{"id":21846,"date":"2023-08-02T23:03:14","date_gmt":"2023-08-02T23:03:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/?p=21846"},"modified":"2023-08-02T23:07:44","modified_gmt":"2023-08-02T23:07:44","slug":"en-casa-por-un-rato-quedarse-en-ee-uu-para-siempre-no-es-una-opcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/en-casa-por-un-rato-quedarse-en-ee-uu-para-siempre-no-es-una-opcion\/","title":{"rendered":"En Casa por un Rato\u2014Quedarse En EE. UU. Para Siempre No Es Una Opci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p><strong>Por Sarah Tory<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Temprano una ma\u00f1ana la primavera pasada, Ana Vasquez manej\u00f3 por las calles desiertas de Aspen, Colorado, a la oficina de una agencia de bienes ra\u00edces de lujo ubicada enfrente de la telesilla que sube por la monta\u00f1a Aspen. A las 6 de la ma\u00f1ana, las calles estaban vac\u00edas mientras Ana bajaba la aspiradora de la cajuela de su autom\u00f3vil y la arrastraba pasando por las puertas de cristal de la oficina. Sac\u00f3 una llave de su bolsillo y se agach\u00f3 para abrir el candado de abajo y, luego, porque mide menos de cinco pies de altura, se subi\u00f3 a la aspiradora para alcanzar\u2014con trabajo\u2014el segundo candado en la parte superior de la puerta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estaba vestida con pantalones de mezclilla, una camisa negra con rojo oscuro y tenis altos Puma del mismo color rojo\u2014su vestimenta usual. Tiene 45 a\u00f1os de edad, pero no lo parece; su cabello largo y negro casi no tiene canas, y su piel es lisa. Si existe alg\u00fan indicio de su edad, se encuentra en sus ojos, con frecuencia cansados de trabajar muchas horas limpiando con muy poco descanso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_21845\" aria-describedby=\"caption-attachment-21845\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-21845 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Cover-E-Home-for-Awhile-2pic-by-Will-Sardinsky-story-Colorado-Trust-Collective-e1691017333801.jpg?resize=600%2C399&ssl=1\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Cover-E-Home-for-Awhile-2pic-by-Will-Sardinsky-story-Colorado-Trust-Collective-e1691017333801.jpg?w=600&ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Cover-E-Home-for-Awhile-2pic-by-Will-Sardinsky-story-Colorado-Trust-Collective-e1691017333801.jpg?resize=300%2C200&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Cover-E-Home-for-Awhile-2pic-by-Will-Sardinsky-story-Colorado-Trust-Collective-e1691017333801.jpg?resize=150%2C100&ssl=1 150w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21845\" class=\"wp-caption-text\"><i>Ana afuera de su hogar en Glenwood Springs, Colorado.<\/i><b> (Foto: Will Sardinsky \/ enviado especial de The Colorado Trust)<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adentro de la oficina hay una gran pared de espejos detr\u00e1s de las escaleras que llevan al segundo piso y a una variedad de obras de arte en venta. Detr\u00e1s del sof\u00e1 de cuero blanco hay fotograf\u00edas de casas en venta: una \u201ccaba\u00f1a\u201d por $8.3 millones; una casa de cuatro dormitorios en el centro de Aspen por $9.9 millones; una hacienda en Red Mountain por $22 millones. Ana se\u00f1al\u00f3 una propiedad (la \u00fanica) en venta por menos de $1 mill\u00f3n\u2014un condominio de un dormitorio en Snowmass, a pocas millas valle abajo de Aspen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cPodr\u00edamos comprarlo juntas\u201d, brome\u00f3, antes de admitir que ser\u00eda demasiado peque\u00f1o para que ambas vivi\u00e9ramos ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana se puso el cabello en una cola de