{"id":13874,"date":"2021-05-13T13:57:54","date_gmt":"2021-05-13T13:57:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/?p=13874"},"modified":"2021-08-06T19:27:20","modified_gmt":"2021-08-06T19:27:20","slug":"la-violencia-obliga-a-una-familia-a-replantearse-la-justicia-estadounidense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/la-violencia-obliga-a-una-familia-a-replantearse-la-justicia-estadounidense\/","title":{"rendered":"La Violencia Obliga a una Familia a Replantearse la Justicia Estadounidense"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n<strong>Por Sarah Varney<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La botella de cerveza que se rompi\u00f3 sobre la cabeza de Christian Pean desat\u00f3 hilos de sangre que cayeron por su rostro y se filtraron en la tierra en la que Harold y Paloma Pean estaban criando a sus tres hijos.<\/p>\n<p>En ese momento, Christian era un estudiante seguro de s\u00ed mismo, jugador de f\u00fatbol americano en una secundaria de los suburbios de McAllen, Texas, una ciudad fronteriza en el extremo sur del estado donde los adolescentes varones \u2014hispanos, negros y blancos no hispanos\u2014 cantaban juntos canciones de rap a los gritos, introduciendo la palabra \u201cN\u2026\u201d casi sin darse cuenta. \u00abSi lo sigues diciendo, vamos a pelear\u00bb, le advirti\u00f3 Christian a un joven blanco que estaba cantando el ep\u00edteto racial en una fiesta, una noche en los \u00faltimos a\u00f1os de la presidencia de George W. Bush. Y pelearon.<\/p>\n<p>En esa noche de oto\u00f1o de 2005, Christian empuj\u00f3 y golpe\u00f3, su ego juvenil se activ\u00f3 al sentir la sangre caliente en su rostro. Un amigo acompa\u00f1\u00f3 a Christian a un autom\u00f3vil y condujo a trav\u00e9s de la comunidad de Mission, pasando por campos de golf bien cuidados, techos a dos aguas y piscinas, hasta la casa del doctor Harold y Paloma Pean, quienes recibieron a su hijo con cuidado y compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese momento, incluso mientras suturaba la piel cortada de la frente de su hijo, el doctor Pean, un exiliado haitiano y m\u00e9dico de medicina interna, cre\u00eda que su familia iba a tener \u00e9xito en los Estados Unidos, a pesar del legado racista de su pa\u00eds adoptivo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13869\" aria-describedby=\"caption-attachment-13869\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13869 size-large\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-2pic-via-KHN-brothers-EV0A7936-1024x683.jpg?resize=640%2C427&ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-2pic-via-KHN-brothers-EV0A7936.jpg?resize=1024%2C683&ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-2pic-via-KHN-brothers-EV0A7936.jpg?resize=300%2C200&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-2pic-via-KHN-brothers-EV0A7936.jpg?resize=150%2C100&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-2pic-via-KHN-brothers-EV0A7936.jpg?resize=600%2C400&ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-2pic-via-KHN-brothers-EV0A7936.jpg?w=1200&ssl=1 1200w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13869\" class=\"wp-caption-text\">(From left) Dominique, Alan and Christian Pean near their shared home in New York City. Nearly six years after Alan was shot by hospital security officers, the brothers are grappling with what it means to be Black in America and their role in transforming American medicine. \u201cIt\u2019s been so many years, and we didn\u2019t get justice,\u201d Dominique says. (Al J Thompson for KHN)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El hermano menor de Christian, Alan, tambi\u00e9n un popular jugador de d\u00e9cimo grado que evitaba la m\u00fasica rap y se vest\u00eda con ropa elegante tuvo el impuls\u00f3 de buscar al muchacho para enfrentarlo.<\/p>\n<p>\u201cTodos se callan y se sientan\u201d, orden\u00f3 Paloma. En su mente, donde los pensamientos se agitaban en su espa\u00f1ol nativo, Paloma record\u00f3 el consejo de su hermano cuando eran ni\u00f1os y crec\u00edan en M\u00e9xico: No temas nada. Eres una chica valiente. Nunca tengas miedo. Ella aconsej\u00f3 moderaci\u00f3n, incluso empat\u00eda. \u201cChristian, tenemos que perdonar. No sabemos c\u00f3mo es la vida de este joven que reaccion\u00f3 as\u00ed\u00bb. Este es un pa\u00eds que reconoce la sabidur\u00eda, pens\u00f3 Paloma.<\/p>\n<p>La tentativa tregua de la familia Pean con las fuerzas m\u00e1s oscuras de Estados Unidos no durar\u00eda mucho. En agosto de 2015, cuando Alan ten\u00eda 26 a\u00f1os y estaba siendo atendido en un hospital de Houston donde hab\u00eda buscado tratamiento por delirio bipolar, dos agentes de polic\u00eda fuera de servicio que trabajaban como guardias de seguridad le dispararon en el pecho en su habitaci\u00f3n y lo esposaron mientras sangraba en el suelo. Alan sobrevivi\u00f3, solo para recibir cargos criminales de la polic\u00eda de Houston.<\/p>\n<p>El disparo en el pecho de Alan extinguir\u00eda la creencia de la familia Pean de que los grandes triunfadores diligentes podr\u00edan burlar el racismo que ensombrece el sue\u00f1o americano. La igualdad no ser\u00eda una opci\u00f3n dejada en manos de un tr\u00edo de j\u00f3venes ambiciosos.<\/p>\n<p>Casi seis a\u00f1os despu\u00e9s, los Pean siguen obsesionados por la terrible experiencia, cada uno de ellos lidiando con lo que significa ser negro en los Estados Unidos y su papel en la transformaci\u00f3n de la medicina estadounidense. Christian y Dominique, el hermano menor, ambos aspirantes a m\u00e9dicos, como su padre, han unido fuerzas con legiones de familias que trabajan para exponer y erradicar la brutalidad policial, incluso mientras navegan por territorios m\u00e1s delicados cultivando carreras en un establecimiento m\u00e9dico mayoritariamente blanco.<\/p>\n<p>Alan ha visto sus estudios descarrilados. Sigue envuelto en una demanda con el hospital y duda sobre su responsabilidad con la fraternidad de hombres negros que no sobrevivieron a sus propios encuentros racistas con la polic\u00eda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13871\" aria-describedby=\"caption-attachment-13871\" style=\"width: 750px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13871 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-3pic-via-Kaiser-Health-News-Pean-Family.jpg?resize=640%2C515&ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"515\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-3pic-via-Kaiser-Health-News-Pean-Family.jpg?w=750&ssl=1 750w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-3pic-via-Kaiser-Health-News-Pean-Family.jpg?resize=300%2C242&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-3pic-via-Kaiser-Health-News-Pean-Family.jpg?resize=150%2C121&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-3pic-via-Kaiser-Health-News-Pean-Family.jpg?resize=600%2C483&ssl=1 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13871\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Kim Truong via KHN A dos meses del tiroteo, Christian Pean (segundo desde la izq.) convoc\u00f3 a su familia a Nueva York a una marcha de #RiseUpOctober contra la brutalidad policial, incluso estando preocupado por que afectara su carrera m\u00e9dica.