{"id":27889,"date":"2025-09-04T23:45:00","date_gmt":"2025-09-04T23:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/?p=27889"},"modified":"2025-09-04T23:45:00","modified_gmt":"2025-09-04T23:45:00","slug":"lo-que-presencie-mientras-fotografiaba-las-desapariciones-y-retornos-de-mis-compatriotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/lo-que-presencie-mientras-fotografiaba-las-desapariciones-y-retornos-de-mis-compatriotas\/","title":{"rendered":"Lo Que Presenci\u00e9 Mientras Fotografiaba las Desapariciones y Retornos de mis Compatriotas"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez, <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\">ProPublica<\/a><\/p>\n<p><em>Posted September 4, 2025<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Nota del Editor: Durante cuatro meses una fotoperiodista document\u00f3 la vida de familias venezolanas cuyos hijos fueron detenidos en El Salvador y su reencuentro posterior. El tiempo en el CECOT marc\u00f3 profundamente a los hombres, sus seres queridos y al pa\u00eds. <\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mireya Sandia estaba acostada en su cama con los ojos bien abiertos. Luc\u00eda p\u00e1lida y hab\u00eda perdido su cabello blanco casi por completo. Le hab\u00edan diagnosticado c\u00e1ncer de mama a\u00f1os atr\u00e1s y, en el \u00faltimo tiempo, se hab\u00eda extendido a su cerebro, lo que afect\u00f3 su capacidad de hablar. Cuando nos conocimos por primera vez en mayo pasado, hizo una se\u00f1a con la mano para pedirme que me acercara. Tom\u00f3 mi mano con una fuerza que me sorprendi\u00f3, y me dijo con dificultad:<\/p>\n<figure id=\"attachment_27886\" aria-describedby=\"caption-attachment-27886\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27886 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-2pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-2S-13-20250527-Fernandez-238-088.jpg-copy.jpg?resize=640%2C427&ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-2pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-2S-13-20250527-Fernandez-238-088.jpg-copy.jpg?w=720&ssl=1 720w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-2pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-2S-13-20250527-Fernandez-238-088.jpg-copy.jpg?resize=300%2C200&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-2pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-2S-13-20250527-Fernandez-238-088.jpg-copy.jpg?resize=150%2C100&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-2pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-2S-13-20250527-Fernandez-238-088.jpg-copy.jpg?resize=600%2C400&ssl=1 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27886\" class=\"wp-caption-text\"><i>Carmen Bonilla abraza a su hijo Andry Blanco despu\u00e9s de regresar a casa tras meses de detenci\u00f3n. <\/i><b>(Foto: Fotograf\u00eda por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez para ProPublica)<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cQuiero ver a mi hijo otra vez\u201d. Luego comenz\u00f3 a llorar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con un nudo en la garganta, sostuve su mano, temiendo que quiz\u00e1 no tuviera el tiempo suficiente para que volviera a ver a Wilmer Vega Sandia (foto en la portada), su \u00fanico hijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su estado de salud fue lo que llev\u00f3 a su hijo a emigrar a Estados Unidos. Su detenci\u00f3n y posterior deportaci\u00f3n a una prisi\u00f3n de m\u00e1xima seguridad en El Salvador, conocida como el CECOT, fue lo que me llev\u00f3, a su vez, a aquel peque\u00f1o pueblo de los Andes venezolanos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27884\" aria-describedby=\"caption-attachment-27884\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27884 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-3pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-3S-S9-20250527-Fernandez-238-095.jpg-copy.jpg?resize=200%2C300&ssl=1\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-3pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-3S-S9-20250527-Fernandez-238-095.jpg-copy.jpg?resize=200%2C300&ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-3pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-3S-S9-20250527-Fernandez-238-095.jpg-copy.jpg?resize=683%2C1024&ssl=1 