{"id":11357,"date":"2020-09-04T15:38:26","date_gmt":"2020-09-04T15:38:26","guid":{"rendered":"http:\/\/elsemanarioonl.wpengine.com\/?p=11357"},"modified":"2020-09-04T15:38:26","modified_gmt":"2020-09-04T15:38:26","slug":"encontrando-consuelo-y-solidaridad-en-un-mundo-afligido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsemanarioonline.com\/es\/encontrando-consuelo-y-solidaridad-en-un-mundo-afligido\/","title":{"rendered":"Encontrando Consuelo y Solidaridad en un Mundo Afligido"},"content":{"rendered":"<p><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. --><br \/>\n<strong>Marcela Mulholland<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os, fui a clase con un cartel colgado alrededor de mi cuello. En un grueso marcador se le\u00eda: \u201cEl cambio clim\u00e1tico es real\u201d.<\/p>\n<p>Como muchos, todav\u00eda sent\u00eda una pena inmensa por el futuro del planeta. Cuando cruc\u00e9 el campus de mi universidad en Gainesville, Florida, evit\u00e9 el contacto visual con mis compa\u00f1eros de clase. Estaba nerviosa y avergonzada (todav\u00eda lo estoy, aunque solo un poco). Pero lo \u00fanico que parec\u00eda m\u00e1s vergonzoso era permanecer en silencio. Quer\u00eda saber qui\u00e9n dentro mi comunidad se sent\u00eda tan desconsolado o desconsolada como yo. Sab\u00eda que ten\u00eda que haber otros, pero no sab\u00eda c\u00f3mo encontrarlos, as\u00ed que llevaba una se\u00f1al.<\/p>\n<p>En retrospectiva, haber elegido portar el letrero ese d\u00eda fue la culminaci\u00f3n de mi evoluci\u00f3n personal, chocando con eventos que tienen lugar a mi alrededor. Como muchas historias de aquellos que dejan de ser adolescentes para convertirse en adultos, todo comenz\u00f3 con la imagen corporal. Esta era historia que me hab\u00edan ense\u00f1ado: ser delgada, ser bella (impl\u00edcitamente, ser blanca) y ser amada, se volvi\u00f3 claramente falsa a medida que segu\u00eda m\u00e1s reg\u00edmenes alimenticios. Comer solo zanahorias y apio no me hizo sentir m\u00e1s amada, sino aprovechada.<\/p>\n<blockquote><p>Trabajar junto a otras personas con el coraz\u00f3n roto es la pr\u00e1ctica m\u00e1s curativa que conozco. Los ayudantes con el coraz\u00f3n roto son los que derriban sistemas injustos y dan a luz a otros nuevos. Somos de lo que est\u00e1n hechos los movimientos sociales. Somos los que cambiamos el mundo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Mi creencia en el esp\u00edritu estadounidense de \u201clevantarse por s\u00ed mismo\u201d tambi\u00e9n comenz\u00f3 a desmoronarse cuando not\u00e9 que las personas que trabajaban m\u00e1s duro a mi alrededor eran las menos remuneradas. Esto inclu\u00eda a los custodios de inmigrantes con quienes hablaba en el aula de mi madre despu\u00e9s de la jornada escolar, as\u00ed como a mi propia madre que recibi\u00f3 un recorte salarial para ense\u00f1ar en una escuela privada con el fin de que mi hermano y yo pudi\u00e9ramos asistir.<\/p>\n<p>Todas las ma\u00f1anas, en esa misma escuela privada, juraba lealtad a una bandera y una naci\u00f3n que promet\u00eda \u00abjusticia para todos\u00bb. Sin embargo, vi matar a Trayvon Martin y a su asesino ser absuelto a unas pocas horas de mi casa. Estaba empezando a comprender que el patriarcado, el capitalismo y la supremac\u00eda blanca \u2014 cimientos t\u00f3xicos de nuestra sociedad\u2013 eran las mismas fuerzas que amenazaban el bienestar de las personas y el planeta.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que quer\u00eda ayudar a lograr el cambio. Todav\u00eda no sab\u00eda que encontrar\u00eda la salvaci\u00f3n en las muchas otras personas que tambi\u00e9n lo hacen.<\/p>\n<p>Resulta que no fui la \u00fanica que mir\u00f3 a mi alrededor y se sinti\u00f3 desconsolado o desconsolada por lo que vieron. Existe una <a href=\"https:\/\/theintercept.com\/2019\/03\/15\/youth-climate-strike\/\">comprensi\u00f3n generalizada entre las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes<\/a> de que hemos recibido una mano injusta; de que el planeta que estamos heredando se est\u00e1 convirtiendo en algo aterrador; y de que nosotros y nuestros hijos nunca podremos disfrutar de los lugares y experiencias m\u00e1s maravillosas de la vida porque el cambio clim\u00e1tico, el racismo o la codicia nos los quitar\u00e1n.