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y Paloma y Harold, arrancados de sus ra\u00edces mexicanas y haitianas, buscan animar y tranquilizar a sus hijos, impulsarlos hacia el futuro que se han ganado, incluso mientras se preguntan si la Am\u00e9rica que una vez veneraron no existe.<\/p>\n<p>\u00abLa gente no quiere admitir que tenemos racismo\u00bb, me dijo Paloma. \u00abPero Pean y yo conocemos el dolor\u00bb.<\/p>\n<p>Harold Pean no recuerda haber sido criado blanco o negro. Su Hait\u00ed natal estaba fracturado por cismas m\u00e1s all\u00e1 del color de la piel.<\/p>\n<p>Harold ten\u00eda 13 a\u00f1os cuando \u00e9l, su hermana y cinco hermanos se despertaron una ma\u00f1ana de mayo de 1968 y descubrieron que su padre, un juez prominente, hab\u00eda huido de Puerto Pr\u00edncipe en uno de los \u00faltimos aviones que abandonaron la isla ante otra revuelta anti-Duvalier, revuelta que lanz\u00f3 a la rep\u00fablica a una temporada de ejecuciones.<\/p>\n<p>Su padre hab\u00eda recibido documentos del presidente Fran\u00e7ois Duvalier exigiendo que firmara las enmiendas a la Constituci\u00f3n de Hait\u00ed para permitir que Duvalier se convirtiera en presidente vitalicio. El padre de Harold se neg\u00f3. Los soldados llegaron a la casa de Pean d\u00edas despu\u00e9s de que su padre escapara.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica de Hait\u00ed estuvo marcada por la crueldad caprichosa de Duvalier durante la juventud de Harold, pero como hijo de un juez y sobrino nieto de un m\u00e9dico, disfrut\u00f3 de una vida privilegiada en la que se esperaba que los ni\u00f1os Pean sobresalieran en la escuela y siguieran carreras: ingenier\u00eda, medicina, ciencia o pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En la escuela, los ni\u00f1os aprendieron de los valientes actos heroicos de sus antepasados, los esclavos africanos que se rebelaron contra los colonialistas franceses y establecieron una rep\u00fablica libre, y vieron a hombres y mujeres negros dirigiendo puestos de frutas, bancos, escuelas y el gobierno. \u00abNo experiment\u00e9 el racismo cuando era ni\u00f1o\u00bb, recuerda Harold. \u201cCuando te encuentras con el racismo de ni\u00f1o, eso te hace dudar de ti mismo. Pero nunca dud\u00e9 de m\u00ed mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de que el padre de Harold huyera de Hait\u00ed, su madre se reuni\u00f3 con su esposo en Nueva York, dejando a los ni\u00f1os Pean al cuidado de otros familiares. En 1975, Harold y sus hermanos abandonaron Hait\u00ed y emigraron a la ciudad de Nueva York. Nueva York era fr\u00eda y sus calles muchos m\u00e1s anchas que las de Puerto Pr\u00edncipe. Su padre hab\u00eda encontrado trabajo como ascensorista en el Rockefeller Center.<\/p>\n<p>En ese momento, el hermano mayor de Harold, Leslie, asist\u00eda a la escuela de medicina en Veracruz, M\u00e9xico, donde la matr\u00edcula era m\u00e1s barata que en los Estados Unidos, y su padre inst\u00f3 a Harold a unirse a \u00e9l. Su idioma era el franc\u00e9s y no sab\u00eda espa\u00f1ol, as\u00ed que Harold aprendi\u00f3 anatom\u00eda, patolog\u00eda y bioqu\u00edmica en una lengua extranjera. Pero ya hablaba espa\u00f1ol con fluidez cuando conoci\u00f3 a Mar\u00eda de Lourdes Ramos Gonz\u00e1lez, a la que llamaban Paloma, el d\u00eda de San Valent\u00edn de 1979 en una fiesta en Veracruz. Harold recuerda el momento v\u00edvidamente: una joven vivaz saliendo de un auto y gritando \u201c\u00a1qu\u00e9 hacen todos sentados!\u201d (porque no estaban bailando).<\/p>\n<p>\u201cEstaban tan callados\u201d, recuerda Paloma. Se\u00f1al\u00f3 al hombre con el que eventualmente se casar\u00eda y le dijo: \u201c\u00a1T\u00fa! \u00a1Baila conmigo!\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13873\" aria-describedby=\"caption-attachment-13873\" style=\"width: 576px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13873 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-4pic-via-Kaiser-Health-News-Alan-Pean.jpg?resize=576%2C864&ssl=1\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"864\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-4pic-via-Kaiser-Health-News-Alan-Pean.jpg?w=576&ssl=1 576w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-4pic-via-Kaiser-Health-News-Alan-Pean.jpg?resize=200%2C300&ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-4pic-via-Kaiser-Health-News-Alan-Pean.jpg?resize=100%2C150&ssl=1 100w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13873\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Al J Thompson for KHN Alan Pean sigue envuelto en una demanda con el hospital donde le dispararon y duda sobre su responsabilidad con la fraternidad de hombres negros que no sobrevivieron a sus propios encuentros racistas con la polic\u00eda. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil registrar que no se debe disparar a una persona desarmada?\u00bb, se pregunta.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Al crecer como la \u00fanica ni\u00f1a en el modesto rancho de sus padres en Tampico, una ciudad portuaria en el Golfo de M\u00e9xico, se esperaba que Paloma se quedara en su casa cosiendo, limpiando y leyendo mientras sus tres hermanos entraban y sal\u00edan libremente. Se sent\u00eda amada y protegida, pero furiosa por su vida circunscrita, suplicando un auto para su fiesta de quincea\u00f1era y presionando a su padre, que era jefe de una planta petrolera, para que le permitiera convertirse en abogada.<\/p>\n<p>Su padre pens\u00f3 que, en cambio, deber\u00eda convertirse en secretaria, maestra o enfermera. \u201cLe dije, \u2018\u00bfPor qu\u00e9 me est\u00e1s diciendo eso?\u2019 \u00c9l dijo, \u2018Porque te vas a casar, vas a terminar en tu casa. Pero quiero que tengas una carrera en caso de que no tengas un buen marido\u2019\u201d. Paloma entendi\u00f3 que ese buen marido pod\u00eda mexicano o blanco. Recuerda que su padre dijo: \u00abNo quiero personas negras o chinas en mi familia\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de obtener un t\u00edtulo para ense\u00f1ar en escuela primaria, Paloma se mud\u00f3 a Veracruz. Cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os, su padre la instal\u00f3 en una pensi\u00f3n para mujeres. Vigilada por una matrona indiscreta, el noviazgo de Paloma y Harold se desarroll\u00f3 bajo el disfraz de Harold ense\u00f1\u00e1ndole ingl\u00e9s a Paloma. La pareja sali\u00f3 durante varios a\u00f1os antes de que Paloma le dijera a su padre que quer\u00eda casarse con el joven y apuesto estudiante de medicina. Harold hab\u00eda regresado a Nueva York y Paloma estaba ansiosa por reunirse con \u00e9l.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abLa gente no quiere admitir que tenemos racism. Pero Pean y yo conocemos el dolor\u00bb.