{"id":13769,"date":"2021-04-28T11:49:34","date_gmt":"2021-04-28T11:49:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/?p=13769"},"modified":"2021-05-10T11:49:48","modified_gmt":"2021-05-10T11:49:48","slug":"estudiantes-indigenas-hablan-de-sus-experiencias-durante-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/estudiantes-indigenas-hablan-de-sus-experiencias-durante-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Estudiantes Ind\u00edgenas Hablan de Sus Experiencias Durante la Pandemia"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n<strong>Por Sunnie R. Clahchischiligi<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No muy lejos de la cumbre de Shiprock, en la Naci\u00f3n Navajo, justo cuando sale el sol, los hermanos Makai y Elishah Tsosie se arrastran fuera de sus c\u00e1lidas camas.<\/p>\n<p>Se frotan los ojos, se visten, arrastran los pies hasta la cocina para desayunar y se preparan para otro d\u00eda de aprendizaje en el comedor familiar.<\/p>\n<p>Su madre, Philana Harrison, se levanta mucho antes que ellos. Justo antes de dar un empuj\u00f3n a los chicos para que se levanten, hace una llamada telef\u00f3nica a la escuela secundaria Ts\u00e9 Bit A\u2019\u00ed para informar de que sus hijos -Makai, de 14 a\u00f1os, y Elishah, de 13- estar\u00e1n presentes y ser\u00e1n atendidos. Pasar\u00e1 el resto del d\u00eda tratando de ayudar a los ni\u00f1os con la escuela mientras tambi\u00e9n trabaja como asistente de salud en el hogar para su anciano padre.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13766\" aria-describedby=\"caption-attachment-13766\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13766 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-2pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=640%2C426&ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-2pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?w=800&ssl=1 800w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-2pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=300%2C200&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-2pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=150%2C100&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-2pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=600%2C400&ssl=1 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13766\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Don J. Usner\/Searchlight New M\u00e9xico Thalia Lee lanza canastas en el patio trasero de su casa en Albuquerque. Se toma un descanso de las tareas escolares para jugar al baloncesto, a menudo con sus hermanos peque\u00f1os.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Despu\u00e9s de desayunar, los hermanos se sit\u00faan en la mesa, en cub\u00edculos separados que su madre ha montado. Desde las 9 de la ma\u00f1ana hasta las 4:30 de la tarde aproximadamente, asisten a la escuela en l\u00ednea.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas de clase del \u00faltimo a\u00f1o han seguido este mismo ciclo: la llamada telef\u00f3nica de la ma\u00f1ana, los chicos arrastrando los pies fuera de la cama y las sesiones de deberes de la noche si alguno de ellos necesita ponerse al d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abA veces me siento solo\u00bb, dice Makai, de s\u00e9ptimo grado. \u00abNo podemos ver a nadie en absoluto, y siempre estamos atrapados en casa\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13768\" aria-describedby=\"caption-attachment-13768\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13768 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-3pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=640%2C426&ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-3pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?w=800&ssl=1 800w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-3pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=300%2C200&ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-3pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=150%2C100&ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.elsemanarioonline.