caballo y empez\u00f3 a sacar los materiales de limpieza de un cuarto atr\u00e1s de la oficina. Trabaj\u00f3 r\u00e1pida y eficientemente, vaciando los botes de basura, limpiando los escritorios. Detr\u00e1s de las grandes ventanas de cristal, el sol sali\u00f3, iluminando las pistas de esqu\u00ed con su capa de nieve empolvada y tard\u00eda de primavera todav\u00eda adherida a ellas. A pesar de que ha estado trabajando en Aspen por casi 23 a\u00f1os, Ana nunca se ha subido a la telesilla frente a nosotras, ni ha tenido la oportunidad de esquiar. Le gustar\u00eda aprender, dijo: \u201cpor las fotos\u201d, d\u00e1ndome su caracter\u00edstica sonrisa traviesa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Ana a principios de 2019 a trav\u00e9s de una organizaci\u00f3n llamada <a href=\"https:\/\/englishinaction.org\/\">English in Action<\/a>, la cual proporciona tutores voluntarios a inmigrantes que quieren aprender ingl\u00e9s en el valle de Roaring Fork. Me acababa de mudar a Carbondale, uno de varios poblados que forman la regi\u00f3n del valle de Roaring Fork, el cual se extiende hacia el sudeste desde Glenwood Springs hasta Aspen, un costoso centro tur\u00edstico. Aspen impulsa gran parte de la econom\u00eda en el valle a trav\u00e9s de sus pistas de esqu\u00ed, festivales y billonarios que vienen a vivir (por lo menos parte del tiempo) y jugar en las monta\u00f1as. La mayor\u00eda de los trabajadores que mantienen esa econom\u00eda\u2014desde los trabajadores de construcci\u00f3n hasta quienes limpian las habitaciones de hotel\u2014son inmigrantes latinoamericanos como Ana que trabajan por un bajo salario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando conoc\u00ed a Ana, ella hab\u00eda vivido casi 20 a\u00f1os en Colorado, pero no hab\u00eda logrado aprender mucho ingl\u00e9s. Varias veces, se hab\u00eda inscrito y pagado por clases de ingl\u00e9s, pero su trabajo se interpon\u00eda en el camino. Para Ana, el trabajo siempre ha sido lo primero. Ten\u00eda a su madre en El Salvador a quien manten\u00eda, junto con su hijo de ahora 25 a\u00f1os, Fernando, y varios otros parientes que de vez en cuando necesitan su ayuda financiera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<blockquote><p>Se fue de El Salvador sabiendo casi nada del lugar al que iba.<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las razones por las que quise ser tutora eran menos pr\u00e1cticas. Me acababa de mudar a Carbondale y despu\u00e9s de a\u00f1os de no sentirme establecida en ning\u00fan lugar, estaba buscando una conexi\u00f3n con mi nueva comunidad. Despu\u00e9s de un par de semanas, Ana y yo nos acomodamos en una rutina, reuni\u00e9ndonos todos los lunes a las 5 de la tarde en la biblioteca local. Cuando el clima estaba lindo, \u00edbamos a caminar mientras yo le hac\u00eda preguntas y la correg\u00eda suavemente cuando intentaba contestarme en ingl\u00e9s con la palabra o frase equivocada, o la ayudaba a encontrar las palabras que estaba buscando. Otras veces, \u00edbamos a comer pizza\u2014su comida favorita\u2014y Ana se\u00f1alaba t\u00edmidamente las rebanadas que quer\u00eda mientras yo la animaba a pedirlas en ingl\u00e9s. Una vez, me ense\u00f1\u00f3 a preparar <em>pupusas<\/em>, un platillo salvadore\u00f1o hecho con tortitas de ma\u00edz rellenas de queso y frijoles o carne.