683w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-3pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-3S-S9-20250527-Fernandez-238-095.jpg-copy.jpg?resize=100%2C150&ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-3pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-3S-S9-20250527-Fernandez-238-095.jpg-copy.jpg?resize=600%2C900&ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-3pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-3S-S9-20250527-Fernandez-238-095.jpg-copy.jpg?w=720&ssl=1 720w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27884\" class=\"wp-caption-text\"><i>Juan Jos\u00e9 Ramos Ramos llora al recordar su experiencia en prisi\u00f3n, d\u00edas despu\u00e9s de ser liberado del CECOT y de regreso a su casa en Guatire, Venezuela. <\/i><b>(Foto: Fotograf\u00eda por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez para ProPublica)<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p>Como parte de una investigaci\u00f3n liderada por ProPublica, en colaboraci\u00f3n con The Texas Tribune, Alianza Rebelde Investiga y Cazadores de Fake News, pas\u00e9 los \u00faltimos cuatro meses siguiendo la vida de cinco familias con hijos detenidos en El Salvador, as\u00ed como su regreso a Venezuela, de donde yo soy. Visit\u00e9 madres como Mireya Sandia y otros familiares para documentar c\u00f3mo la ausencia de sus seres queridos les hab\u00eda afectado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Camin\u00e9 al lado de ellas cuando protestaron por las calles de Caracas, la capital de Venezuela. Las vi cuando sus esperanzas crecieron en medio de los rumores de supuestas negociaciones para regresar a los hombres a su pa\u00eds de origen. Y las vi de nuevo cuando esas esperanzas se convirtieron en desilusi\u00f3n despu\u00e9s del fracaso de esas primeras negociaciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Document\u00e9 el regreso a casa cuando los hombres fueron enviados de regreso a Venezuela de manera inesperada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lina Ramos vive en una comunidad modesta a las afueras de Caracas y logr\u00f3 asistir a varias marchas que fotografi\u00e9. Sab\u00eda lo dif\u00edcil que eran las finanzas de la familia y el esfuerzo incre\u00edble que hizo para poder estar ah\u00ed abogando por su hijo, Juan Jos\u00e9 Ramos Ramos. Lina me dijo que recaud\u00f3 dinero y recibi\u00f3 donaciones de su iglesia, familia y vecinos para poder pagar el boleto de ida y vuelta en autob\u00fas hasta la capital, que sumaban $2. La angustia por la detenci\u00f3n de su hijo hac\u00eda que no pudiese quedarse quieta, me dijo un d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa de Cris\u00e1lida Bastidas tambi\u00e9n era sencilla: una peque\u00f1a cocina en la esquina izquierda y una fila de camas en la pared contraria, donde duermen muchas personas. En el momento en que nos conocimos, su hijo Jos\u00e9 Manuel Ramos Bastidas llevaba m\u00e1s de tres meses detenido en el CECOT y pude notar c\u00f3mo su esperanza se desvanec\u00eda a medida que la detenci\u00f3n de su hijo se extend\u00eda de manera indefinida. Su tristeza era visible y se ve\u00eda exhausta. Me dijo que solo lograba dormir cuando Jared, su nieto de un a\u00f1o, estaba junto a ella. Ambos dorm\u00edan acurrucados en una de las camas, con una foto de cuando Jos\u00e9 Manuel era ni\u00f1o, colgada sobre ellos. Los dos eran id\u00e9nticos de ni\u00f1os, y ella se aferraba a su nieto para sentirse m\u00e1s cerca de su propio hijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo algunos familiares comenzaron a hablar de sus hijos en tiempo pasado. Luego se correg\u00edan con rapidez y dec\u00edan: \u201c\u00c9l est\u00e1 vivo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerdo a una madre llorando y pidiendo de rodillas: \u201cPor favor que esto pare ya\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27882\" aria-describedby=\"caption-attachment-27882\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27882 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-4pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-4S-10-20250527-Fernandez-238-205-copy.jpg?resize=200%2C300&ssl=1\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-4pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-4S-10-20250527-Fernandez-238-205-copy.jpg?resize=200%2C300&ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-4pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-4S-10-20250527-Fernandez-238-205-copy.jpg?resize=683%2C1024&ssl=1 