<br \/>\nPaloma Pean<\/p><\/blockquote>\n<p>Su padre se mostr\u00f3 esc\u00e9ptico. Hab\u00eda pasado unos meses en Chicago y hab\u00eda sido testigo de los disturbios raciales. \u201cMe dijo: \u2018Hija m\u00eda, no tengo ninguna objeci\u00f3n. Es un buen hombre, pero tengo miedo por ti. Tengo miedo por mis nietos porque, d\u00e9jame decirte, tus hijos van a ser negros. Y no s\u00e9 si est\u00e1s lista para criar ni\u00f1os negros en los Estados Unidos\u00bb, recuerda Paloma. \u00abEn ese momento no entend\u00ed a qu\u00e9 se refer\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>A principios de la d\u00e9cada de 1980, cuando Harold y Paloma comenzaron su vida juntos, las noticias de Estados Unidos hablaban de las divisiones raciales. El pa\u00eds estaba bajo campa\u00f1a presidencial, en la que el actor y ex gobernador de California Ronald Reagan cortejaba a los votantes segregacionistas del sur en un recinto ferial de Mississippi, a pocas millas de donde los trabajadores de derechos civiles hab\u00edan sido asesinados en 1964.<\/p>\n<p>En Miami, los residentes negros protestaban despu\u00e9s que un jurado compuesto exclusivamente por hombres blancos absolviera a cuatro polic\u00edas blancos que hab\u00edan matado a golpes a Arthur McDuffie, un motociclista negro desarmado. Lo golpearon \u00abcomo a un perro\u00bb, dijo la madre de McDuffie, Eula McDuffie, a los periodistas. Durante tres d\u00edas de violentas protestas callejeras, 18 personas murieron, cientos resultaron heridas, hubo edificios incendiados y el presidente Jimmy Carter llam\u00f3 a la Guardia Nacional.<\/p>\n<p>La pareja viv\u00eda en Queens, donde naci\u00f3 Christian en 1987, y Harold encontr\u00f3 trabajo mientras estudiaba medicina. Inspeccionaba guarder\u00edas en busca de violaciones sanitarias. Mientras viajaba por las calles de la ciudad, nunca se sinti\u00f3 amenazado por el color de su piel. \u00abLa gente dec\u00eda que hab\u00eda racismo, pero yo no lo vi\u00bb. En las pocas ocasiones en que not\u00f3 que un oficial de polic\u00eda o el personal de seguridad de la tienda lo segu\u00eda, lo olvid\u00f3, tratando de no seguir la l\u00f3gica de lo que hab\u00eda sucedido. \u201cNunca hablamos de eso en la casa\u201d, dijo. \u00abNos est\u00e1bamos concentrando en lograr cualquier objetivo que tuvi\u00e9ramos\u00bb.<\/p>\n<p>Con un prop\u00f3sito com\u00fan, Harold y Paloma iban a donde el joven m\u00e9dico pudiera encontrar trabajo. Caguas, Puerto Rico, donde naci\u00f3 Alan en 1989; de regreso a Nueva York para la residencia de Harold en medicina interna en el Brooklyn Hospital Center; luego Fort Pierce, Florida, donde naci\u00f3 Dominique en 1991; y finalmente a McAllen, Texas.<\/p>\n<p>El hermano de Harold, Leslie, hab\u00eda establecido su pr\u00e1ctica en Harlingen, a 20 millas al norte de la frontera mexicana. Harold se sinti\u00f3 reconfortado por tener familiares cerca y Paloma quer\u00eda porder ir m\u00e1s f\u00e1cilmente a ver a su familia en M\u00e9xico. A\u00fan as\u00ed, el primer hospital que reclut\u00f3 a Harold ofreci\u00f3 un contrato poco caritativo; tuvo que cubrir la mitad de los costos de funcionamiento de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica mientras atend\u00eda solo a unos pocos pacientes.<\/p>\n<p>Harold recuerda pocos, si alguno, m\u00e9dicos negros en el \u00e1rea. Paloma estaba m\u00e1s segura de la escasez de diversidad en las filas m\u00e9dicas: \u201cEst\u00e1bamos entre los \u00fanicos negros en el Valle [del R\u00edo Grande] y el \u00fanico m\u00e9dico [de atenci\u00f3n primaria]\u201d.<\/p>\n<p>A tres meses de iniciar el contrato, Paloma, que administraba las finanzas del consultorio, pudo ver que estaban perdiendo dinero. Presion\u00f3 a su marido para que renegociara. Cuando \u00e9l se neg\u00f3, ella misma fue al hospital. \u201cAmo el Valle\u201d, le dijo al administrador, su optimismo intachable. \u201cPero vine aqu\u00ed para trabajar. Mi marido es un muy buen m\u00e9dico y no le est\u00e1 pagando lo que se merece. Si no le paga, nos vamos a mudar \u00ab. At\u00f3nita, la administradora, que era blanca, accedi\u00f3 a sus demandas y Paloma regres\u00f3 triunfante.<\/p>\n<p>La pareja trabajaba asiduamente en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica, encontrando aliados en el hospital que aplaud\u00edan su diligencia y, seg\u00fan el relato de Harold, apoyaron su \u00e9xito. Pero la raza nunca estuvo lejos de la superficie. Cuando un asistente m\u00e9dico en la oficina le dijo a Paloma que otro m\u00e9dico le hab\u00eda preguntado repetidamente si todav\u00eda estaba trabajando con \u201cel m\u00e9dico negro\u201d, Paloma se enfureci\u00f3. En la fiesta de Navidad del centro m\u00e9dico de ese a\u00f1o, Paloma se acerc\u00f3 al m\u00e9dico. \u00ab\u00bfEs usted fulano de tal, el m\u00e9dico? \u00bb, Le dije. \u00abBueno, soy Paloma Pean, y estoy aqu\u00ed solo para hacerle saber el nombre de mi esposo. Mi esposo es Harold Pean. P-E-A-N. Su apellido no es Black \u2018. Y le dije:\u2019 Gracias, y encantado de conocerte \u2018. Abri\u00f3 mucho los ojos y me fui\u00bb.<\/p>\n<p>En casa, Paloma insist\u00eda en una educaci\u00f3n cat\u00f3lica y, despu\u00e9s de la cena la familia rezaba en tres idiomas (Paloma en espa\u00f1ol, Harold en franc\u00e9s, los ni\u00f1os en ingl\u00e9s). Harold impuls\u00f3 a sus tres hijos como lo hab\u00edan hecho con \u00e9l sus propios padres. \u201cEsperaba que fueran m\u00e9dicos o profesionales, como mis padres esperaban que fu\u00e9ramos profesionales\u201d.<\/p>\n<p>Ese fue el per\u00edodo en el que los tres hijos, Christian, Alan y Dominique, intentaron adaptar su \u201cnegritud\u201d en un lugar que era casi en su totalidad hispano y blanco. Acostumbrada a estar rodeada de latinos en Florida y luego en McAllen, Paloma record\u00f3 las advertencias de su padre. Cuando los ni\u00f1os empezaron la guarder\u00eda, eran los \u00fanicos beb\u00e9s negros. \u00abAh\u00ed fue cuando pens\u00e9, tengo que empezar a hacer que se sientan muy orgullosos de lo que son\u00bb.<\/p>\n<p>Las preguntas sobre el color de la piel llegaron temprano para Dominique, el hermano menor. Sus compa\u00f1eros de jard\u00edn de infantes ve\u00edan a Paloma, latina, dejar a su hijo en la escuela por las ma\u00f1anas, y un primo, que era chino, lo recog\u00eda despu\u00e9s de la \u00faltima campana. (El hermano de Paloma se hab\u00eda casado con una mujer china). \u201cMe preguntaban si era adoptado\u201d, recuerda claramente Dominique. Le dijo a su madre: \u00abNo me parezco a ti\u00bb. \u00bfPod\u00eda recogerlo su padre para mostrarles a los ni\u00f1os, de una vez por todas, que no era adoptado? Fue una victoria contundente. \u201cLos ni\u00f1os dejaron de mencionarlo. \u00ab\u00a1Est\u00e1 bien, eres negro!\u00bb.<\/p>\n<p>Los muchachos tomaron diferentes direcciones, empleando deportes, moda y cultura para indicar sus preferencias a los perplejos ni\u00f1os de McAllen. \u201cRealmente me identifiqu\u00e9 con mi lado hispano, pero cuando la gente me ve, ven a un ni\u00f1o negro\u201d, recuerda Dominique. Se aventur\u00f3 a lucir \u201cm\u00e1s negro\u201d, trenz\u00e1ndose el cabello y vistiendo FUBU, una l\u00ednea de ropa \u00edcono del orgullo callejero de los negros. Mientras tanto, Alan se forj\u00f3 un look universitario. Escuchaba \u00abm\u00fasica cursi para chicos blancos\u00bb (palabras de Christian) y comparaba ropa en Abercrombie & Fitch.