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Poco a poco, se abri\u00f3 conmigo y me cont\u00f3 de su vida. Lleg\u00f3 a Estados Unidos de El Salvador cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os, teniendo que tomar la dolorosa decisi\u00f3n de dejar a su hijo de un a\u00f1o para traerlo seis a\u00f1os m\u00e1s tarde. No me dijo mucho sobre c\u00f3mo lleg\u00f3 aqu\u00ed, o sobre su experiencia cruzando la frontera\u2014solo que fue peligroso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En lugar de eso, hablamos sobre su trabajo limpiando oficinas y las casas de personas adineradas en Aspen; sobre su t\u00edo y hermano, sobre su hijo. \u201cHombre loco\u201d, todav\u00eda le gusta decir, despu\u00e9s de describir las payasadas de los varios hombres en su vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 2001, el a\u00f1o en que Ana vino a EE. UU., un terremoto catastr\u00f3fico con una magnitud de 7.6 <a href=\"https:\/\/reliefweb.int\/report\/el-salvador\/el-salvador-earthquakes-final-fact-sheet-fiscal-year-fy-2001\">azot\u00f3 a El Salvador<\/a> en enero, seguido de otro terremoto con una magnitud de 6.6 un mes m\u00e1s tarde. Los dos terremotos causaron m\u00e1s 1,000 muertes y m\u00e1s de 1.5 millones de personas quedaron desplazadas (el 17 por ciento de la poblaci\u00f3n). Debido a los desastres, el presidente estadounidense George W. Bush (TPS, por sus siglas en ingl\u00e9s) a todos los salvadore\u00f1os que estaban en EE. UU., d\u00e1ndoles protecci\u00f3n contra la deportaci\u00f3n y autoriz\u00e1ndolos a trabajar, pero no una v\u00eda para obtener la residencia permanente ni la ciudadan\u00eda. Para Ana, TPS es tanto su salvaci\u00f3n como su maldici\u00f3n\u2014puede vivir y trabajar legalmente en EE. UU., pero sin ning\u00fan tipo de certeza de que durar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana es due\u00f1a de y vive en una casa rodante en Glenwood Springs, la cual comparte con Fernando y un inquilino, un hombre de El Salvador que tambi\u00e9n trabaja en Aspen. Adem\u00e1s tiene una casa en San Salvador, la capital de El Salvador, donde su madre vive, y le gustar\u00eda comprar otra\u2014un lugar peque\u00f1o para cuando regrese. No <em>si<\/em> se regresa, sino <em>cuando<\/em> se regrese, aclar\u00f3 cuando le pregunt\u00e9. Me sorprendi\u00f3 tanto el tono directo con que me lo dijo, como si la realidad de que despu\u00e9s de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de crear una vida aqu\u00ed para s\u00ed misma y para su hijo, un d\u00eda, Ana sabe que debe irse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana no vino a Estados Unidos debido al terremoto que sucedi\u00f3 en El Salvador en 2001. Como una madre soltera joven, quer\u00eda escapar de su vida en su pa\u00eds natal. Hab\u00eda dejado sus estudios secundarios cuando qued\u00f3 embarazada. Necesitaba trabajar para mantener a su hijo, pero los salarios en El Salvador eran tan bajos que no ve\u00eda forma de mantenerlo, ni un buen futuro para ninguno de los dos. Un par de a\u00f1os antes, su t\u00edo hab\u00eda venido al valle de Roaring Fork en Colorado y encontrado un buen trabajo, y Ana decidi\u00f3 que tambi\u00e9n ir\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se fue de El Salvador sabiendo casi nada del lugar al que iba. \u201cPens\u00e9 que estaba yendo a una gran ciudad con altos edificios de oficinas, \u00bfsabes?, como Denver o L.A.\u201d, me dijo mientras manej\u00e1bamos por la carretera 82 de Carbondale a Aspen, con las monta\u00f1as Elk todav\u00eda oscuras levant\u00e1ndose m\u00e1s all\u00e1 del valle. A\u00fan m\u00e1s confuso, me dijo, ri\u00e9ndose, no se le hab\u00eda ocurrido que la mayor\u00eda de las personas hablar\u00edan ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, Ana se hab\u00eda despertado a las 4:30 de la ma\u00f1ana para conducir los 45 minutos hasta Aspen. A esa hora temprana no hab\u00eda tr\u00e1fico, pero para las 6:30 a. m. con frecuencia hay muchos autom\u00f3viles en la carretera de trabajadores que se trasladan valle arriba, y eso puede agregar 25 minutos al trayecto, y a\u00fan m\u00e1s en el invierno cuando la carretera se pone resbalosa con hielo y nieve.