. En el pecho, ten\u00eda un tatuaje de la Santa Muerte que representaba a la Dama de la Muerte encapuchada en su mortaja. Intent\u00f3 arrancarle la ropa. Estuvo a punto de quedarse sin aliento. Logr\u00f3 escapar. Corri\u00f3. Encontr\u00f3 un tel\u00e9fono y llam\u00f3 a la polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero incluso desde la c\u00e1rcel, Mendoza encontr\u00f3 la manera de controlarla. Sofi hab\u00eda encontrado donde esconderse, pero \u00e9l consigui\u00f3 localizarla. Le envi\u00f3 una ofrenda de paz \u2014 un ramo de flores amarillas y una caja de bombones \u2014 y, m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n una amenaza. No era la misma advertencia de siempre, que llamar\u00eda a la migra. Sofi cuenta que Mendoza le dijo por tel\u00e9fono que, si no se quedaba con \u00e9l, iba a matar a su hijo. Ella tem\u00eda que, con tantas conexiones en M\u00e9xico, de hecho fuera capaz de hacerlo. As\u00ed que les pidi\u00f3 a sus padres que se llevaran a su hijo lo m\u00e1s lejos posible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tras dos meses detenido, Mendoza sali\u00f3 libre porque el gran jurado decidi\u00f3 no acusarlo. Por aquella \u00e9poca, Sofi se puso en contacto con alguien a quien hab\u00eda conocido brevemente, pero que pensaba que podr\u00eda ayudarla. Escribi\u00f3 un mensaje de texto en una aplicaci\u00f3n de traducci\u00f3n y se lo mand\u00f3 al productor agr\u00edcola para el que se supon\u00eda que deb\u00eda trabajar. King respondi\u00f3, preocupado, que deb\u00eda volver a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero Mendoza la encontr\u00f3 antes.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El cementerio<\/strong><\/p>\n<p>Un viernes gris y lluvioso de noviembre de 2019, un investigador llamado Jeremy Stagner descolg\u00f3 el tel\u00e9fono para contactar a un fiscal federal por una escena que hac\u00eda cuatro d\u00edas no pod\u00eda sacarse de la cabeza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al llegar a casa tras su turno en el Departamento de Polic\u00eda del condado de Glynn, el tel\u00e9fono empez\u00f3 a vibrar por una alerta de emergencia. Una mujer joven estaba mirando a unos ni\u00f1os jugar afuera de la casa en Brunswick donde se hospedaba cuando una camioneta plateada se subi\u00f3 al c\u00e9sped. Se baj\u00f3 un hombre que ten\u00eda la cara cubierta con una bandana morada. Ella trat\u00f3 de resistirse, pero \u00e9l la oblig\u00f3 a subir al veh\u00edculo a punta de cuchillo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un vecino llam\u00f3 al 911 y ayud\u00f3 a un agente a encontrar la mochila de la mujer, con su licencia de conducir adentro. El compa\u00f1ero del agente rastre\u00f3 la ubicaci\u00f3n del celular. Para seguirle la pista, Stagner recorri\u00f3 casi cincuenta kil\u00f3metros, saliendo de la ciudad hacia el noroeste. Por un camino de tierra, entre casas rodantes, Stagner y otros agentes vieron a un hombre robusto, que fumaba y hablaba por tel\u00e9fono. Cuando le iluminaron la cara con linternas, uno de los agentes grit\u00f3 su nombre: \u201c\u00a1Mendoza!\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando el hombre levant\u00f3 la vista, supieron que era \u00e9l: el aud\u00edfono que llevaba en la oreja coincid\u00eda con el de la foto que le hab\u00edan tomado al ingresarlo. Mendoza se gir\u00f3 hacia su camioneta. Uno de los agentes lo espos\u00f3. Stagner pas\u00f3 de largo y se dirigi\u00f3 al interior del tr\u00e1iler de Mendoza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Stagner hab\u00eda visto muchas escenas terribles en su vida, desde explosivos en Irak que hirieron a compa\u00f1eros marines hasta sangrientos tiroteos en Brunswick. Pero esta fue de las m\u00e1s perturbadoras. En una mesita de madera hab\u00eda una ofrenda: fruta, cigarros, una botella de tequila, veladoras encendidas. En el centro, boca abajo, una foto de la mujer secuestrada, con un ramo de rosas amarillas y una caja de chocolates. Encima de la foto, una estatua de la Santa Muerte, que en los c\u00edrculos policiales es conocida por ser protectora de actos delictivos. Hab\u00eda sangre \u2014 seg\u00fan se supo luego, pertenec\u00eda a la v\u00edctima \u2014 untada en la guada\u00f1a de la estatua.