<\/p>\n<p>Corri\u00f3 por cuenta de ellos entender los comentarios despreocupados en la escuela y en el campo de f\u00fatbol americano. <em>Eres negro, se supone que debes saltar m\u00e1s lejos. \u00bfLos ni\u00f1os negros tienen m\u00fasculos adicionales en las piernas? Suenas inteligente para ser un ni\u00f1o negro. Suenas blanco.<\/em><\/p>\n<p>\u00abHab\u00eda una ignorancia abierta en ese entonces\u00bb, recuerda Christian. Los muchachos absorbieron y repelieron los comentarios, protestando vigorosamente solo cuando la palabra \u201cN\u2026\u201d explotaba frente a ellos. Uno de los amigos de Alan en el equipo de f\u00fatbol le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa, d \u2026 igger?\u00bb reemplazando la N y sonriendo con complicidad. Alan respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 haces eso?\u00bb.<\/p>\n<p>Al doctor Pean nunca se le ocurri\u00f3 tener esa \u201ccharla\u201d con sus hijos adolescentes, la temida conversaci\u00f3n que los padres negros inician para preparar a sus hijos para los encuentros con la polic\u00eda. El d\u00eda que Christian lleg\u00f3 a la casa con la sangre corriendo por su frente, Harold se opuso a presentar cargos. \u201cEl jefe de polic\u00eda era mi amigo y ten\u00eda muchos pacientes polic\u00edas\u201d, dijo Harold. \u00abMe encontrar\u00eda con personas blancas, negras o hispanas, y nunca pens\u00e9 que me ver\u00edan de manera diferente\u00bb.<\/p>\n<p>Donde Harold guardaba silencio, Paloma era expl\u00edcita. La historia de los afroamericanos la asombr\u00f3. Dominique recuerda a su madre diciendo: \u201cSer negro es hermoso. Vinieron a los Estados Unidos como esclavos y ahora son m\u00e9dicos. Esa sangre corre dentro de ti y eres fuerte\u00bb.<\/p>\n<p>De todos los hijos, el mayor, Christian, parec\u00eda el m\u00e1s curioso acerca de qu\u00e9 ten\u00eda que ver exactamente su herencia y el color de su piel con su identidad. \u00bfPor qu\u00e9 no se hab\u00eda casado su madre con un mexicano? \u00bfPor qu\u00e9 otros ni\u00f1os quer\u00edan saber si su piel oscura se hab\u00eda borrado? \u00bfPodr\u00edan tocar su cabello? A los 6 a\u00f1os, Christian le dijo a su madre que una ni\u00f1a hispana en la escuela lo hab\u00eda llamado la palabra \u201cN\u2026\u201d y a ella \u00abmojada\u00bb mientras estaba sentado en la cafeter\u00eda tomando un Capri Sun.<\/p>\n<p>El l\u00e9xico racista de la juventud estadounidense desconcert\u00f3 a Paloma. Le pregunt\u00f3 a Christian: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa eso?\u00bb. \u201cEsa palabra es mala\u201d, respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Las dudas de Christian sobre la fe de su padre en la meritocracia estadounidense surgieron temprano. Despu\u00e9s de soportar insultos racistas y otros comentarios ofensivos en la escuela, le dijo a Harold que sent\u00eda que lo trataban de manera diferente \u00abporque soy negro\u00bb.<\/p>\n<p>\u201cNo, jefe\u201d, respondi\u00f3 su padre, \u201cel trabajo duro es recompensado. A seguir adelante con tu carrera\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como ni\u00f1os de raza mixta, los hermanos Pean arrastraron las preguntas sobre \u201csu parte negra\u201d hasta la edad adulta. En la Universidad de Georgetown, Christian encontr\u00f3 por primera vez una gran cantidad de estudiantes negros (afroamericanos e inmigrantes de Nigeria, Ghana y el Caribe) y comenzaron a surgir l\u00edneas divisorias desconocidas.<\/p>\n<p>\u201cCuando estaba en la escuela secundaria, nunca hubo inmigrantes negros vs. estadounidenses negros\u201d, dijo Christian. Pero en la universidad y luego en la escuela de medicina en Mount Sinai, en East Harlem, Christian respondi\u00f3 preguntas de otros estudiantes negros sobre si las becas para personas de color deber\u00edan reservarse para afroamericanos descendientes de esclavos, no para hijos de inmigrantes negros como \u00e9l.<\/p>\n<p>En la Universidad Cat\u00f3lica de Am\u00e9rica en Washington, D.C., Dominique se enfrentaba a preguntas similares. Cuando se uni\u00f3 a la junta de la Organizaci\u00f3n Estudiantil de Latinos, le preguntaron: \u00ab\u00bfEres lo suficientemente latino?\u00bb.<\/p>\n<p>\u201cCuando estoy en la calle, la gente ve a un hombre negro. Pero cuando estoy con mis amigos negros, dicen, Dom, t\u00fa no eres realmente negro\u00bb, dijo. Las preguntas los siguieron en sus vidas personales: mujeres afroamericanas que reprend\u00edan a Christian y Dominique por salir con mujeres que no eran negras.<\/p>\n<p>Si las ra\u00edces haitianas y mexicanas de los hermanos Pean pusieron en duda su membres\u00eda leg\u00edtima entre los afroamericanos, la polic\u00eda no percibi\u00f3 ninguna diferencia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de graduarse de la escuela secundaria en los suburbios de McAllen, Alan se matricul\u00f3 en la Universidad de Texas-Austin, un campus extenso lleno casi en su totalidad de estudiantes blancos, hispanos y asi\u00e1ticos. Alan, relajado y afable, hizo amigos f\u00e1cilmente. Entonces lo sorprendi\u00f3 cuando un oficial de seguridad lo sigui\u00f3 en una tienda en el centro comercial mientras compraba jeans. \u201cEse fue el momento en el que pens\u00e9, \u2018Oh, soy negro\u2019, cont\u00f3.<\/p>\n<p>En agosto de 2015, Alan Pean comenz\u00f3 el semestre de oto\u00f1o en la Universidad de Houston, donde se hab\u00eda transferido para terminar su licenciatura en ciencias biol\u00f3gicas. En cuesti\u00f3n de d\u00edas, comenz\u00f3 a sentirse agitado y su mente se desbarranc\u00f3 hacia una ilusi\u00f3n cinematogr\u00e1fica en la que cre\u00eda que era un doble de acci\u00f3n del presidente Barack Obama. En otras ocasiones lo persegu\u00edan asesinos armados.<\/p>\n<p>Alarmado por las publicaciones irracionales de Alan en Facebook e incapaz de comunicarse con \u00e9l por tel\u00e9fono, Christian llam\u00f3 a sus padres, que estaban sentados en un cine de McAllen a oscuras. Los urgi\u00f3 a ir a Houston. Esto no fue un simulacro. En 2009, Alan hab\u00eda pasado una semana en un hospital por lo que los m\u00e9dicos cre\u00edan que era un trastorno bipolar.<\/p>\n<p>En los momentos l\u00facidos entre los delirios que atravesaban su psique, Alan sab\u00eda que necesitaba ayuda m\u00e9dica. Hacia la medianoche del 26 de agosto de 2015, condujo hasta el Centro M\u00e9dico St. Joseph en Houston, desvi\u00e1ndose err\u00e1ticamente y chocando su Lexus blanco contra otros autos en el estacionamiento del hospital. Mientras lo llevaban a la sala de emergencias en una camilla, Alan grit\u00f3: \u201c\u00a1Soy man\u00edaco! \u00a1Soy man\u00edaco! \u00bb<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Paloma y Harold volaron a Houston y llegaron al Centro M\u00e9dico St. Joseph esperando encontrar enfermeras comprensivas y m\u00e9dicos deseosos de ayudar a su hijo en problemas. Tanto Harold como Christian hab\u00edan llamado al departamento de emergencias para alertarlos sobre el historial de salud mental de Alan. En lugar de encontrar a su hijo siendo atendido como un hombre en medio de una crisis de salud mental, Harold y Paloma descubrieron que los m\u00e9dicos no hab\u00edan ordenado una evaluaci\u00f3n psiqui\u00e1trica ni recetado medicamentos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p>Sin poder ver a su hijo y molestos por la negativa del hospital a brindar atenci\u00f3n psiqui\u00e1trica, Harold y Paloma fueron a su hotel para intentar alquilar un autom\u00f3vil para poder llevar a Alan a otro lugar para recibir tratamiento. Estuvieron fuera por media hora.