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana no sab\u00eda manejar cuando lleg\u00f3 a Estados Unidos, as\u00ed que su t\u00edo la llevaba para solicitar trabajo. Tard\u00f3 tres meses en encontrar uno como limpiadora de turno nocturno en el St. Regis Aspen Resort, ganando un poco m\u00e1s de $7 por hora. Tomaba el autob\u00fas de Carbondale, donde viv\u00eda, y trabajaba de 10 de la noche a 6 de la ma\u00f1ana antes de regresar en el autob\u00fas para dirigirse a otros trabajos limpiando casas y oficinas por todo el valle durante el d\u00eda. Con frecuencia, se dorm\u00eda en el trayecto de regreso en autob\u00fas del St. Regis, con su \u00fanico sue\u00f1o real siendo lo que pod\u00eda dormir entre las 6 y 9 de la noche. Era demasiado y, despu\u00e9s de un par de meses, dej\u00f3 de trabajar en el St. Regis y mantuvo su trabajo durante el d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El trabajo con frecuencia es f\u00edsico. Ana est\u00e1 parada a veces entre 12 y 14 horas al d\u00eda. La he observado tallar duchas gigantes de vidrio y ba\u00f1eras tipo jacuzzi, estirar todo su cuerpo a lo largo de una cama tama\u00f1o King para poner las s\u00e1banas y arrastrar una aspiradora pesada subiendo y bajando escaleras. Usualmente es responsable de limpiar 20 a 25 casas y oficinas por todo el valle, rotando entre ellas por semana o por mes. Actualmente, Ana gana de 20 a 25 d\u00f3lares por hora, dependiendo de la propiedad; es indudablemente m\u00e1s de lo que ganaba en el St. Regis hace dos d\u00e9cadas, pero apenas se considera un salario digno en los condados de <a href=\"https:\/\/livingwage.mit.edu\/counties\/08097\">Pitkin<\/a> o <a href=\"https:\/\/livingwage.mit.edu\/counties\/08045\">Garfield<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las casas en el \u00e1rea de Aspen usualmente son bastante grandes y es necesario pasar 6 a 7 horas limpi\u00e1ndolas. Las m\u00e1s grandes requieren de dos a tres limpiadores, as\u00ed que Ana a veces contrata a otras mujeres que la ayudan. Una de ellas es Yamile, quien vino de Colombia hace un par de a\u00f1os. Aunque tiene un t\u00edtulo universitario en negocios internacionales, Yamile no habla mucho ingl\u00e9s y todav\u00eda no tiene una autorizaci\u00f3n de trabajo\u2014est\u00e1 en proceso de obtener su residencia a trav\u00e9s de su esposo (su apellido se omite debido a su estatus migratorio)\u2014as\u00ed que sus opciones laborales son limitadas, me dijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEs por el dinero\u201d, Yamile dijo cuando le pregunt\u00e9 si le gustaba el trabajo. Estaba limpiando la mesada de granito en una casa de cinco rec\u00e1maras junto a un campo de golf en Carbondale. Hay una sala de cine en el s\u00f3tano y la sala de estar cuenta con enormes ventanas de dos pisos de altura, desde el piso hasta el techo, con vistas al monte Sopris de 13,000 pies de alto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yamile admiti\u00f3 que casarse con un ciudadano con frecuencia es la \u00fanica forma como los inmigrantes en el valle logran obtener un estatus legal. \u201cPero Ana no se va a casar con nadie\u201d, dijo, moviendo la cabeza de lado a lado\u2014ya sea con admiraci\u00f3n o con frustraci\u00f3n, no logr\u00e9 entender.