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/NM-1-State-S-New-Mex-Students-3pic-by-Don-J-Usner-Searchlight-New-Mexico.jpg?resize=600%2C400&ssl=1 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13768\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Don J. Usner\/Searchlight New M\u00e9xico Geoffrey Hughte en la entrada de su casa en Zuni Pueblo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los estudiantes de todo el mundo est\u00e1n luchando con los impactos emocionales de la pandemia debido al aislamiento: la preocupaci\u00f3n por el contagio de COVID-19 a los miembros de la familia y la culpa si eso ocurre. La depresi\u00f3n y la ansiedad han sido tan pronunciadas para los j\u00f3venes que los CDC han emitido alertas sobre el costo emocional. En el caso de los estudiantes ind\u00edgenas, las consecuencias pueden ser a\u00fan mayores.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abA veces sientes que es un infierno, pero es el momento el que te domina. No puedes dejar que te atrape. S\u00f3lo tienes que darte cuenta de que es s\u00f3lo en ese momento, y que pasar\u00e1\u00bb.<br \/>\nGeoffrey Hughte, Zuni Pueblo\n<\/p><\/blockquote>\n<p>Muchos estudiantes nativos viven en zonas remotas sin acceso a Internet en casa. Algunos viven sin necesidades b\u00e1sicas como la electricidad y el agua corriente, y muchos cargan con el peso de la p\u00e9rdida sobre sus hombros, despu\u00e9s de haber visto c\u00f3mo el virus arrasaba sus comunidades, familias y aldeas, a veces arrebatando a los miembros de la familia uno a uno.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en la Naci\u00f3n Navajo, al menos 30.267 personas han dado positivo en las pruebas del coronavirus; 1.262 han muerto. Y es ampliamente conocido que el pa\u00eds indio en su conjunto ha sufrido de forma desproporcionada la pandemia, debido a la negligencia del gobierno y a generaciones de atenci\u00f3n sanitaria inadecuada. Un estudio reciente de los CDC descubri\u00f3 que la incidencia acumulada de COVID-19 era 3,5 veces mayor en los pueblos ind\u00edgenas que en los blancos.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed c\u00f3mo describen sus experiencias algunos estudiantes ind\u00edgenas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Makai Tsosie, Din\u00e9 <\/strong><\/p>\n<p>\u00abSiento que es un verdadero desaf\u00edo, y es dif\u00edcil hacer mis tareas solo\u00bb, dice Makai. \u00abEn quinto grado, nos ense\u00f1aron a aprender en grupos y a trabajar juntos, y no solos\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando est\u00e1s en una clase presencial, \u00ablos profesores te ense\u00f1an el trabajo, resuelven los problemas contigo\u00bb. En casa, no recibe la misma orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y cuando sus padres intentan ayudar, sigue faltando algo. \u00abNuestros padres no recuerdan realmente c\u00f3mo hacer ciertas tareas que estamos haciendo\u00bb.<\/p>\n<p>Echa de menos los deportes organizados; por ejemplo, fue miembro del equipo de baloncesto. Para llenar el vac\u00edo, ha pasado mucho tiempo practicando su cordada de terneros utilizando dos maniqu\u00edes de cordada fuera de la casa.<\/p>\n<p>\u00abCuando veo a otros ni\u00f1os de fuera de la reserva, se involucran realmente en los deportes y pueden seguir jugando porque tienen lugares para hacerlo. Nosotros no. Nuestros amigos viven lejos, y nosotros no tenemos un lugar al que ir\u00bb.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de los ni\u00f1os navajos, la reserva es un patio de recreo de tierra. Los ni\u00f1os no tienen acceso a las canchas de baloncesto porque la mayor\u00eda est\u00e1n en los gimnasios de las escuelas, y \u00e9stas est\u00e1n cerradas. La mayor\u00eda de los ni\u00f1os no tienen entradas de cemento, calles pavimentadas o campos de c\u00e9sped para practicar deportes. Y no pueden jugar en los parques cercanos, ya que normalmente no hay ninguno.