<\/p>\n<p>En su habitaci\u00f3n del hospital, Alan se puso m\u00e1s nervioso. Cre\u00eda que los tanques de ox\u00edgeno al lado de su cama controlaban una nave espacial y que necesitaba con urgencia desactivar un dispositivo nuclear usando los botones de su cama. Se quit\u00f3 la bata de hospital y camin\u00f3 desnudo por el pasillo. Una enfermera lanz\u00f3 un \u00abc\u00f3digo de crisis\u00bb y dos agentes de polic\u00eda de Houston fuera de servicio, uno blanco y otro latino, entraron en la habitaci\u00f3n de Alan. No iban acompa\u00f1ados de enfermeras o m\u00e9dicos, y cerraron la puerta detr\u00e1s de ellos.<\/p>\n<p>Los agentes dir\u00edan m\u00e1s tarde que Alan golpe\u00f3 a uno de ellos y le provoc\u00f3 una laceraci\u00f3n. El primer oficial dispar\u00f3 una pistola paralizante. Cuando el electroshock no logr\u00f3 contener a Alan, seg\u00fan las declaraciones de los oficiales, el segundo oficial dijo que tem\u00eda por su seguridad y dispar\u00f3 una bala en el pecho de Alan, sin que llegar\u00e1 al coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Paloma y Harold regresaron al hospital, alejados de sus organizadas vidas y lanzadas sin red a un mundo en el que la buena voluntad y la compasi\u00f3n se hab\u00edan desvanecido. Alan estaba en cuidados intensivos con una herida de bala y los oficiales de polic\u00eda estaban haciendo preguntas sobre sus antecedentes penales. (No ten\u00eda ninguno). Les dijeron que Alan iba a ser detenido por atacar a dos oficiales, y que ahora era un asunto criminal.<\/p>\n<p>Christian vol\u00f3 desde Nueva York, Dominique desde Fort Worth y el t\u00edo Leslie desde McAllen. Las conversaciones no concluyentes con un administrador del hospital agotaban la paciencia. \u00abFue entonces cuando me dijeron que ten\u00edamos que tener un abogado para verlo\u00bb, dijo Leslie, temblando incluso cuando lo relataba casi seis a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Paloma estaba desconcertada de que sus pedidos de justicia no hubieran recibido respuesta. \u201cEsperaba que me permitieran ver a mi hijo de inmediato. Le dije: \u2018Mi hijo es un buen chico. \u00a1D\u00e9jame ir a ver a mi hijo, por favor! \u00a1Por favor! \u00ab. Se sinti\u00f3 como un fantasma, vagando por el hospital. De repente, la complexi\u00f3n y el acento de todos los que la rodeaban importaron: un oficial de polic\u00eda seguramente era blanco, pens\u00f3, el otro hispano, \u00bfpero tal vez naci\u00f3 en los Estados Unidos? Las enfermeras eran asi\u00e1ticas, \u00bfquiz\u00e1s filipinas?.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, el hospital cedi\u00f3 y las enfermeras la llevaron hasta una ventana de vidrio. Alan yac\u00eda sedado, con un tubo en la garganta, esposado a la cama del hospital. El pecho de Paloma se estrujo y se sinti\u00f3 d\u00e9bil. \u201cMe pellizqu\u00e9 y dije: \u2018Esto no puede ser cierto\u2019. Le grit\u00e9 a mi Se\u00f1or: \u2018Por favor, sost\u00e9nme en tus manos\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cFue entonces cuando realmente entend\u00ed de lo que estaba hablando mi padre\u201d, me dijo Paloma. As\u00ed, pens\u00f3, es como Estados Unidos trata a los hombres negros.<\/p>\n<p>Durante las siguientes semanas, se volvi\u00f3 imposible desentra\u00f1ar qu\u00e9 le hab\u00eda sucedido exactamente a Alan. El sargento Steve Murdock, investigador de la polic\u00eda de Houston, le dijo a Christian que Alan hab\u00eda estado fuera de control, actuando como un \u00abdemonio de Tasmania\u00bb. Cuando el hospital finalmente permiti\u00f3 que la familia Pean entrara a la habitaci\u00f3n de Alan, Alan estaba atontado, con las mu\u00f1ecas y las manos hinchadas. De pie junto a su cama, el t\u00edo Leslie le pidi\u00f3 a Paloma, Harold, Dominique y Christian que se tomaran de la mano y oraran. Una semana despu\u00e9s, Alan fue trasladado a una unidad psiqui\u00e1trica y sus delirios comenzaron a desaparecer. Unos d\u00edas despu\u00e9s, fue dado de alta del hospital.<\/p>\n<p>Llov\u00eda a c\u00e1ntaros el d\u00eda que la familia Pean se fue de Houston. Alan insisti\u00f3 en conducir, siempre conduc\u00eda en viajes familiares, y sus padres y hermanos, desesperados por volver a la normalidad, estuvieron de acuerdo. Paloma rez\u00f3 su rosario en el asiento trasero, acurrucada junto a Christian. Alan condujo durante 20 minutos hasta que alguien sugiri\u00f3 que se detuvieran a comer. En ese momento, Alan se volvi\u00f3 hacia su padre: \u201c\u00bfRealmente acabo de salir de Houston con una herida de bala todav\u00eda en el pecho? Pap\u00e1, probablemente no deber\u00eda estar conduciendo\u00bb. Dominique condujo las \u00faltimas cinco horas a casa.<\/p>\n<p>De regreso en McAllen, los vecinos expresaron sus condolencias, estupefactos porque el \u00abbien educado\u00bb hijo del medio de los Pean, el hijo de un \u00abm\u00e9dico respetado\u00bb, hab\u00eda recibido un disparo. As\u00ed como Harold a\u00f1os antes hab\u00eda cosido el corte en la cabeza de Christian dejado por una pelea a pu\u00f1etazos a causa de un ep\u00edteto racial, \u00e9l y Christian ahora se ocuparon del dolor punzante en las costillas de Alan y cambiaron los vendajes de su herida.<\/p>\n<p>Que Alan sobreviviera a un disparo en el pecho significaba que se enfrentaba a una mara\u00f1a legal ca\u00f3tica. La polic\u00eda lo acus\u00f3 de dos cargos de agresi\u00f3n agravada a un oficial de polic\u00eda y, tres meses despu\u00e9s del tiroteo, agreg\u00f3 un tercer cargo por conducir de manera imprudente. Los cargos criminales conmocionaron a la familia.<\/p>\n<p>\u201cEn ese momento, pens\u00e9 que la polic\u00eda y el hospital se disculpar\u00edan o ir\u00edan a la c\u00e1rcel\u201d, dijo Dominique. \u00abSi un m\u00e9dico amputara la pierna equivocada, habr\u00eda cambios instant\u00e1neos\u00bb. Un abogado de la familia prepar\u00f3 una demanda contra el hospital y exigi\u00f3 al gobierno federal que investigara la pr\u00e1ctica del hospital de permitir que agentes de seguridad armados ingresaran a las habitaciones de los pacientes.<\/p>\n<p>La semilla de la injusticia plantada en el pecho de Alan ech\u00f3 ra\u00edces en la familia Pean.<\/p>\n<p>En octubre de 2015, dos meses despu\u00e9s del tiroteo, Christian convoc\u00f3 a la familia de Texas a la ciudad de Nueva York para marchar en una protesta de #RiseUpOctober contra la brutalidad policial. En un vigoroso d\u00eda de oto\u00f1o, los cinco Pean se tomaron de la mano en Washington Square Park vistiendo camisetas hechas a medida que dec\u00edan: \u00abMedicina, no balas\u00bb. Quentin Tarantino, el director de cine, hab\u00eda volado desde California para el evento, y el activista Cornel West se dirigi\u00f3 a la motivada multitud. Las familias gritaron historias de seres queridos asesinados por la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Harold nunca hab\u00eda protestado antes y se qued\u00f3 en silencio, asimilando las multitudes y los c\u00e1nticos de los meg\u00e1fonos. Paloma abraz\u00f3 el esp\u00edritu de la marcha, besando a sus hijos con la fuerza de un hurac\u00e1n mientras la multitud se abr\u00eda paso por el Bajo Manhattan. Encontr\u00f3 una causa com\u00fan con las madres cuyos hijos negros no hab\u00edan sobrevivido a sus encuentros con la polic\u00eda. \u201cTuvimos mucha suerte de que mi hijo estuviera vivo\u201d, dijo Paloma.