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana prefiere que las oficinas est\u00e9n vac\u00edas y que los due\u00f1os de las casas no est\u00e9n. Es m\u00e1s f\u00e1cil, me dijo mientras pasaba la aspiradora, ya que no se interponen en su camino. Uno de los propietarios acusa constantemente a Ana de poner cosas en el lugar equivocado despu\u00e9s de limpiar, pero Ana no le da importancia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le pregunt\u00e9 si a veces le da curiosidad saber sobre las vidas de las personas cuyas casas limpia. \u201cRealmente no\u201d, dijo. \u201cLo que me da curiosidad es [saber] c\u00f3mo la gente puede comprar estas casas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Inmigrantes de Am\u00e9rica Latina han estado viniendo al valle de Roaring Fork desde por lo menos la d\u00e9cada de 1980 cuando empleadores empezaron a reclutar a trabajadores para cubrir puestos en la industria tur\u00edstica local\u2014puestos que era imposible cubrir con suficientes estadounidenses. Ahora, alrededor del <a href=\"https:\/\/tcf.org\/content\/commentary\/bridges-collaborative-member-spotlight-roaring-fork-school-district-empowers-immigrant-families\/\">60 por ciento de los estudiantes en el Distrito Escolar de Roaring Fork<\/a> son latinos y, a nivel estatal, <a href=\"https:\/\/cdle.colorado.gov\/sites\/cdle\/files\/Office_of_New_Americans_Annual_Report_2021.pdf\">m\u00e1s del 20 por ciento de los trabajadores<\/a> en la industria del servicio y casi el 15 por ciento en la industria de la construcci\u00f3n son inmigrantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al investigar la historia de los inmigrantes en el valle de Roaring Fork, aprend\u00ed que en 1999, solo un par de a\u00f1os antes que Ana llegara, el Concejo de la Ciudad de Aspen vot\u00f3 un\u00e1nimemente a favor de una resoluci\u00f3n que exig\u00eda al Congreso y al Presidente de EE. UU. que limitaran la cantidad de inmigrantes que estaban ingresando a Estados Unidos debido a su supuesto impacto negativo en el medioambiente. Como Lisa Sun-Hee Park escribe en su libro \u201cLos barrios pobres de Aspen: los inmigrantes vs. el medioambiente en el Ed\u00e9n de Estados Unidos\u201d (en ingl\u00e9s: <em>The Slums of Aspen: Immigrants vs. the Environment in America\u2019s Eden)<\/em> publicado en 2011<em>, <\/em>parec\u00eda que nadie en el Concejo de la Ciudad de Aspen reconoci\u00f3 \u201cla profunda iron\u00eda de que la realidad diaria de este parque recreativo para los adinerados depende enormemente del trabajo con salarios bajos de los inmigrantes\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n de Park sigue siendo mayormente verdad m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s: Son los inmigrantes como Ana cuya labor invisible crea gran parte de la imagen del valle de Roaring Fork como el poblado monta\u00f1oso ideal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana nunca se ha quejado de esta din\u00e1mica. Depende de su pragmatismo y de su trabajo, el cual no le deja tiempo para mucho, m\u00e1s all\u00e1 de aprender ingl\u00e9s. Lo que quiere m\u00e1s que nada es estabilidad para su hijo y para ella, y suficiente dinero para mantener a su madre en El Salvador y para cuando finalmente se retire.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un par de meses antes, el primo de Ana hab\u00eda llegado a EE. UU. a trabajar. Pensar en que har\u00eda el trayecto la asustaba\u2014es a\u00fan m\u00e1s peligroso ahora que cuando ella cruz\u00f3 la frontera. Pero termin\u00f3 aceptando los riesgos. Lo \u00fanico que su primo quer\u00eda era ganar suficiente dinero para comprarles una casa a sus padres en El Salvador. Esa es la raz\u00f3n por la que todos vienen, Ana explic\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las semanas, cuando le pregunto qu\u00e9 hizo el fin de semana, me dice que durmi\u00f3, vio televisi\u00f3n o limpi\u00f3 su propia casa. Pero a veces se permite so\u00f1ar. Le gustar\u00eda ser su propia jefa, en lugar de trabajar a trav\u00e9s de una compa\u00f1\u00eda de limpieza que se lleva la mitad de lo que gana. O, si pudiera finalmente terminar la escuela, le gustar\u00eda ser enfermera, me dijo. Cuando no est\u00e1 demasiado cansada, va a caminar por algunos de los senderos cerca del pueblo, con vistas al monte Sopris. Alg\u00fan d\u00eda, me dijo, le gustar\u00eda subir hasta la cima.