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En un hospital cercano, una vez que un m\u00e9dico le revis\u00f3 las heridas y la evalu\u00f3 por una posible conmoci\u00f3n cerebral, los investigadores fotografiaron los moretones que ten\u00eda en la cara. Sentada en una cama bajo la luz fluorescente del cuarto, les explic\u00f3 por medio de un int\u00e9rprete que Mendoza la hab\u00eda secuestrado no s\u00f3lo por haberlo dejado, sino tambi\u00e9n porque sab\u00eda demasiado de su negocio. \u201cNo quieren que me encuentren,\u201d dijo. \u201cNo quieren que diga que hace cosas ilegales.\u201d Les indic\u00f3 exactamente d\u00f3nde buscar pruebas de lo que Mendoza quer\u00eda ocultar: uno de sus tel\u00e9fonos conten\u00eda abundante informaci\u00f3n sobre jornaleros que le hab\u00edan pagado honorarios ilegales para conseguir la visa H\u20112A.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El investigador principal que la entrevist\u00f3 nunca hab\u00eda o\u00eddo hablar de la visa H\u20112A. Pero Stagner s\u00ed, por las noticias. La trata laboral quedaba fuera de su competencia como investigador del condado, pero hab\u00eda estado por alg\u00fan tiempo en un grupo de trabajo del FBI y hab\u00eda colaborado con un fiscal federal en un caso de pandillas. Por eso llam\u00f3 al fiscal para preguntarle si estar\u00eda interesado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Result\u00f3 que s\u00ed: el fiscal estaba trabajando con varias agencias federales para armar un caso sobre la trata de jornaleros con visas H\u20112A en Georgia. Los agentes segu\u00edan la pista que hab\u00eda abierto una organizaci\u00f3n que lucha contra la trata de personas, la Coalition of Immokalee Workers, que en 2015 hab\u00eda denunciado abusos contra jornaleros en una granja de cebollas cerca de Vidalia. Esa colaboraci\u00f3n les permiti\u00f3 a los agentes ampliar la investigaci\u00f3n. Entrevistaron a productores agr\u00edcolas sobre el programa H\u20112A y se pusieron a vigilar a los contratistas que daban la impresi\u00f3n de haber mentido en las solicitudes de visa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora los agentes federales estaban listos para extraer informaci\u00f3n de los tel\u00e9fonos de Mendoza. Y ten\u00edan una posible testigo, con conocimiento directo de la presunta trata laboral, capaz de relatar c\u00f3mo la hab\u00edan tenido en cautiverio y maltratado durante un a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi conoc\u00eda los riesgos de colaborar con el gobierno federal. Mendoza ya le hab\u00eda advertido que mandar\u00eda matar a su familia si hablaba con alguien. Ella quer\u00eda ayudar a los dem\u00e1s jornaleros, pero estaba aterrada: por su hijo y por ella misma.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por miedo, quer\u00eda quedarse callada. Pero de ese mismo miedo surgi\u00f3 otra idea: solo si expon\u00eda la operaci\u00f3n de Mendoza tendr\u00eda una oportunidad de salvarse.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esclavitud moderna<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi estaba sentada tranquila en el juzgado, tratando de mantener la concentraci\u00f3n. Hac\u00eda m\u00e1s de dos a\u00f1os que no ve\u00eda a Mendoza. Hab\u00eda tratado de rehacer su vida. Trabajaba en un restaurante. Conoci\u00f3 a alguien y tuvieron un beb\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, con el rabillo del ojo, volv\u00eda a verlo. Pens\u00f3 en lo que le hab\u00edan dicho los fiscales al prepararla para ese d\u00eda. Estar\u00eda ayudando a otras personas, le aseguraron. Solo di la verdad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras Mendoza estaba libre bajo fianza, los agentes federales pasaron casi un a\u00f1o armando el caso en su contra. En ese tiempo, <a href=\"https:\/\/www.documentcloud.org\/documents\/26073705-united-states-of-america-vs-javier-sanchez-mendoza-jr-sentencing-hearing\/?mode=document#document\/p41\">seg\u00fan la investigaci\u00f3n<\/a>, retom\u00f3 sus actividades acostumbradas: cobrarles a los jornaleros por la posibilidad de obtener una visa, retener