<\/p>\n<p>El abogado de los Pean le hab\u00eda aconsejado a Alan que no hablara en p\u00fablico, por temor a dificultar la demanda contra el hospital de Houston. Christian ten\u00eda sus propias reservas; estaba solicitando programas de residencia en ortopedia, un campo notablemente conservador en el que solo el 1,5% de los cirujanos son negros. \u00abTodo es Googleable\u00bb, dijo. \u00abNo estaba seguro de lo que la gente pensar\u00eda sobre mi participaci\u00f3n en Black Lives Matter o que hablara abiertamente\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando los manifestantes comenzaron a gritar \u00ab\u00a1F\u2014 la polic\u00eda!\u00bb Christian se movi\u00f3 entre la multitud para cambiar su tono. Discuti\u00f3 brevemente con una familia blanca cuya hija hab\u00eda recibido un disparo en la cabeza y hab\u00eda sido asesinada. No es as\u00ed como avanzamos, les dijo. Christian quiso convocar a la empat\u00eda y la unidad. En cambio, vio a su alrededor demasiado fervor. La protesta se volvi\u00f3 rebelde; 11 personas fueron arrestadas.<\/p>\n<p>Posteriormente, Alan expres\u00f3 su conmoci\u00f3n por la multitud, tan consumida por la ira. Christian se pregunt\u00f3: \u00bfCu\u00e1ntos de nosotros hay?<\/p>\n<p>Pasaron seis meses, ocho meses. Las expectativas de una justicia r\u00e1pida dejaron a la familia Pean sin suspiros. El Departamento de Polic\u00eda de Houston se neg\u00f3 a imponer cargos disciplinarios a los dos oficiales que le dispararon a Alan. Mark Bernard, entonces director ejecutivo del hospital St. Joseph, dijo a los investigadores federales que dadas las mismas circunstancias, los oficiales \u00abno habr\u00edan hecho nada diferente\u00bb.<\/p>\n<p>Un breve respiro lleg\u00f3 en marzo de 2016, cuando un gran jurado del condado de Harris se neg\u00f3 a acusar a Alan por cargos de agresi\u00f3n criminal, y la oficina del fiscal de distrito retir\u00f3 el cargo de conducci\u00f3n imprudente. La demanda civil de la familia contra el hospital; su propietario corporativo, IASIS Healthcare Corp.; Criterion Health Security; la ciudad de Houston; y los polic\u00edas pasaron de un abogado a otro, vaciando la chequera familiar.<\/p>\n<p>Los Pean, mientras tanto, registraban cada nueva muerte de un negro asesinado por la polic\u00eda como si a Alan le dispararan una vez m\u00e1s. \u201cEra todo en lo que pod\u00eda pensar, ten\u00eda sue\u00f1os al respecto\u201d, dijo Dominique. \u00abMe sent\u00ed impotente\u00bb. Los recuerdos almacenados resurgieron, provocando dudas sobre un rastro de pistas mal entendidas y advertencias de ne\u00f3n. Dominique ten\u00eda una edad cercana a la de Trayvon Martin cuando el adolescente de Florida fue asesinado en 2012. Dominique recuerda haber pensado: \u201cEs terrible, est\u00e1 mal, pero nunca me suceder\u00eda a m\u00ed. Tengo ropa bonita. Voy a obtener mi maestr\u00eda y convertirme en m\u00e9dico\u00bb.<\/p>\n<p>Incluso el t\u00edo Leslie, que cada a\u00f1o donaba generosamente a la Orden Fraternal de la Polic\u00eda y hab\u00eda ignorado las numerosas veces que la polic\u00eda hab\u00eda detenido su autom\u00f3vil, cedi\u00f3 ante la abrumadora evidencia. \u201cNunca me relacion\u00e9 con los asesinatos policiales hasta que nos pas\u00f3 a nosotros\u201d, confes\u00f3. \u00abAhora dudo que est\u00e9n protegiendo a la sociedad en su conjunto\u00bb. Ha dejado de dar dinero a la asociaci\u00f3n policial.<\/p>\n<p>Para 2017, Christian, Alan y Dominique se hab\u00edan reunificado o en la ciudad de Nueva York. Durante un tiempo, compartieron un apartamento en East Harlem. Sus laboriosas vidas se reanudaron apresuradamente; hombres j\u00f3venes en busca t\u00edtulos avanzados, carreras que forjar, amores por encontrar, tal como lo hab\u00edan hecho sus padres en esa fiesta en Veracruz.<\/p>\n<p>Impulsado por sus propias experiencias, el corte en su frente un recordatorio de batallas anteriores, Christian presion\u00f3 a la familia para que hablara. Nombrado vocero de la familia, ampli\u00f3 los problemas que deber\u00edan solucionarse para garantizar la seguridad de los hombres negros en las calles y en los hospitales: perfiles raciales, desigualdades en la atenci\u00f3n m\u00e9dica, la escasez de estudiantes de medicina negros. Trabajando a un ritmo febril, super\u00f3 aplastantes ex\u00e1menes de la escuela de medicina y presion\u00f3 a m\u00e1s de 1,000 profesionales m\u00e9dicos en todo el pa\u00eds para que firmaran una petici\u00f3n en protesta por el tiroteo de Alan y el uso de guardias de seguridad armados en los hospitales.<\/p>\n<p>\u00abMi perspectiva era que deb\u00edamos hacer p\u00fablico esto\u00bb, dijo Christian. \u00abNo tenemos nada que ocultar\u00bb.<\/p>\n<p>Abraz\u00f3 el activismo como parte de su carrera, incluso si eso significaba navegar por entrevistas de residencia ortop\u00e9dica con cirujanos blancos que miraban su curr\u00edculum con escepticismo. \u00bfEstar\u00eda demasiado distra\u00eddo para ser un buen cirujano? Pronunci\u00f3 un discurso en su graduaci\u00f3n de la escuela de medicina, escribi\u00f3 un cap\u00edtulo de un libro de texto y habl\u00f3 en la Cl\u00ednica Mayo sobre las inequidades en la atenci\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<p>Los decanos de la facultad de medicina le pidieron a Christian que les ayudara a dar forma a su respuesta a la muerte de Breonna Taylor y George Floyd, y sus amigos buscaron su opini\u00f3n. \u00abPara muchas personas, soy su \u00fanico amigo negro\u00bb, dijo. Christian ha contado la historia del tiroteo de Alan una y otra vez, en conferencias de m\u00e9dicos y escuelas de medicina para arrojar luz sobre el racismo estructural.<\/p>\n<p>Durante los meses que hablamos, Christian, ahora de 33 a\u00f1os, hizo malabares con largas jornadas y noches como jefe de residentes de trauma ortop\u00e9dico en el Hospital Jamaica en Queens con sus compromisos con Physicians for Criminal Justice Reform, Orthopaedic Relief Services International y paneles de diversidad acad\u00e9mica. Es super-erudito, fr\u00edamente cerebral en la sala de operaciones y magn\u00e9tico y ganador en su floreciente carrera como l\u00edder intelectual.<\/p>\n<p>La familia de Christian imagina que alg\u00fan d\u00eda se postular\u00e1 para un cargo, un congresista, tal vez. \u00abEs carism\u00e1tico, tiene buenas ideas\u00bb, dijo Dominique. \u00abTiene grandes planes\u00bb.<\/p>\n<p>Dominique tambi\u00e9n ha tratado de difundir el evangelio, impulsando la acci\u00f3n donde ha podido. Dirigi\u00f3 un evento en 2016 en la Universidad del Norte de Texas en Fort Worth utilizando la historia de Alan como un estudio de caso en la colisi\u00f3n catastr\u00f3fica del racismo, la salud mental y las armas en los hospitales.