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La cosa m\u00e1s dif\u00edcil que Ana ha hecho en su vida fue dejar a su hijo en El Salvador para venir a EE. UU. Fernando ten\u00eda un poco m\u00e1s de un a\u00f1o de edad cuando Ana lo dej\u00f3 con su madre.<\/p>\n<p>Fernando se uni\u00f3 a Ana en Colorado cuando ya ten\u00eda siete a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Reconectarse fue duro. Fernando vino con el hermano de Ana, quien ten\u00eda 14 a\u00f1os en ese entonces, y ambos ni\u00f1os enfrentaron dificultades. Un d\u00eda, Ana vio algo que Fernando hab\u00eda escrito en el pilar de su cama: \u201c<em>Te odio mam\u00e1<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez, Ana se frustr\u00f3 tanto con los ni\u00f1os que les dijo que si odiaban tanto estar aqu\u00ed, pod\u00eda comprarles boletos para regresar a El Salvador. Pero se quedaron. Para finales de ese a\u00f1o, Fernando pod\u00eda hablar ingl\u00e9s casi con total fluidez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana pens\u00f3 que se quedar\u00edan en Colorado solo un par de a\u00f1os. Ganar\u00eda suficiente dinero para comprar una casa en El Salvador y luego ella y Fernando regresar\u00edan despu\u00e9s de que \u00e9l tuviera la oportunidad de crecer aqu\u00ed y aprender ingl\u00e9s. El plan nunca hab\u00eda sido vivir en EE. UU. para siempre, pero conforme Fernando fue creciendo, el plan se complic\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fernando tiene un permiso de trabajo y protecci\u00f3n contra la deportaci\u00f3n a trav\u00e9s del programa de Acci\u00f3n Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en ingl\u00e9s), el cual ayuda a la gente joven tra\u00edda sin autorizaci\u00f3n a Estados Unidos cuando ni\u00f1os. Se gradu\u00f3 de Colorado Mesa University en 2021 con un t\u00edtulo en psicolog\u00eda, y aunque DACA ha estado en una incertidumbre legal por a\u00f1os y no ofrece una v\u00eda hacia la residencia permanente ni la ciudadan\u00eda, Fernando no tiene deseo alguno de regresar a vivir a El Salvador, un pa\u00eds que apenas recuerda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana se dio cuenta de que ella y su hijo se separar\u00edan otra vez alg\u00fan d\u00eda. Le dijo a Fernando que ella se regresar\u00e1 a El Salvador cuando tenga 50 a\u00f1os\u2014en cinco\u2014aunque me dijo que quiz\u00e1s se regrese a los 55. Para ese entonces, espera que Fernando, quien actualmente vive con ella mientras solicita trabajo en varias cl\u00ednicas, est\u00e9 m\u00e1s establecido en su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed sabe es que quedarse en EE. UU. para siempre no es una opci\u00f3n. Con TPS, Ana nunca cumplir\u00e1 los requisitos para recibir Seguro Social ni ning\u00fan otro beneficio del gobierno. Retirarse aqu\u00ed jam\u00e1s ser\u00e1 posible; tendr\u00eda que seguir trabajando hasta el d\u00eda que muera para pagar por el alquiler del terreno donde est\u00e1 su casa rodante. \u201cQuiero disfrutar mi vida\u201d, dijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n me pregunt\u00e9 si exist\u00edan otras razones por las que Ana quer\u00eda irse. Antes que sali\u00e9ramos de la oficina de bienes ra\u00edces esa ma\u00f1ana de primavera, Ana me pregunt\u00f3 si hab\u00eda escuchado sobre una nueva ley en Florida que \u201cprohib\u00eda a los inmigrantes\u201d y me mand\u00f3 