{"id":16471,"date":"2022-01-28T21:19:03","date_gmt":"2022-01-28T21:19:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/?p=16471"},"modified":"2022-01-28T21:19:03","modified_gmt":"2022-01-28T21:19:03","slug":"esperando-en-la-frontera-los-migrantes-se-apoyan-en-la-tradicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/esperando-en-la-frontera-los-migrantes-se-apoyan-en-la-tradicion\/","title":{"rendered":"Esperando en la Frontera, los Migrantes se Apoyan en la Tradici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p><strong>Por Lourdes Medrano<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una tarde temprano, Sandra V\u00e1zquez se sienta en un viejo banco de metal frente a una estaci\u00f3n de autobuses, junto a otras dos mujeres que, como ella, adornan con cuidado un trozo de tela de algod\u00f3n con motivos decorativos. Los autobuses van y vienen, d\u00eda tras d\u00eda, pero las mujeres se quedan. Y, aguja e hilo en mano, siguen cosiendo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_16468\" aria-describedby=\"caption-attachment-16468\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16468 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cover-S-Mantas-1pic-by-Lourdes-Medrano-via-Yes-Magazine.jpg?resize=300%2C257&ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"257\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cover-S-Mantas-1pic-by-Lourdes-Medrano-via-Yes-Magazine.jpg?resize=300%2C257&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cover-S-Mantas-1pic-by-Lourdes-Medrano-via-Yes-Magazine.jpg?resize=150%2C128&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cover-S-Mantas-1pic-by-Lourdes-Medrano-via-Yes-Magazine.jpg?resize=600%2C513&ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cover-S-Mantas-1pic-by-Lourdes-Medrano-via-Yes-Magazine.jpg?w=1024&ssl=1 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-16468\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Lourdes Medrano for Yes Magazine Sandra V\u00e1zquez y otras mujeres se sientan en un banco a bordar mantas.<\/figcaption><\/figure>\n<p>V\u00e1zquez y las dem\u00e1s mujeres son algunas de las decenas de inmigrantes que se encuentran varadas en las ciudades fronterizas mexicanas a la espera de que se tramiten sus casos de asilo en Estados Unidos, en el marco de unas pol\u00edticas siempre cambiantes y de una pandemia persistente. Tras huir de su aldea monta\u00f1osa en Guerrero, un estado del suroeste de M\u00e9xico donde el conflicto y la violencia han desarraigado a muchos residentes, V\u00e1zquez y 11 miembros de su familia ampliada acabaron en Nogales, Sonora, M\u00e9xico, en julio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Encontraron refugio cerca del paso fronterizo de la estaci\u00f3n de autobuses, un lugar que se ha convertido gradualmente en un refugio improvisado para el creciente n\u00famero de migrantes que llegan a la ciudad situada al sur de Arizona. All\u00ed, V\u00e1zquez pronto se uni\u00f3 a otras mujeres que diariamente bordan telas, llamadas mantas o servilletas en espa\u00f1ol, que se utilizan para mantener calientes las tortillas, el pan y otros alimentos. \u00abCuando bordo, no pienso en todo lo que est\u00e1 pasando, en todo lo que he vivido\u00bb, dice V\u00e1zquez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Unas dos d\u00e9cadas antes de que V\u00e1zquez y su familia llegaran a Nogales, las mantas bordadas comenzaron a aparecer en las tierras fronterizas. En los a\u00f1os noventa, cuando Estados Unidos puso en marcha una nueva estrategia para disuadir de los cruces ilegales de la frontera, los emigrantes fueron expulsados de las ciudades hacia terrenos des\u00e9rticos y remotos. El n\u00famero de v\u00edctimas aument\u00f3 en los a\u00f1os siguientes, con migrantes que perecieron en el implacable calor, otros que fueron recogidos por la Patrulla Fronteriza y algunos que simplemente desaparecieron, dejando s\u00f3lo sus pertenencias. Entre los zapatos, pa\u00f1uelos y mochilas esparcidos por el suelo del