a algunos en contra de su voluntad e incluso secuestrar a otros. En septiembre de 2020, lo acusaron de trata sexual. Fue la primera gran acusaci\u00f3n de lo que se conoci\u00f3 como Operaci\u00f3n Blooming Onion, que destap\u00f3 abusos generalizados contra jornaleros con visa H\u20112A en Georgia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A esa acusaci\u00f3n le siguieron muchas otras \u2014 por trabajo forzado y lavado de dinero \u2014 contra m\u00e1s de veinte personas involucradas en lo que el gobierno federal describi\u00f3 como una organizaci\u00f3n criminal trasnacional. Fue una de las investigaciones m\u00e1s grandes sobre trata laboral con visas H\u20112A.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los investigadores federales afirmaron que Mendoza ganaba m\u00e1s de 25 mil d\u00f3lares al mes cobrando honorarios ilegales antes de presentar las solicitudes de visa H\u20112A. Tambi\u00e9n encontraron pruebas de que inflaba el n\u00famero de trabajadores que necesitaba para recaudar m\u00e1s de esos pagos por adelantado y que vend\u00eda la mano de obra de algunos de esos jornaleros adicionales a productores que no estaban autorizados a participar en el programa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre los acusados estaban los capataces de la granja de cebollas cerca de Vidalia, una empresaria bien conectada que preparaba cientos de solicitudes de visa y dos productores agr\u00edcolas \u2014 entre ellos King, quien se declar\u00f3 culpable de fraude postal y fue sentenciado a un a\u00f1o y un d\u00eda. (King, que prefiri\u00f3 no hacer comentarios para esta historia, pidi\u00f3 disculpas en su audiencia de sentencia, diciendo que sus \u201cacciones no eran aceptables.\u201d)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En total, los fiscales sostuvieron que los acusados presentaron m\u00e1s de 71.000 peticiones de visas H\u20112A, lo que dio como resultado miles de ellas aprobadas sin respaldo en un empleo leg\u00edtimo. Tambi\u00e9n calcularon que la operaci\u00f3n obtuvo m\u00e1s de 200 millones de d\u00f3lares en ganancias cobrando ilegalmente a los trabajadores miles de d\u00f3lares por una visa y haci\u00e9ndolos trabajar para empleadores no autorizados, no siempre productores agr\u00edcolas, lo que constitu\u00eda una violaci\u00f3n de sus contratos. Uno de esos trabajadores muri\u00f3 de un golpe de calor en una granja donde no deber\u00eda haber estado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le preguntaron por la primera vez que la toc\u00f3, la primera vez que tuvo relaciones sexuales con ella.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201c\u00bfCu\u00e1ntas veces la viol\u00f3?\u201d pregunt\u00f3 el fiscal.<\/p>\n<p>\u201cMuchas,\u201d respondi\u00f3 Sofi.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfCu\u00e1nto tiempo estuvo con \u00e9l, lo recuerda?\u201d<\/p>\n<p>\u201cUn a\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p>\u201c\u00bfY durante ese a\u00f1o, la violaba de manera semanal, mensual o diaria?\u201d<\/p>\n<p>\u201cCuando \u00e9l quer\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El fiscal pas\u00f3 al d\u00eda del secuestro. Fue un d\u00eda en el que Sofi temi\u00f3 no volver a ver a su hijo nunca m\u00e1s o, peor a\u00fan, ver c\u00f3mo lo mataban. Si la polic\u00eda no hubiera llegado, explic\u00f3 Sofi, \u201cprobablemente estar\u00eda muerta.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tras horas de testimonio, solo hubo un punto significativo al que se opuso el abogado de Mendoza: que Mendoza oblig\u00f3 a Sofi a estar con \u00e9l. Dijo que su cliente afirmaba que \u00e9l y Sofi hab\u00edan tenido una \u201crelaci\u00f3n consentida.\u201d Cuando Mendoza habl\u00f3, brevemente, pidi\u00f3 perd\u00f3n al juez. \u201cHe aprendido de esto,\u201d dijo. \u201cDejar\u00e9 atr\u00e1s el pasado.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al concluir la audiencia, la jueza Lisa Godbey Wood explic\u00f3 que hab\u00eda observado el lenguaje corporal de Sofi y estudiado el tono de su voz mientras testificaba. Y pudo ver lo mucho que Sofi ten\u00eda que perder, especialmente ante las amenazas que pesaban sobre ella y su hijo. No encontr\u00f3 ni una sola raz\u00f3n para<em> no <\/em>creerle a Sofi. \u201cConsidero, seg\u00fan cualquier criterio probatorio, que ella dice la verdad,\u201d afirm\u00f3 Wood. \u201cPor lo tanto, considero que las violaciones se produjeron.