un <a href=\"https:\/\/m.facebook.com\/17841445007240420\/videos\/190653663836505\/\">videoclip de las noticias de TV en espa\u00f1ol que hab\u00eda visto en Facebook<\/a>. Estaba hablando sobre una <a href=\"https:\/\/www.aila.org\/advo-media\/aila-practice-pointers-and-alerts\/fl-1718-florida-anti-immigrant-legislation\">extensa propuesta legislativa contra la inmigraci\u00f3n<\/a> que legisladores en Florida aprobaron para limitar los servicios sociales para los inmigrantes indocumentados, invalidando sus licencias de conducir emitidas por otros estados y obligando a los hospitales que reciben fondos de Medicaid para que preguntaran el estatus migratorio de un paciente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pens\u00e9 en c\u00f3mo, si escuchas constantemente que muchas partes del pa\u00eds est\u00e1n activamente tratando de criminalizar tu existencia, quiz\u00e1s empieces a creer que realmente nunca fuiste bienvenida aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando Ana me dijo sobre sus planes de regresar a vivir a El Salvador alg\u00fan d\u00eda, sent\u00ed que de alguna forma hab\u00eda fracasado como su tutora. Como si aprender ingl\u00e9s la har\u00eda sentir que pertenec\u00eda aqu\u00ed de la misma forma como ense\u00f1ar me hab\u00eda ayudado a sentirme establecida. Y tambi\u00e9n me sent\u00ed triste, por las grandes diferencias entre c\u00f3mo nuestras experiencias de inmigrantes terminar\u00edan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nac\u00ed y me crie en Canad\u00e1 y, despu\u00e9s de venir a Estados Unidos para ir a la universidad con una visa de estudiante, viv\u00ed en este pa\u00eds por casi una d\u00e9cada con una visa de trabajo que se ofrec\u00eda a mexicanos y canadienses a trav\u00e9s del Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte. Renov\u00e9 mi visa casi cada a\u00f1o o cada vez que obtuve un nuevo contrato laboral; nunca hubo ninguna garant\u00eda de que mi visa se renovar\u00eda, as\u00ed que me acostumbr\u00e9 a vivir con mucha incertidumbre. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de eso, la realidad de Ana y la m\u00eda como inmigrantes son distintas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con frecuencia, Ana y yo habl\u00e1bamos sobre c\u00f3mo guiarnos por el sistema de inmigraci\u00f3n de EE. UU. y qu\u00e9 opciones ten\u00edamos para obtener la residencia permanente. Ana no pod\u00eda entender por qu\u00e9 mi pareja en ese entonces y yo no nos hab\u00edamos casado todav\u00eda. Para ella, era una soluci\u00f3n muy obvia. Yo me re\u00eda y trataba de explicarle el estereotipo del \u201cmatrimonio por la tarjeta verde\u201d, pero sab\u00eda que ella pensaba que yo estaba siendo poco pr\u00e1ctica de una forma que ella no pod\u00eda arriesgarse a ser.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi cuatro a\u00f1os de estar en pareja y de investigar mucho sobre mis opciones para recibir una tarjeta verde (de las cuales no hab\u00eda ninguna), mi pareja y yo nos casamos el verano pasado. Ninguno de los dos quer\u00eda seguir lidiando con el estr\u00e9s anual de las renovaciones de mi visa y el riesgo de que nos separaran. Aunque no hab\u00eda solicitado una tarjeta verde todav\u00eda, la Navidad pasada, cuando estaba regresando de visitar a mi familia en Canad\u00e1, fui a renovar mi visa de trabajo en la oficina de Aduanas y Protecci\u00f3n Fronteriza de EE. UU. en el aeropuerto de Vancouver. El agente rechaz\u00f3 mi renovaci\u00f3n. No tuve tiempo de abogar a favor de mi caso antes que el agente llamara a los oficiales de aduanas canadienses para que me acompa\u00f1aran a salir del aeropuerto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hasta ese