desierto, y que los residentes de la zona recuperaron, se encontraban las mantas, algunas desgarradas por los elementos. Mucha gente consideraba los restos como basura, pero Valerie Lee James, una artista que viv\u00eda en un rancho cerca de la frontera, dice que entendi\u00f3 lo que las mantas que recogi\u00f3 significaban para los migrantes. En Am\u00e9rica Latina, las mantas o servilletas cosidas con brillantes representaciones de personas, animales y objetos son tesoros familiares que suelen pasar de una generaci\u00f3n a otra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abLo \u00fanico que quer\u00eda era encontrar alg\u00fan d\u00eda a sus leg\u00edtimos due\u00f1os\u00bb, dice James. Nunca encontr\u00f3 a los due\u00f1os de los que se encontr\u00f3, pero esas mantas del desierto dar\u00edan lugar m\u00e1s tarde a alianzas transfronterizas que culminaron en un proyecto de bordado de migrantes bajo los auspicios de una organizaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro que ella cre\u00f3, Artisans Beyond Borders.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<blockquote><p>\u00abCuando bordo, no pienso en todo lo que est\u00e1 pasando, en todo lo que he vivido\u00bb.<br \/>\nSandra V\u00e1zquez<\/p>\n<p>\u00a0<\/p><\/blockquote>\n<p>V\u00e1zquez es una de las docenas de mujeres, y algunos hombres, que participan en Bordando Esperanza en varios albergues de Nogales. El programa, en el que participan voluntarios de Arizona y Sonora, tiene como objetivo llevar consuelo a los migrantes en tiempos de incertidumbre, dice James. \u00abToda esta gente est\u00e1 atrapada en la frontera ahora, y por eso necesitan m\u00e1s que nunca un trabajo como \u00e9ste. A menudo, este tipo de trabajo es lo m\u00e1s cercano a cualquier tipo de bienestar psicol\u00f3gico que van a poder tener, para tomarse un momento para encontrar algo de paz.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para gestionar la enorme afluencia de centroamericanos que solicitan asilo, la administraci\u00f3n Trump puso en marcha en 2019 los pol\u00e9micos Protocolos de Protecci\u00f3n de Migrantes, que obligaban a los migrantes a esperar los procedimientos del caso al sur de la frontera y no en Estados Unidos. A principios de 2021, la administraci\u00f3n Biden detuvo el programa y permiti\u00f3 la entrada de unos 10.000 solicitantes de asilo en el pa\u00eds, pero el programa se ha restablecido desde entonces. Para algunos migrantes en Nogales, la artesan\u00eda del bordado hace que la espera sea un poco menos insoportable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los estudios demuestran que practicar el bordado y otras artesan\u00edas textiles puede aliviar el estr\u00e9s y reducir la ansiedad. Los defensores de los migrantes en Nogales afirman que coser recuerdos agradables en la tela puede aliviar las heridas emocionales sufridas antes o durante los a menudo duros viajes de migraci\u00f3n hacia el norte. Para V\u00e1zquez, madre de dos hijos, la labor de aguja le permite olvidar el asesinato de su primo, las amenazas de los extorsionistas de Guerrero que le exig\u00edan una cuota si quer\u00eda mantener su puesto en el mercado, y la larga espera de su familia para tener la oportunidad de solicitar asilo pol\u00edtico en Estados Unidos. \u00abNo podemos volver a casa\u00bb, dice. \u00abQuiero que mis hijos est\u00e9n a salvo, que tengan una buena vida\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La familia de V\u00e1zquez es una de las 14 de M\u00e9xico, Guatemala y Honduras que se alojan en el recinto de la estaci\u00f3n de autobuses, dice Norma Ascencio, que trabaja all\u00ed y supervisa el proyecto de bordado. A poca distancia de un puerto de entrada a EE.UU., la estaci\u00f3n se convirti\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os en un lugar de reuni\u00f3n para los migrantes mexicanos que fueron deportados de EE.UU. y, m\u00e1s recientemente, para muchos centroamericanos y otros solicitantes de asilo que ahora deben esperar su destino legal en