<\/p>\n<p>Algunos llaman a esta angustia psicol\u00f3gica \u201cdolor clim\u00e1tico\u201d o \u201cansiedad ecol\u00f3gica\u201d. Yo lo catalogo como un llamado a la atenci\u00f3n. Y en este momento de la historia humana, con <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/interactive\/2020\/05\/24\/us\/us-coronavirus-deaths-100000.html\">muertes masivas<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/article\/george-floyd-who-is.html\">linchamientos modernos<\/a> y <a href=\"https:\/\/fortune.com\/2020\/05\/28\/us-unemployment-rate-numbers-claims-this-week-total-job-losses-may-28-2020-benefits-claims-job-losses\/\">decenas de millones de empleos perdidos<\/a>, prestar atenci\u00f3n puede ser devastador. Esto tiene resonancia entre los j\u00f3venes, quienes se est\u00e1n graduando en la peor crisis de desempleo desde la Gran Depresi\u00f3n y <a href=\"http:\/\/filesforprogress.org\/memos\/americans_need_aid.pdf\">est\u00e1n siendo afectados<\/a> en casi <a href=\"https:\/\/www.vox.com\/2020\/5\/5\/21222759\/covid-19-recession-millennials-coronavirus-economic-impact-charts\">todas las medidas de angustia econ\u00f3mica alimentada por el coronavirus<\/a>.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que la <a href=\"https:\/\/www.apa.org\/news\/press\/releases\/stress\/2018\/stress-gen-z.pdf\">Generaci\u00f3n Z sea la m\u00e1s agobiada<\/a> del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Afortunadamente, usar aquel cartel sobre el clima ese d\u00eda eventualmente me condujo a otras personas. Mi maestra, que result\u00f3 ser una activista ambiental, me conect\u00f3 con una nueva organizaci\u00f3n de justicia clim\u00e1tica dirigida por j\u00f3venes llamada <a href=\"https:\/\/www.sunrisemovement.org\/\">Movimiento Sunrise<\/a>.<\/p>\n<p>En febrero pasado, en lo que parece ser otra vida, me un\u00ed a voluntarios de Sunrise para ir puerta a puerta y hacer que los j\u00f3venes votaran en las primarias de New Hampshire. Mi discurso fue breve: \u201c\u00bfEst\u00e1s triste por el cambio clim\u00e1tico?\u201d \u201cMe, too.\u201d \u201cYo tambi\u00e9n. Vota\u201d.<\/p>\n<p>Nunca olvidar\u00e9 la noche de las primarias de New Hampshire. Con los ojos muy abiertos, miramos los proyectores que mostraban los resultados. Cuando era evidente que nuestro arduo trabajo marc\u00f3 la diferencia, hicimos lo \u00fanico que sab\u00edamos hacer: romper en risas y llanto, entre canciones y bailes.<\/p>\n<p>No conozco nada que afirme el sentido de la vida como una pista de baile llena de j\u00f3venes que se han agotado en la lucha por una causa digna y que se han esforzado por cambiar el mundo. \u00c9ramos un pu\u00f1ado de chicos duros y afligidos que se hab\u00edan unido para transformar su dolor colectivo en sanaci\u00f3n \u2014 y, por un breve momento, hacia la victoria.<\/p>\n<p>Parte de lo que hace este momento tan desafiante es que el coronavirus ha dificultado el acceso a una cosa que me ha mantenido firme y esperanzada a lo largo de los a\u00f1os: la comunidad.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, se supone que no debemos acercarnos a seis pies de otras personas, y mucho menos bailar entre nosotros o tocar puertas de extra\u00f1os. Pero el planeta no se detiene porque haya una pandemia. De hecho, <a href=\"https:\/\/earthjustice.org\/blog\/2020-may\/justice-in-the-time-of-two-crises-covid-and-climate-change\">la crisis clim\u00e1tica y el coronavirus se cruzan<\/a> de manera inquietante que a menudo afecta m\u00e1s a las comunidades ya extenuadas por el racismo, la exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y la degradaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>A pesar de los desaf\u00edos del distanciamiento social, creo que no hay mejor ant\u00eddoto contra la desesperanza que encontrar a otras personas que sienten lo mismo que yo y trabajar junto a ellas para enmendar lo que quebranta nuestros corazones.<\/p>\n<p>Mi amigo Kaith, un organizador comunitario de <a href=\"https:\/\/dreamdefenders.org\/\">Dream Defenders<\/a>, lo expres\u00f3 perfectamente: \u201cEn lugar de llorar, me organizo\u201d.<\/p>\n<p><strong>Pero primero,<\/strong> me permit\u00ed sentirlo todo. Me entrego al dolor. Pienso en las palabras de la experta del budismo Joanna Macy: \u201cSi partes de nuestro mundo que amamos murieran, es de esperarse que lloremos. Estos sentimientos son respuestas normales y saludables. Nos ayudan a percatarnos de lo que est\u00e1 sucediendo; son tambi\u00e9n lo que despierta nuestra respuesta\u201d.<\/p>\n<p>Pienso en la calcoman\u00eda que dice: \u201cNo es se\u00f1al de buena salud estar bien adaptado a una sociedad enferma\u201d.