683w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-4pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-4S-10-20250527-Fernandez-238-205-copy.jpg?resize=100%2C150&ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-4pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-4S-10-20250527-Fernandez-238-205-copy.jpg?resize=600%2C900&ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-4pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-4S-10-20250527-Fernandez-238-205-copy.jpg?w=720&ssl=1 720w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27882\" class=\"wp-caption-text\"><i>Sara Mart\u00ednez sostiene un arreglo de flores para celebrar el regreso de Ramos. <\/i><b>(Foto: Fotograf\u00eda por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez para ProPublica)<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p>Una ma\u00f1ana recib\u00ed una llamada con la noticia de que los hombres volv\u00edan a casa. Era una de las muchas madres que hab\u00eda conocido en los \u00faltimos meses. Escuch\u00e9 con cautela, porque no era la primera vez que me llamaban para lo mismo y siempre me preocupaba lo que una nueva decepci\u00f3n pod\u00eda causarle a estas familias. Doris Sandia, la t\u00eda de Wilmer, tambi\u00e9n me marc\u00f3 por tel\u00e9fono y me pregunt\u00f3, una y otra vez, si sab\u00eda con certeza si los hombres ser\u00edan liberados y regresados a Venezuela. Ten\u00eda miedo de sufrir una nueva desilusi\u00f3n. Pero esta vez era verdad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para el momento en que logr\u00e9 salir de mi casa, las familias que pudieron permitirse el viaje a Caracas ya estaban marchando en el centro de la ciudad, pero esta vez para celebrar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me encontr\u00e9 a Lina Ramos y casi no la reconoc\u00ed. Ten\u00eda una sonrisa grande, que no hab\u00eda visto antes. Me abraz\u00f3 fuerte, aliviada de ver una cara conocida detr\u00e1s de decenas de c\u00e1maras. Caminamos juntas por varios kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, al amanecer, ya estaba en su casa, esperando fotografiar a su hijo. Lina hab\u00eda recibido 20 d\u00f3lares en donaciones de su familia y vecinos, y us\u00f3 el dinero para decorar su casa. Prepar\u00f3 pollo guisado con arroz y pl\u00e1tanos, la comida favorita de Juan. Lina no quer\u00eda atender llamadas y mantuvo la l\u00ednea telef\u00f3nica libre en caso de que su hijo marcara. No quiso salir de casa porque corr\u00eda un rumor de que, si los hombres eran llevados a casa y no hab\u00eda nadie para recibirlos, los polic\u00edas que los escoltaban no los dejar\u00edan all\u00ed. La situaci\u00f3n forz\u00f3 a Lina a dejar de moverse por primera vez en cuatro meses.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las nietas de Lina me tomaron de la mano y me llevaron a un \u00e1rbol para cortar flores para su t\u00edo. Pasaron horas haciendo los arreglos con flores y mangos, luego inflaron globos amarillos, azules y rojos, y formaron un arco con ellos. Pero el tiempo pas\u00f3 y Juan no lleg\u00f3. Los globos comenzaron a explotar por el calor. Cuando me fui, al final del d\u00eda, las flores se hab\u00edan marchitado y la mitad de los globos se hab\u00edan reventado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Carmen Bonilla dej\u00f3 de trabajar en uno de sus empleos \u2014maneja un taxi y compra queso para revender\u2014 por si acaso alguien tra\u00eda a su hijo Andry a casa. Esos \u00faltimos d\u00edas, cuando los hombres ya hab\u00edan vuelto a Venezuela pero no hab\u00edan llegado con sus familias, se sintieron m\u00e1s largos que el resto. Recuerdo a Carmen viendo en su tel\u00e9fono un video de Andry cantando en un autob\u00fas con otros hombres despu\u00e9s de haber aterrizado en Venezuela. Carmen sonre\u00eda pero con sorpresa. \u201cDebe estar muy feliz para estar cantando as\u00ed \u2014me dijo\u2014. Andry no es as\u00ed. \u00c9l es muy serio\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27880\" aria-describedby=\"caption-attachment-27880\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27880 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-5pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-5S-5-20250609-Fernandez-238-140-copy.jpg?resize=640%2C427&ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-5pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-5S-5-20250609-Fernandez-238-140-copy.jpg?w=720&ssl=1 