M\u00e9xico. \u00abAlgunos llevan aqu\u00ed 16 meses\u00bb, dice Ascencio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los emigrantes s\u00f3lo reciben una comida al d\u00eda en un comedor social cercano, por lo que deben encontrar la forma de obtener ingresos para cubrir sus necesidades b\u00e1sicas. Para los artesanos, las mantas bordadas aportan algo de dinero para el billete de autob\u00fas, la comida y los productos de higiene personal. Su artesan\u00eda se vende por Internet y en festivales al norte de la frontera. Un d\u00eda reciente, Ascencio estaba detr\u00e1s de una mesa de cocina, doblando una pila de mantas terminadas que James llevar\u00eda a Arizona, como ella y otros voluntarios han hecho durante unos dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bordando Esperanza, ahora bien establecido, pronto tomar\u00e1 una nueva direcci\u00f3n. Los fabricantes de mantas y los coordinadores del proyecto en Nogales est\u00e1n trabajando en el desarrollo de un modelo de cooperativa autosuficiente para crear un mercado para las artesan\u00edas de los migrantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A pocos kil\u00f3metros de la estaci\u00f3n de autobuses, en la Casa de la Misericordia, una propiedad de dos acres en la cima de una colina, los participantes en el proyecto cosen hilos multicolores en piezas cuadradas de tela. Cuando no est\u00e1n cocinando o limpiando, los migrantes suelen bordar en mesas al aire libre, donde tienen una vista de p\u00e1jaro de las viviendas construidas para los trabajadores de las maquiladoras de propiedad estadounidense, f\u00e1bricas que ensamblan productos electr\u00f3nicos y otros productos para la exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Beatriz Alvarado comenz\u00f3 a crear mantas poco despu\u00e9s de llegar al refugio hace casi un a\u00f1o. Aunque esta joven de 26 a\u00f1os no bordaba en su casa de El Salvador, pronto aprendi\u00f3 las complejidades del trabajo de las otras artesanas. Al igual que muchos solicitantes de asilo frustrados por tener que esperar en M\u00e9xico durante mucho tiempo, cruz\u00f3 la frontera a escondidas con su hija de 9 a\u00f1os. Los traficantes de personas separaron a madre e hija, y mientras la ni\u00f1a lleg\u00f3 a Florida y se aloja en casa de unos familiares, las autoridades estadounidenses capturaron a Alvarado y la enviaron de vuelta a M\u00e9xico. Desgarrada por las circunstancias que la separan de su hija en Estados Unidos y de su marido y su hija de 5 a\u00f1os en El Salvador, Alvarado recurre al bordado para encontrar un respiro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una tarde reciente, Alvarado estaba en la cocina del refugio reuniendo ingredientes para las pupusas salvadore\u00f1as que har\u00eda al d\u00eda siguiente, cuando le tocara cocinar. En un descanso de sus tareas, mostr\u00f3 una foto de m\u00f3vil de una manta bordada con una escena pastoral que recuerda a su tierra natal. Hay belleza en El Salvador, dice, pero los elementos criminales dificultan que los ciudadanos respetuosos de la ley vivan en paz. Alvarado abandon\u00f3 su pa\u00eds, explica, porque un pandillero que le cobraba una cuota para poder vender prendas en el barrio de su madre la amenaz\u00f3 con matarla cuando se neg\u00f3 a seguir pagando. En el refugio, cuando su mente se traslada a esos d\u00edas, saca una manta y se pone a coser. \u00abBordar me ayuda a desestresarme, a no pasar tanto tiempo pensando en mi situaci\u00f3n y en la larga espera\u00bb, dice.