<\/p>\n<p>Cuando se mud\u00f3 a Nueva York para hacer la escuela de medicina, reuni\u00e9ndose con sus hermanos, Dominique se pon\u00eda ansioso cuando ve\u00eda a oficiales en la calle. \u00abTrataba de ser m\u00e1s alegre u optimista, como silbar a Vivaldi\u00bb. Pero con cada muerte (Stephon Clark, Atatiana Jefferson, Breonna Taylor, Daniel Prude, George Floyd, Rayshard Brooks, Daunte Wright) ha llegado a ver estas ofertas como in\u00fatiles. \u00abDespu\u00e9s de Alan, no importa lo grande que sonr\u00eda\u00bb, decidi\u00f3 Dominique.<\/p>\n<p>Ahora de 29 a\u00f1os y estudiante de tercer a\u00f1o de medicina en el Touro College of Osteopathic Medicine en Harlem, dijo: \u201cPuedes tener todos estos recursos y no significa nada por el color de tu piel, porque hay un sistema implementado que trabaja en tu contra. Han pasado tantos a\u00f1os y no obtuvimos justicia\u00bb.<\/p>\n<p>Dominique ha ideado una rutina para cada nuevo tiroteo: mira los videos de hombres y mujeres negros asesinados por la polic\u00eda o los vigilantes blancos y lee sobre sus casos. Luego los deja a un lado y vuelve a sus estudios y escuela, donde hay pocos otros m\u00e9dicos negros en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abPuedo escapar haciendo eso\u00bb, me dijo. \u00abTodav\u00eda tengo que hacerlo bien por m\u00ed mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Para Alan, a medida que pasaban los a\u00f1os, el tiempo adquir\u00eda una cualidad flexible. Se forj\u00f3 un prop\u00f3sito: una aparici\u00f3n en un programa de entrevistas en \u201cThe Dr. Oz Show\u201d, presentaciones con sus hermanos en las facultades de medicina de Texas, Massachusetts y Connecticut, y luego se resign\u00f3. Sobrevivir le hab\u00eda proporcionado una libertad inc\u00f3moda: tem\u00eda desperdiciar la potencia emocional de su propia historia, pero segu\u00eda siendo aprensivo ante las demandas de los programas de televisi\u00f3n diurnos, el tedio de repetir su historia frente a extra\u00f1os, dudando de si la desgracia de su vida estaba impulsando el progreso social o solo se estaba explotando una tragedia privada.<\/p>\n<p>En 2017, Alan se inscribi\u00f3 en la City University of New York para estudiar gesti\u00f3n de la atenci\u00f3n m\u00e9dica, profundizando en una tormenta de estad\u00edsticas sobre tiroteos policiales y pacientes en crisis, y al a\u00f1o siguiente se transfiri\u00f3 a un programa similar en Mount Sinai. Pero para el oto\u00f1o pasado, Alan volvi\u00f3 a su tormenta personal. Abandon\u00f3 el programa de Mount Sinai y pasaba horas en su habitaci\u00f3n, inquieto e inseguro.<\/p>\n<p>\u00abTodav\u00eda estoy trabajando para aceptar qui\u00e9n soy, mi posici\u00f3n en la familia\u00bb, dijo Alan, de 32 a\u00f1os. \u00abChristian es un cirujano ortop\u00e9dico. Dominique est\u00e1 en la escuela de medicina\u00bb. Despu\u00e9s de a\u00f1os de obtener varios t\u00edtulos (biolog\u00eda, gesti\u00f3n de la atenci\u00f3n m\u00e9dica, asistente m\u00e9dico, salud p\u00fablica), es posible que ese no sea quien es despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>\u00abPor dentro no quer\u00eda hacerlo\u00bb, dijo. \u00abSe traduce como un fracaso\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAlan va y viene sobre si quiere escribir sobre ello o volver a su vida normal\u00bb, dijo Christian. \u00abLo veo todo el tiempo, todos los d\u00edas, decepcionado de s\u00ed mismo por no ser m\u00e1s franco, sin sentir el libre albedr\u00edo para elegir qu\u00e9 hacer con esto\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfNo es suficiente con que sobreviviera?<\/p>\n<p>Alan ve a un terapeuta y toma medicamentos para el trastorno bipolar. Practica yoga. Cuando respira profundamente, siente un hormigueo en el pecho, lo m\u00e1s probable es que haya un da\u00f1o en los nervios por donde atraves\u00f3 la bala. Despu\u00e9s de pensarlo mucho, se ha dedicado a escribir ciencia ficci\u00f3n y publicarla en l\u00ednea. La escritura es f\u00e1cil, en su mayor\u00eda historias de sus delirios contadas con exquisito detalle: personas, buenas y malas, con \u00e9l en un lugar \u00abque parece el infierno\u00bb.<\/p>\n<p>Fuera de su apartamento en Nueva York, hay pocos lugares donde pueda encontrar refugio. Incluso mientras el coronavirus vaciaba las calles, caminaba por la ciudad, sus ojos buscaban autos de polic\u00eda, uniformes de polic\u00eda, cada aventura a la tienda era un desaf\u00edo t\u00e1ctico. Selecciona su ropa con cuidado. \u201cNunca antes de 2015 me hab\u00eda percatado de los agentes de polic\u00eda. Ahora, si est\u00e1n a una cuadra de distancia, los veo. As\u00ed de real es la amenaza. Tengo que pensar: \u00ab\u00bfQu\u00e9 llevo puesto? \u00bfTengo mi identificaci\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 direcci\u00f3n voy?.<\/p>\n<p>\u00abSi yo fuera una persona blanca, \u00bfalguna vez pensar\u00eda en estas cosas?\u00bb<\/p>\n<p>Los informes de nuevos tiroteos disparan su propio trauma, y \u200b\u200bAlan tiembla por la traici\u00f3n. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil registrar que no se debe disparar a una persona desarmada?\u00bb.<\/p>\n<p>Covid present\u00f3 un nuevo trauma para la familia Pean y subray\u00f3 la divisi\u00f3n racial de la naci\u00f3n. En gran parte, los tres hermanos estuvieron confinados en su apartamento. Dominique asisti\u00f3 a clases en l\u00ednea de la facultad de medicina, mientras que Christian se ofreci\u00f3 como voluntario para trabajar en Bellevue, un hospital p\u00fablico que lucha por tratar a un torrente de pacientes de covid que mor\u00edan a un ritmo aterrador. Muchos pacientes solo hablaban espa\u00f1ol y Christian se desempe\u00f1\u00f3 como m\u00e9dico e int\u00e9rprete.<\/p>\n<p>Los pacientes que ven\u00edan a Bellevue eran casi todos negros o latinos y pobres, y Christian se enojaba cada d\u00eda m\u00e1s al ver hospitales privados m\u00e1s ricos, incluido NYU Langone a solo unas cuadras de distancia, llenos de recursos. Las enormes tasas de mortalidad entre los dos hospitales resultar\u00edan alarmantes: en NYU Langone, aproximadamente el 11% de los pacientes con covid muri\u00f3; en Bellevue, fue cerca del 22%. \u00abEste no era el tipo de muerte al que estaba acostumbrado\u00bb, dijo Christian.<\/p>\n<p>En el pico de la epidemia en Nueva York, Christian llam\u00f3 por video a su padre a su casa en Mission, Texas, y llor\u00f3, agotado y abrumado. Harold y Paloma hab\u00edan cerrado en gran medida su cl\u00ednica despu\u00e9s de que varios miembros del personal se infectaran, pero Harold continu\u00f3 viendo casos urgentes. Al conocer los peligros para los trabajadores de la salud de primera l\u00ednea, Christian tem\u00eda por sus padres. \u00abMe preocupaba que mi padre no se protegiera a s\u00ed mismo\u00bb, dijo. \u00abY que iba a perder a uno de mis padres y no iba a poder despedirme\u00bb.