<\/p>\n<p>Para empeorar las cosas, Makai perdi\u00f3 a un t\u00edo a causa del virus, un pariente que le anim\u00f3 a seguir con sus tareas escolares y le ayud\u00f3 a practicar la cordada. Tras la muerte de su t\u00edo, Makai empez\u00f3 a dormir m\u00e1s y se retras\u00f3 en la escuela. Como para muchos ni\u00f1os navajos, su familia extendida era tan importante para \u00e9l como su familia inmediata.<\/p>\n<p>La pandemia acerc\u00f3 a su familia, dice. \u00abUna cosa buena es que nosotros, como familia, estamos mucho tiempo juntos, estamos m\u00e1s en casa con los dem\u00e1s. \u2026 Antes de esta pandemia, nunca est\u00e1bamos en un mismo lugar a la vez. Siento que hemos crecido juntos m\u00e1s y que nos queremos mucho m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Elishah Tsosie <\/strong><\/p>\n<p>Elishah, alumno de sexto grado, dice que echa de menos que su madre sea s\u00f3lo su madre, y no su maestra. Al igual que su hermano, tambi\u00e9n echa de menos estar en un aula de verdad, donde los profesores dan instrucciones paso a paso. \u00abMi madre se limita a explicarlo una o dos veces y nos deja solos\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la escuela -la mejor parte del d\u00eda- le gusta montar a caballo. Y ha empezado a aprender a hacer joyas navajo, junto con su hermano.<\/p>\n<p>Pero echa de menos a sus amigos. A veces ve en la televisi\u00f3n o en p\u00fablico a ni\u00f1os que visitan a una multitud de familiares y amigos, y le gustar\u00eda tener ese lujo. Pero ha aprendido que no puede hacer esas cosas en la reserva. Es demasiado peligroso.<\/p>\n<p>\u00abMi experiencia es diferente\u00bb, dice. \u00abQuiero quedarme en casa porque no me apetece coger el virus\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Thalia Lee, Din\u00e9 <\/strong><\/p>\n<p>Al menos tres veces a la semana, Thalia Lee, de 15 a\u00f1os, se levanta a las 5 de la ma\u00f1ana, prepar\u00e1ndose para un largo d\u00eda de aprendizaje en l\u00ednea, tanto en la escuela secundaria como en la universidad.<\/p>\n<p>Se levanta temprano para hacer las tareas y, a veces, para hacer ejercicio, y luego desayuna justo antes de conectarse a las clases en el instituto Volcano Vista de Albuquerque, donde cursa el segundo a\u00f1o. M\u00e1s tarde, pasa a sus clases en el Central New Mexico Community College. Por la noche se dedica a hacer los deberes y luego se va a la cama a las 8 de la tarde.<\/p>\n<p>\u00abA veces, antes de irme a dormir, pienso que no s\u00e9 c\u00f3mo voy a hacer todo esto. A veces, llorar es mi forma de afrontar el estr\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>No tiene que ser una estudiante de doble cr\u00e9dito, que toma clases de la escuela secundaria y de la universidad, pero quiere ser doctora, una meta que tiene desde hace mucho tiempo. Como estudiante ind\u00edgena, dice que tiene que trabajar el doble para tener \u00e9xito. Tambi\u00e9n se esfuerza m\u00e1s porque es una estudiante kinest\u00e9sica, alguien que aprende mejor a trav\u00e9s de la experiencia pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>\u00abEn el caso de la ciencia, aprendo viendo a alguien hacerlo y luego lo hago yo misma\u00bb. Eso incluye trabajar con productos qu\u00edmicos por su cuenta para la clase de qu\u00edmica, \u00abuna asignatura muy dura\u00bb, a\u00f1ade. \u00abNo s\u00e9 si realmente estoy aprendiendo algo. A veces dudo mucho de lo que s\u00e9, pero tambi\u00e9n me sorprendo a m\u00ed misma\u00bb.<\/p>\n<p>Para a\u00f1adir a sus preocupaciones y estr\u00e9s, Thalia contrajo el COVID-19 a finales del a\u00f1o pasado y dice que lo contagi\u00f3 a su familia inmediata y extensa. Aunque no se perdieron vidas, lleva la culpa con ella a diario.