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Wood se dirigi\u00f3 a Mendoza. \u201cLa gente cree que la esclavitud ya no existe,\u201d le dijo, momentos antes de condenarlo a 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n. \u201cExiste, y usted la estaba practicando aqu\u00ed mismo, en nuestro estado.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero, aunque este caso revel\u00f3 lo f\u00e1cil que es explotar y abusar de los titulares de visas, poco ha cambiado. La mayor\u00eda de los acusados se han declarado culpables, evitando los peores cargos, con apenas una suspensi\u00f3n de unos a\u00f1os para trabajar con visas H-2A. Se espera que los cuatro restantes sean juzgados en diciembre. En los a\u00f1os transcurridos desde la sentencia de Mendoza, al igual que en los a\u00f1os anteriores, solo se ha investigado a una peque\u00f1a parte de las granjas por posibles violaciones del programa H-2A. El gobierno de Biden aument\u00f3 las protecciones para los trabajadores H-2A, pero varias demandas presentadas por estados como Georgia han impedido que entren plenamente en vigor. El pasado mes de junio, el gobierno de Trump dio un paso m\u00e1s y suspendi\u00f3 la aplicaci\u00f3n de las normas del nuevo programa hasta que se resuelva el litigio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El n\u00famero de visados H-2A expedidos ha aumentado cada a\u00f1o desde la llegada de Sofi. La escalada de los esfuerzos de deportaci\u00f3n de Trump este a\u00f1o ha provocado la detenci\u00f3n de jornaleros indocumentados \u2014 que representan m\u00e1s del 40 % de todos los trabajadores agr\u00edcolas \u2014 y ha suscitado suficiente temor como para convencer a otros de que dejen de acudir al trabajo. Si los agricultores se ven a\u00fan m\u00e1s presionados por la escasez de jornaleros, el programa H-2A puede satisfacer esa demanda. No hay l\u00edmite en cuanto al n\u00famero de visados que se pueden expedir.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El reencuentro<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En octubre de 2023, un a\u00f1o despu\u00e9s de haber destapado los peligros del programa H-2A, a Sofi le aprobaron el permiso para reunirse con su hijo, que podr\u00eda venir a los Estados Unidos con el mismo tipo de visado que ella estaba a punto de recibir, destinado a v\u00edctimas de tr\u00e1fico humano grave y sus familias. A ambos se les abrir\u00eda un camino hacia la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La vida por la que hab\u00eda luchado estaba tan cerca y, a la vez, fuera de su alcance. Su pasado segu\u00eda muy presente. Volv\u00eda constantemente con los recuerdos de sus d\u00edas en cautiverio, el miedo que la invad\u00eda cuando un coche desconocido circulaba por su calle, las migra\u00f1as que atribu\u00eda a los \u00faltimos golpes de Mendoza. Y no solo eran dif\u00edciles los recuerdos. Hasta ahora, segu\u00eda luchando por sobrevivir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese invierno, trabaj\u00f3 en una residencia de ancianos. Pero despu\u00e9s de separarse del padre de su hijo menor, no pod\u00eda estirar su sueldo de 450 d\u00f3lares semanales para pagar el alquiler, los servicios p\u00fablicos y el seguro del coche, y mucho menos enviar dinero a M\u00e9xico para la matr\u00edcula, el uniforme y los zapatos del mayor. El estr\u00e9s la agot\u00f3. Desarroll\u00f3 una par\u00e1lisis facial, pero la residencia de ancianos no le concedi\u00f3 d\u00edas libres para trat\u00e1rsela. Despu\u00e9s se resbal\u00f3 y se rompi\u00f3 un tobillo. No pod\u00eda caminar, y mucho menos trabajar, hasta que se recuperara de la cirug\u00eda. Sin seguro m\u00e9dico, las facturas se acumularon, por un monto de aproximadamente 24 000 d\u00f3lares. Lo \u00fanico que pod\u00eda ayudarla \u2014 los m\u00e1s de 16000 d\u00f3lares en concepto de indemnizaci\u00f3n ordenada por el tribunal por los salarios impagos durante su visa