momento, hab\u00eda dado por hecho mi sentido de pertenencia en EE. UU. de una manera que solo yo\u2014una mujer blanca anglosajona\u2014pod\u00eda. Pero en ese momento, entend\u00ed c\u00f3mo era sentir que tu vida no te pertenece, sino que le pertenece a una burocracia con frecuencia cruel y desconcertante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Llam\u00e9 a un abogado, quien me asesor\u00f3 para regresar a EE. UU. con una visa de turista, y luego solicit\u00e9 inmediatamente la residencia. Cuando le dijo a Ana lo que hab\u00eda pasado, brome\u00f3 que hab\u00eda pensado brevemente en pedirle a un hombre mayor y amable que conoc\u00eda y que era ciudadano estadounidense que se casara con ella para que obtuviera la tarjeta verde. Pero la idea era un poco demasiado inc\u00f3moda, hasta para ella.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cJam\u00e1s podr\u00eda hacerlo\u201d, me dijo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una tarde, Ana y yo fuimos a caminar alrededor del parque de perros abajo de mi apartamento antes de sentarnos en una mesa para picnic donde hablamos de gram\u00e1tica. Le record\u00e9 que aprender ingl\u00e9s cuando eres adulto y casi no tienes oportunidad de practicar es dif\u00edcil\u2014hay tantas diferencias sutiles extra\u00f1as y reglas irracionales. Por ejemplo, la diferencia entre \u201c<em>may be<\/em>\u201d (puede ser) y \u201c<em>maybe<\/em>\u201d (quiz\u00e1s), o c\u00f3mo el verbo \u201c<em>to read<\/em>\u201d (leer) se conjuga igual en el pasado y en el presente. Aunque Ana ha mejorado mucho su ingl\u00e9s en los cuatro a\u00f1os en los que hemos trabajado juntas, todav\u00eda se olvida de algunas palabras y confunde estructuras en oraciones. Con frecuencia, se frustra porque piensa que no ha progresado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ana me dijo una vez que aprender ingl\u00e9s es para su vida ahora y para su vida despu\u00e9s, cuando, de vuelta en El Salvador, quiz\u00e1s pueda ganar buen dinero en un centro de llamadas o como traductora. El ingl\u00e9s ser\u00e1 un puente entre los mundos que habita y entre las vidas que ha construido. Y cuando llegue el momento de irse, su ingl\u00e9s ser\u00e1 la \u00fanica cosa que podr\u00e1 llevarse con ella.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sarah Tory es Periodista en Carbondale, Colo. Este <a href=\"https:\/\/collective.coloradotrust.org\/es\/stories\/en-casa-por-un-rato\/\">art\u00edculo <\/a>ha sido elaborado por <a href=\"https:\/\/collective.coloradotrust.org\/\">Collective Colorado<\/a>, una iniciativa de <a href=\"https:\/\/www.coloradotrust.org\/\">The Colorado Trust<\/a>. Reproducido con permiso de <a href=\"https:\/\/www.coloradotrust.org\/\">The Colorado Trust<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducido por Alejandra X. Casta\u00f1eda<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Por Sarah Tory \u00a0 Temprano una ma\u00f1ana la primavera pasada, Ana Vasquez manej\u00f3 por las calles desiertas de Aspen, Colorado, a la oficina de una agencia de bienes ra\u00edces&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":403,"featured_media":21847,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-21846","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticia-de-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Cover-S-Home-for-Awhile-1pic-by-Will-Sardinsky-story-Colorado-Trust-Collective.jpg?fit=864%2C575&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/403"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21846"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21846\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21847"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}