<\/p>\n<p>Me recuerdo que el dolor que siento por el mundo es solo un reflejo de nuestra interconexi\u00f3n; de que no estamos radicalmente solos. Hago que esta aceptaci\u00f3n sea parte de mi rutina diaria; una parte normal y esperada de la vida. Para m\u00ed, eso ha parecido desarrollar una pr\u00e1ctica regular de meditaci\u00f3n, es decir, permitirme llorar y ver a un terapeuta. Para algunos de mis amigos, bailar o pasear es un m\u00e9todo. El hilo conductor no es apartar la vista del dolor, sino crear el h\u00e1bito de mirarlo directamente. Posiblemente esta acci\u00f3n te romper\u00e1 el coraz\u00f3n, pero tal vez lo que el mundo necesita es m\u00e1s gente con el coraz\u00f3n roto.<\/p>\n<p>Luego, miro alrededor y me pregunto: \u201c\u00bfQui\u00e9n m\u00e1s est\u00e1 emocionalmente destruido por el estado de nuestro mundo? \u00bfqu\u00e9 est\u00e1n haciendo al respecto? \u00bfc\u00f3mo puedo ayudar?\u201d<\/p>\n<p>Pregunto y respondo a estas inquietudes de manera constante. Luego, como parte de la moda Zoomer, sigo a los ayudantes en Twitter; aporto a sus campa\u00f1as y me uno a sus organizaciones. Asimismo, soy voluntaria para sus proyectos, y hablo con mis padres y amigos sobre su trabajo. Ayudo a los ayudantes y, r\u00e1pidamente, tambi\u00e9n me convierto en colaboradora.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed, en el espacio de la pena compartida y el compromiso en com\u00fan, donde encuentro la manera de hacer frente a este <a href=\"https:\/\/www.thesunmagazine.org\/issues\/451\/a-brief-for-the-defense\">despiadado mundo<\/a>.<\/p>\n<p>Trabajar junto a otras personas con el coraz\u00f3n roto es la pr\u00e1ctica m\u00e1s curativa que conozco. Los ayudantes con el coraz\u00f3n roto son los que derriban sistemas injustos y dan a luz a otros nuevos. Somos de lo que est\u00e1n hechos los movimientos sociales. Somos los que cambiamos el mundo.<\/p>\n<p><em><strong>Posdata<\/strong><\/em><br \/>\nMientras escrib\u00eda este art\u00edculo, volv\u00ed a buscar otra foto del letrero que llevaba a la universidad, pero termin\u00e9 encontrando una diferente que hab\u00eda olvidado. Resulta que ese soleado d\u00eda de oto\u00f1o en la Florida cuando fui con ese cartel, hab\u00eda algo m\u00e1s que tra\u00eda conmigo. Antes de salir de casa, tom\u00e9 un marcador y escrib\u00ed en mi brazo los nombres de todas las personas cuyo coraje y compa\u00f1\u00eda quer\u00eda convocar para superar mis miedos. Algunas de las personas que eleg\u00ed y que conozco ahora son aterradoras y vetadas, y algunas todav\u00eda son h\u00e9roes que admiro. Sin embargo, la ra\u00edz de mi intenci\u00f3n parece inc\u00f3lume. Yo era ne\u00f3fita en todo esto, pues en muchos sentidos estaba sola. Pero a\u00fan sab\u00eda en mis entra\u00f1as que no pod\u00eda hacerlo sola, por lo que ahora s\u00e9 que cada uno de nosotros tampoco puede valerse por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Exija una respuesta al COVID-19 que proteja la salud p\u00fablica y no las ganancias de los que contaminan.<u> Escr\u00edbale al Congreso. <\/u>(Disponible solo en ingl\u00e9s)<\/p>\n<p>El COVID-19 le ha dado un vuelco a la vida cotidiana de cada habitante del mundo. Miles de personas alrededor de Estados Unidos se est\u00e1n enfermando, millones han perdido sus empleos, su seguro m\u00e9dico y sus ingresos. A\u00fan en medio de esta crisis, las industrias contaminantes utilizan la pandemia como excusa para relajar restricciones que limitan emisiones desde sus plantas de energ\u00eda. D\u00edgale a los congresistas que nuestra salud p\u00fablica no debe sacrificarse para beneficiar las ganancias de los contaminantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>La historia de Marcela es parte del <\/em><a href=\"https:\/\/earthjustice.org\/lit\"><strong>proyecto Lit<\/strong><\/a> <em>de Earthjustice, que busca incentivar acciones para alcanzar un mundo m\u00e1s justo y equitativo al elevar las historias de aquellos que luchan por la justicia clim\u00e1tica.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Leer M\u00e1s Comentarios: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.elsemanario.us\/\"><strong>WWW.<\/strong><strong>ELSEMANARIO.US<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcela Mulholland \u00a0 Cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os, fui a clase con un cartel colgado alrededor de mi cuello. En un grueso marcador se le\u00eda: \u201cEl cambio clim\u00e1tico es real\u201d. 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