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La obra de Alvarado formar\u00e1 parte de una exposici\u00f3n nacional itinerante de 75 mantas que se expondr\u00e1 en iglesias y escuelas de ciudades de todo Estados Unidos a partir del a\u00f1o que viene. Su primera exposici\u00f3n p\u00fablica comenz\u00f3 el 15 de enero en la Iglesia Unida de Cristo del Buen Pastor, en Sahuarita (Arizona). Los fondos que se recauden a trav\u00e9s de la exposici\u00f3n y las donaciones servir\u00e1n para apoyar el proyecto de los artesanos de la frontera y de otros migrantes que ahora esperan la resoluci\u00f3n de sus casos de asilo en Estados Unidos, dice James. Mientras se desarrolla la cooperativa de Nogales, James y otros voluntarios del proyecto en Arizona se centrar\u00e1n en eventos educativos en Estados Unidos. Su objetivo es aumentar la comprensi\u00f3n de la migraci\u00f3n a un pa\u00eds que todav\u00eda es una promesa de esperanza para muchos, incluso en medio de las restricciones fronterizas destinadas a mantener un n\u00famero creciente de migrantes fuera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la Casa de la Misericordia, la directora del albergue, Alma Ang\u00e9lica Mac\u00edas Mej\u00eda, ha comprobado el efecto tranquilizador que tiene el bordado en los solicitantes de asilo. La artesan\u00eda floreci\u00f3 despu\u00e9s de que varias mujeres que ya creaban mantas en otros lugares llegaran el a\u00f1o pasado despu\u00e9s de que la pandemia obligara a los refugios m\u00e1s peque\u00f1os a acoger a menos migrantes. Los estrictos protocolos mantuvieron a raya el coronavirus, incluso cuando la poblaci\u00f3n del refugio, procedente en su mayor\u00eda de Centroam\u00e9rica, aument\u00f3 hasta casi 300 migrantes, afirma la directora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bordar ayud\u00f3 a los primeros manteros a superar lo peor de la pandemia y las esperas de hasta un a\u00f1o y medio, dice. \u00abSe pon\u00edan bajo los \u00e1rboles y otros espacios al aire libre, y era como si estuvieran en familia. Compart\u00edan sus historias, hablaban de lo que cada uno estaba pasando y se animaban mutuamente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de esos solicitantes de asilo se han trasladado desde entonces a Estados Unidos para esperar las audiencias del tribunal de inmigraci\u00f3n, y ahora un grupo diferente de artesanos entre los 120 migrantes del refugio contin\u00faa con la tradici\u00f3n de hacer manta. Trabajan en estrecha colaboraci\u00f3n con la coordinadora del proyecto, Ana Delia Chavar\u00edn, que les orienta y se asegura de mantener los suministros de bordado y ganchillo bien abastecidos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De vuelta a la estaci\u00f3n de autobuses convertida en refugio, Sandra V\u00e1zquez se concentra en los ritmos repetitivos que crean l\u00edneas y formas en la tela, retrocediendo a los d\u00edas en que su abuela le ense\u00f1\u00f3 a bordar. Entonces ten\u00eda 12 a\u00f1os, s\u00f3lo un a\u00f1o menos que su propia hija. Las dos se sientan a menudo juntas en el viejo banco de metal, cosiendo mantas y esperando noticias sobre su solicitud de asilo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.yesmagazine.org\/authors\/lourdes-medrano\">Lourdes Medrano<\/a> es periodista independiente en el sur de Arizona. \u00a1Este art\u00edculo ha sido publicado por <a href=\"https:\/\/www.yesmagazine.org\/\">YES! Magazine<\/a> bajo una licencia Creative Commons.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Traducido por Juan Carlos Uribe-The Weekly Issue\/El Semanario.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lea Mas Noticias de Portada en: <\/strong><a href=\"http:\/\/WWW.ELSEMANARIO.US\"><strong>ELSEMANARIO.US<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Por Lourdes Medrano \u00a0 Una tarde temprano, Sandra V\u00e1zquez se sienta en un viejo banco de metal frente a una estaci\u00f3n de autobuses, junto a otras dos mujeres que,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":403,"featured_media":16472,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-16471","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticia-de-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cover-S-Mantas-2pic-by-Lourdes-Medrano-via-Yes-Magazine-1.jpg?fit=1154%2C840&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/403"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16471"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16471\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}