720w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-5pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-5S-5-20250609-Fernandez-238-140-copy.jpg?resize=300%2C200&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-5pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-5S-5-20250609-Fernandez-238-140-copy.jpg?resize=150%2C100&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-5pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-5S-5-20250609-Fernandez-238-140-copy.jpg?resize=600%2C400&ssl=1 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27880\" class=\"wp-caption-text\"><i>Cris\u00e1lida Bastidas juega con su nieto Jared en su casa en El Tocuyo, Venezuela, mientras su hijo Jos\u00e9 Manuel Ramos Bastidas estaba detenido en el CECOT. <\/i><b>(Foto: Fotograf\u00eda por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez para ProPublica)<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p>Creo que en ese momento se dio cuenta de que quiz\u00e1 el hijo que estaba de regreso a casa no ser\u00eda el mismo al hijo que conoc\u00eda. Que lo que les hab\u00eda pasado durante esos meses de detenci\u00f3n, quiz\u00e1, los hab\u00eda cambiado para siempre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando Juan Jos\u00e9 Ramos Ramos lleg\u00f3 a casa de Lina, llor\u00f3 y apunt\u00f3 a la pintura pelada de las paredes. Cont\u00f3 que darle a su madre una casa m\u00e1s bonita hab\u00eda sido una de las razones para irse a Estados Unidos. Durante su tiempo en prisi\u00f3n, pidi\u00f3 a un guardia que lo matara antes de seguir viviendo esa tortura. Lina escuchaba el relato, intentando entender el peso de sus palabras.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Regres\u00e9 una vez m\u00e1s para fotografiar a Mireya Sandia. Esta vez la vi llorar de alegr\u00eda mientras su hijo la abrazaba. Al igual que su madre, Wilmer hab\u00eda pasado los \u00faltimos cuatro meses pensando todos los d\u00edas si llegar\u00eda a tiempo a casa para despedirse de su madre.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27878\" aria-describedby=\"caption-attachment-27878\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27878 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-6pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-6S-3-20250527-Fernandez-238-014-copy.jpg?resize=200%2C300&ssl=1\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-6pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-6S-3-20250527-Fernandez-238-014-copy.jpg?resize=200%2C300&ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-6pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-6S-3-20250527-Fernandez-238-014-copy.jpg?resize=683%2C1024&ssl=1 683w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-6pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-6S-3-20250527-Fernandez-238-014-copy.jpg?resize=100%2C150&ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-6pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-6S-3-20250527-Fernandez-238-014-copy.jpg?resize=600%2C900&ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-6pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-6S-3-20250527-Fernandez-238-014-copy.jpg?w=720&ssl=1 720w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27878\" class=\"wp-caption-text\"><i>Mireya Sandia llora despu\u00e9s del almuerzo en su casa mientras su hijo Wilmer se encontraba detenido en el CECOT. Sandia tiene c\u00e1ncer de mama que ya se extendi\u00f3 a su cerebro. <\/i><b>(Foto: Fotograf\u00eda por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez para ProPublica)<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p>Mireya sostuvo mi mano una vez m\u00e1s y me inclin\u00e9 para escucharla. Su salud se hab\u00eda deteriorado tanto durante esos cuatro meses que casi no pod\u00eda entender sus palabras: \u201cGracias, gracias, gracias\u201d. Entend\u00ed que durante este tiempo en El Salvador, cada uno de estos hombres no s\u00f3lo estaban perdiendo meses de vida, estaban perdiendo a sus seres amados. Estaban perdi\u00e9ndose momentos que nunca podr\u00e1n recuperar. Los hombres dijeron que sufrieron tortura, pero sus familias tambi\u00e9n la padecieron.