H-2A \u2014 a\u00fan no se hab\u00eda concretado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque pudiera permitirse traer a su hijo, pens\u00f3, no podr\u00eda mantenerlo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su mente se la llev\u00f3 a M\u00e9xico. A la comodidad del hogar. A la oportunidad de volver a ver a sus padres. Pero el miedo que a\u00fan sent\u00eda por la amenaza contra la vida de su hijo la sac\u00f3 de la enso\u00f1aci\u00f3n. Sent\u00eda que, despu\u00e9s de testificar contra Mendoza, nunca estar\u00edan realmente a salvo en M\u00e9xico. En Estados Unidos, al menos tendr\u00edan alguna protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pas\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o desde que le dieron la visa hasta que finalmente lleg\u00f3 su hijo, justo cuando eligieron a Trump. Lo abraz\u00f3 por primera vez en cinco a\u00f1os y lo present\u00f3 a su hermano de tres. Su alegr\u00eda se vio apenas opacada por el hecho de que solo pudo comprarle unas pocas mudas de ropa. Los tres se hacinaron en un cuarto de una casita azul llena de jornaleros hispanohablantes. Sobrevivieron una semana entera con un solo paquete de sopa. Al final, termin\u00f3 salt\u00e1ndose comidas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi quiere creer que este pa\u00eds es, de hecho, una tierra de oportunidades. Pero a veces su fe se desvanece. \u201cNo todos tenemos la suerte de que Estados Unidos nos sonr\u00eda,\u201d dijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sofi no ha podido terminar las solicitudes de la tarjeta de residencia para ella y su hijo. Despu\u00e9s de pagar 1000 d\u00f3lares por los ex\u00e1menes m\u00e9dicos necesarios, no pudo reunir 400 d\u00f3lares para cubrir las vacunas ni una carta de recomendaci\u00f3n de un empleador. Pero sigue so\u00f1ando con que su hijo vista el uniforme militar. Se lo imagina vestido de marine, con pantal\u00f3n azul, saco oscuro y gorra blanca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de empezar en su nueva primaria, en enero, su hijo le pregunt\u00f3 qu\u00e9 pasar\u00eda si llegaban a la escuela agentes de migraci\u00f3n y lo confund\u00edan con alguien sin papeles. Desde ese d\u00eda, Sofi lo manda con una fotocopia de su pasaporte y visa en la mochila. Le dice que no se preocupe, que tal vez, despu\u00e9s de todo lo que han pasado, nada malo le ocurrir\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con cada d\u00eda de escuela que pasa, con cada palabra nueva de ingl\u00e9s que aprende, Sofi recupera un poco de esperanza. Es un paso m\u00e1s para alejarlo de una vida de jornalero en el campo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/max-blau\">Max Blau<\/a>, ProPublica, y <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/zaydee-sanchez\">Zaydee Sanchez<\/a>, para ProPublica. <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/mollie-simon\">Mollie Simon<\/a> de ProPublica colabor\u00f3 en la investigaci\u00f3n. Abraham Kenmore colabor\u00f3 con la reporter\u00eda. Dise\u00f1o y desarrollo de <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/zisiga-mukulu\">Zisiga Mukulu<\/a> de ProPublica. Edici\u00f3n visual y direcci\u00f3n de arte de <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/shoshana-gordon\">Shoshana Gordon<\/a> de ProPublica. Traducido por Ezequiel Zaidenwerg-Dib.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Por Max Blau, ProPublica, y Zaydee Sanchez, para ProPublica Posted October 2, 2025 \u00a0 Antes del amanecer, Javier S\u00e1nchez Mendoza Jr. dio la \u00faltima calada a un cigarrillo en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":403,"featured_media":28095,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-28096","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticia-de-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cover-S-HB2-Visa-Abuse-1pic-by-F-Armstrong-AdobeStock_808597428-copy-story-ProPublica.jpg?fit=720%2C458&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/403"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28096\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28095"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}