<\/p>\n<p>Todo eso se estaba agitando dentro de Christian cuando el oficial de polic\u00eda de Minneapolis Derek Chauvin asesin\u00f3 cruelmente a George Floyd en mayo de 2020, lo que provoc\u00f3 protestas en todo el mundo. Los manifestantes de Black Lives Matter llenaron las calles de la ciudad de Nueva York, y Christian y Dominique se unieron a ellos. Alan no lo hizo; el cierre y las sirenas de las ambulancias lo hab\u00edan dejado ansioso e hipervigilante, y despu\u00e9s de meses encerrado, tem\u00eda a los espacios abiertos.<\/p>\n<p>\u00abVoy a esperar a que esto pase\u00bb, le dijo a Christian.<\/p>\n<p>En las calles, rodeado por la furia y los llamados al cambio, Christian luci\u00f3 su bata blanca de m\u00e9dico, un potente s\u00edmbolo de solidaridad. \u00abQuer\u00eda mostrar que las personas que estaban en la primera l\u00ednea de la pandemia se dieron cuenta de que a qui\u00e9n afectaba la pandemia era un reflejo del racismo que condujo a la muerte de George Floyd\u00bb. Cuando regresaron a casa, Christian le dijo a Alan que la composici\u00f3n multi\u00e9tnica de los manifestantes lo sorprendi\u00f3. \u00abCreo que tal vez las mentes de la gente est\u00e1n cambiando\u00bb, dijo Christian. \u00abFue hermoso verlo\u00bb.<\/p>\n<p>Casi un a\u00f1o despu\u00e9s, el 20 de abril de 2021, un jurado declar\u00f3 a Chauvin culpable de asesinato y Christian sinti\u00f3 un gran alivio. Pero en los d\u00edas que siguieron, estall\u00f3 la cobertura de noticias sobre el fatal tiroteo policial de un ni\u00f1o latino de 13 a\u00f1os en Chicago y la muerte de una ni\u00f1a negra de 16 a\u00f1os en Columbus, Ohio, tambi\u00e9n a manos de la polic\u00eda. La familia Pean estaba inusualmente callada. \u201cSolo intercambiamos algunos textos sobre esto como familia\u201d, dijo Christian. \u00abDijimos que tal vez las cosas est\u00e9n cambiando, tal vez no\u00bb.<\/p>\n<p>Los hijos de Pean se dispersar\u00edan pronto: Christian a la Universidad de Harvard para una beca de medicina de trauma; Dominique a rotaciones m\u00e9dicas en Nassau University Medical Center; y Alan a McAllen, donde supervisar\u00e1 las operaciones financieras del negocio de sus padres. Ser\u00e1 la primera vez que Alan viva solo. \u201cEl semestre que casi iba a vivir solo estaba en Houston y me dispararon. Necesito hacer esto por m\u00ed mismo para saber que puedo\u00bb.<\/p>\n<p>El doctor Harold Pean est\u00e1 atormentado por c\u00f3 la violencia ha desmoronado la vida de su hijo: las amenazas a las vidas de los negros en las ciudades estadounidenses no escaparon tan f\u00e1cilmente como un dictador haitiano.<\/p>\n<p>Pero Harold, de 66 a\u00f1os, es reacio a permitir que el tiroteo de Alan reescriba su evangelio estadounidense; el tiroteo fue una tragedia personal, no una transmutaci\u00f3n de su identidad. Empuja los recuerdos de su mente cuando aparecen e invoca generosidad. \u201cSean cuales sean las cosas malas, las guardo dentro. Trato de mentalizarme para pensar positivamente todo el tiempo\u201d, dijo. \u00abQuiero ver a todos como humanos\u00bb.<\/p>\n<p>Se ha convencido a s\u00ed mismo de que la violencia no impactar\u00e1 m\u00e1s sobre sus hijos o, alg\u00fan d\u00eda, sobre sus nietos. A\u00fan as\u00ed, ya no puede reconciliar la tragedia del tiroteo de Alan con sus creencias cat\u00f3licas. \u201cSi Dios fuera poderoso, no habr\u00edan sucedido muchas cosas malas\u201d, dijo.<\/p>\n<p>\u00abEs dif\u00edcil para \u00e9l reconocer que est\u00e1 luchando\u00bb, dijo Christian sobre su padre. \u201cEs una persona resistente. Nunca ha hablado de la carga adicional de ser un hombre negro en Estados Unidos \u00ab.<\/p>\n<p>\u201cCreo que Paloma es la que mantiene entero a mi hermano\u201d, dijo el t\u00edo Leslie.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n mantiene fuerte a Paloma? Para sus hijos, su esposo, sus compa\u00f1eros feligreses, Paloma, de 63 a\u00f1os, rebosa prop\u00f3sitos. Es una luchadora, una idealista. Pero por la noche, duerme con el tel\u00e9fono al lado de su cama. Cuando suena, salta. \u00bfEst\u00e1s bien? En sus sue\u00f1os, a menudo est\u00e1 en peligro. Muchas noches, se queda despierta y habla en voz alta con Dios. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPara qu\u00e9? Dime, Se\u00f1or\u00bb. (Ella le habla al Se\u00f1or en espa\u00f1ol. \u00ab\u00a1En ingl\u00e9s, creo que no me entender\u00e1!\u00bb)<\/p>\n<p>El activismo de Paloma es discretamente p\u00fablico: su presencia en la comunidad de m\u00e9dicos en su mayor\u00eda blancos; su maternal alarde de que Christian y Dominique se convirtieron en m\u00e9dicos y del regreso de Alan a McAllen; su insistencia en que el racismo es real en una parte del pa\u00eds donde abundan los carteles de \u201cWhite Lives Matter\u201d. \u00abEstoy en una misi\u00f3n\u00bb, dijo. \u00abQuiero desarmar al odio\u00bb.<\/p>\n<p>Pero en el fondo, ese sentido de prop\u00f3sito vive al lado de una furia que no puede reprimir y una decepci\u00f3n tan profunda que puede dificultar la respiraci\u00f3n. Se pregunta si Dios la est\u00e1 castigando por abandonar M\u00e9xico y si el suelo estadounidense en el que eligi\u00f3 cultivar su propia familia est\u00e1 envenenado. \u201cA veces siento que quiero dejar todo\u201d, me dijo. \u00abSiento que no entiendo c\u00f3mo la gente aqu\u00ed en los Estados Unidos puede ser tan ego\u00edsta\u00bb.<\/p>\n<p>Son pensamientos oscuros que en gran parte no se dicen, secretos que mantienen incluso de su madre, de 90 a\u00f1os, que ahora vive con ellos en McAllen. Han pasado seis a\u00f1os desde que le dispararon a Alan, y Paloma a\u00fan no le ha contado a su madre lo que sucedi\u00f3 en esa habitaci\u00f3n del hospital de Houston. Ni lo har\u00e1 nunca.<\/p>\n<p>\u00abEl dolor que pas\u00e9\u00bb, dijo Paloma, \u00abno quiero darle ese dolor a mi mam\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sarah Varney es corresponsal principal de <a href=\"http:\/\/khn.org\/\"><em>Kaiser Health News<\/em><\/a>. KHN (Kaiser Health News) es la redacci\u00f3n de KFF (Kaiser Family Foundation), que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud. Junto con An\u00e1lisis de Pol\u00edticas y Encuestas, KHN es uno de los tres principales programas de KFF. KFF es una organizaci\u00f3n sin fines de lucro que brinda informaci\u00f3n sobre temas de salud a la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Lea Mas Noticias de Portada en: <\/strong><a href=\"http:\/\/WWW.ELSEMANARIO.US\"><strong>ELSEMANARIO.US<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sarah Varney \u00a0 \u00a0 La botella de cerveza que se rompi\u00f3 sobre la cabeza de Christian Pean desat\u00f3 hilos de sangre que cayeron por su rostro y se filtraron&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":403,"featured_media":13875,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-13874","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticia-de-portada"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Cover-S-Pean-Family-1pic-via-Kaiser-Health-News-Harold-Paloma-Pean-1.jpg?fit=864%2C576&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/403"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13874"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13874\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13875"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}