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los fuegos artificiales estallaron en el cielo del peque\u00f1o pueblo de Umuquena y los habitantes rodearon a Wilmer Vega. Mireya Sandia me dijo: \u201cSent\u00ed que las noches eran eternas\u201d. Wilmer cay\u00f3 de rodillas, como si no pudiese aguantar la emoci\u00f3n del momento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Algunos de los hombres retornados dijeron que los guardias en el CECOT les dec\u00edan cada d\u00eda que no val\u00edan nada, que nadie los estaba buscando. Pens\u00e9 en esas palabras y me pregunt\u00e9 lo que Wilmer estar\u00eda pensando en ese instante, mientras el pueblo donde naci\u00f3 sal\u00eda a las calles para recibirlo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los hombres dijeron que regresaron profundamente traumatizados. La mayor\u00eda regres\u00f3 con problemas para dormir, tomar agua o, simplemente, salir de sus casas. Wilmer llor\u00f3 al contarme que tuvo un ataque de p\u00e1nico la primera vez que camin\u00f3 por una calle comercial muy transitada. En muchos casos la celebraci\u00f3n fue agridulce. S\u00ed, los hombres hab\u00edan regresado, pero con cicatrices muy profundas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pens\u00e9 que el reencuentro tan anhelado con sus familias cerrar\u00eda el final de un cap\u00edtulo.Pero la vida es m\u00e1s complicada que eso. Una vez que vi y escuch\u00e9 a estos hombres se hizo evidente que el camino que tienen por delante es empinado. Vuelven a Venezuela sin nada despu\u00e9s de perder lo poco que consiguieron tener antes de su detenci\u00f3n. La mayor\u00eda dijo que perdi\u00f3 todo, durante su detenci\u00f3n en Estados Unidos o durante su encarcelamiento en El Salvador.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muchos de ellos salieron de Venezuela hace m\u00e1s de una d\u00e9cada. Sus camas, sus amigos, sus empleadores, incluso sus hijos ya no est\u00e1n aqu\u00ed. Regresaron \u00fanicamente con la ropa que ten\u00edan puesta en ese momento, sin herramientas para retomar sus trabajos, a un pa\u00eds que es, en muchos sentidos, el mismo que tuvieron que abandonar. Cuando les pregunt\u00e9 sobre el futuro, no tuvieron una respuesta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo esto me hizo pensar en el anhelo que sienten los venezolanos por oportunidades, seguridad y libertad. Ten\u00eda sentido que millones de personas se imaginaran una vida en Estados Unidos, un pa\u00eds percibido durante d\u00e9cadas como un refugio. Muchos venezolanos apoyaron a Donald Trump, en especial despu\u00e9s de su primera gesti\u00f3n. No s\u00e9 si este episodio va a cambiar sus perspectivas, pero sin lugar a dudas ha sido un momento revelador para muchas personas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunas\u00ed, miles de venezolanos est\u00e1n empacando sus maletas. Los barcos, aviones y autobuses siguen partiendo a otros destinos: Colombia, Per\u00fa, Brasil, incluso Espa\u00f1a. Viajan repletos de personas que quieren dar atenci\u00f3n m\u00e9dica a sus hijos, comprar casas m\u00e1s lindas para sus madres, cubrir el costo del tratamiento de c\u00e1ncer para sus padres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero puede que no cambie la pregunta que ahora se hacen muchos venezolanos a s\u00ed mismos o entre ellos antes de emigrar: \u00bfD\u00f3nde estaremos a salvo?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fotograf\u00eda y texto por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez para <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\">ProPublica<\/a>. Edici\u00f3n de foto de <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/people\/cengiz-yar\">Cengiz Yar<\/a>. Esta <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/article\/cecot-liberados-familias-reencuentro-fotos\">historia <\/a>fue publicada originalmente por <a href=\"https:\/\/www.propublica.org\/\">ProPublica<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Por Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez, ProPublica Posted September 4, 2025 \u00a0 Nota del Editor: Durante cuatro meses una fotoperiodista document\u00f3 la vida de familias venezolanas cuyos hijos fueron detenidos en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":403,"featured_media":27888,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-27889","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticia-de-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Cover-S-Return-to-Venezula-1pic-by-Adriana-Loureiro-Fern-ndez-para-ProPublica-1S-11-20250527-Fernandez-238-125.jpg-copy.jpg?fit=720%2C480&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/403"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27889"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27889\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27888"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}