<\/p>\n<p>Los adultos enfermaron m\u00e1s que ella. \u00abPor eso me sent\u00ed mal. Me sent\u00ed un poco culpable y me culp\u00e9 a m\u00ed misma. Me hizo darme cuenta de lo malo que es realmente el COVID\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Geoffrey Hughte, Zuni Pueblo<\/strong><\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado por estas fechas, Geoffrey Hughte, estudiante de tercer a\u00f1o de la Escuela Secundaria de Zuni, se deleitaba con la idea de que las vacaciones de primavera se prolongaran a causa de la pandemia. El joven de 17 a\u00f1os estaba deseando salir con sus amigos y practicar sus habilidades de conducci\u00f3n. Pero la diversi\u00f3n no dur\u00f3 mucho: El virus desencaden\u00f3 \u00f3rdenes de quedarse en casa, y el aislamiento result\u00f3 no tener fin.<\/p>\n<p>\u00abLa vida se ralentiz\u00f3 dr\u00e1sticamente. Sab\u00eda que era algo que daba mucho miedo. \u2026 Hubo partes en las que, sinceramente, no parec\u00eda real. Perd\u00ed a mi t\u00edo por parte de mi padre y a algunos otros de mi familia extensa\u00bb.<\/p>\n<p>La dificultad a\u00f1adida vino al darse cuenta de que \u00e9l y su familia ten\u00edan poco o ning\u00fan control sobre lo que podr\u00eda pasar si se expon\u00edan al virus. Todo \u00abera realmente confuso\u00bb, tanto a nivel global como a su alrededor. \u00abTen\u00edamos nuestras propias luchas personales, y [el virus] se sumaba a la complejidad de lo que ya estaba ocurriendo en el mundo\u00bb. Adem\u00e1s de preocuparse por terminar los deberes y mantener las amistades, tuvo que preocuparse por c\u00f3mo se estaba propagando el COVID-19 y qui\u00e9n ser\u00eda el siguiente en sucumbir.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 la mayor parte del a\u00f1o pasado en su habitaci\u00f3n, ocup\u00e1ndose de las tareas escolares y viendo v\u00eddeos de YouTube, que le ofrec\u00edan una v\u00eda de escape de su peque\u00f1o Pueblo rural. Vive en un hogar multigeneracional y su madre trabaja en el \u00e1mbito de la sanidad, lo que a veces provoca un estr\u00e9s y una preocupaci\u00f3n a\u00f1adidos.<\/p>\n<p>\u00abDaba miedo porque, de hecho, nosotros tambi\u00e9n ten\u00edamos que pasar la cuarentena. Mi madre va a Gallup, NM, por trabajo, y trabaja con personas mayores\u00bb. Empez\u00f3 a decirle \u00abten cuidado\u00bb antes de que se fuera a trabajar, y lo sigue haciendo. Afortunadamente, a\u00f1ade, \u00abnunca le ha pasado nada\u00bb.<\/p>\n<p>La gesti\u00f3n de las tareas escolares se hizo m\u00e1s dif\u00edcil a medida que avanzaba la pandemia. Como muchos de sus compa\u00f1eros, dice que lleg\u00f3 a un punto de ruptura y se sinti\u00f3 abrumado por el aislamiento y la agitaci\u00f3n. \u00abDespu\u00e9s de estar encerrada tanto tiempo, se te empieza a meter mucho en la cabeza. Entr\u00e9 en una peque\u00f1a depresi\u00f3n durante el verano, y sent\u00ed que mucha gente tambi\u00e9n lo hizo\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos estudiantes recurrieron a las drogas o al alcohol para sobrellevar la situaci\u00f3n, pero \u00e9l sigui\u00f3 centrado en sus estudios. \u00abA veces sientes que es un infierno, pero es el momento el que te domina\u00bb, dice. \u00abNo puedes dejar que te atrape. S\u00f3lo tienes que darte cuenta de que es s\u00f3lo en ese momento, y que pasar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/searchlightnm.org\/author\/sunnie\/\">Sunnie R. Clahchischiligi<\/a> es escritora colaboradora de <a href=\"https:\/\/www.searchlightnm.org\/\">Searchlight New Mexico<\/a>, una organizaci\u00f3n de noticias no partidista y sin fines de lucro dedicada al reportaje de investigaci\u00f3n en Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n por Juan Carlos Uribe-The Weekly Issue\/El Semanario.<\/p>\n<p><strong>Para M\u00e1s Noticias de New M\u00e9xico:<\/strong> <a href=\"http:\/\/WWW.ELSEMANARIO.US\"><strong>ELSEMANARIO.US<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sunnie R. 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