• September 23rd, 2026
  • Wednesday, 05:12:34 AM

Salas Recibe el Premio Dolores Huerta por su Labor Comunitaria


Por Michael Haederle

 

Decir que la ingeniera biomecánica Christina Salas ha tenido un año muy ocupado sería quedarse corto.

Desde la pasada primavera, Salas y sus estudiantes de la Universidad de Nuevo México han utilizado impresoras 3D para crear miles de mascarillas y protectores faciales contra el SARS-CoV-2 y los han entregado -junto con alimentos, agua y desinfectantes para las manos- a la Nación Navajo y a los inmigrantes de la frontera sur de Nuevo México.

Profesora asociada del Departamento de Ortopedia y Rehabilitación, con un nombramiento secundario en la Facultad de Ingeniería, Salas también ha asesorado a mujeres jóvenes interesadas en carreras de ortopedia a través de la Iniciativa Perry, un programa nacional de divulgación de la ingeniería, todo ello mientras dirige tres laboratorios de investigación.

El 8 de abril, Salas fue reconocida por sus esfuerzos con el Premio Dolores Huerta Sí Se Puede, otorgado por el Comité Recuerda a César Chávez, una organización local que celebra el legado del fallecido organizador laboral y líder de los derechos civiles, y la ciudad de Albuquerque.

«Me siento honrado», dice Salas. «Estar caminando en los pasos de César Chávez y Dolores Huerta – eso es más allá de cualquier cosa que podría pensar que haría».

Foto: UNM El Premio Dolores Huerta Sí Se Puede reconoce a quienes demuestran su dedicación al legado de César Chávez y Dolores Huerta.

Salas y una amiga, la enfermera de vuelo Laura Shaffer, pusieron en marcha el proyecto de impresión de máscaras la primavera pasada, después de que Shaffer encontrara a trabajadores del hospital de Gallup improvisando equipos de protección personal con pañuelos y bolsas de plástico.

«Me siento honrado…Estar caminando en los pasos de César Chávez y Dolores Huerta – eso es más allá de cualquier cosa que podría pensar que haría».
Christina Salas, Universidad de Nuevo México

Con sus estudiantes voluntarios, elaboraron máscaras basadas en un novedoso diseño que Salas había ideado. También hizo frecuentes viajes a los hospitales de Gallup y a los capítulos navajos del este para entregar máscaras y evaluar las necesidades de equipos de protección personal (EPP), llevando consigo donaciones de alimentos, agua y pañales.

El verano pasado, los esfuerzos de la pareja les valieron una mención en la revista InStyle entre los «50 trabajadores sanitarios que salvan el día».

A principios de septiembre, Salas recibió una subvención de la Fundación Con Alma Health, con sede en Santa Fe, para proporcionar mascarillas y otros suministros a los inmigrantes del sur de Nuevo México. «Éramos sólo seis estudiantes y yo, haciendo máscaras las 24 horas del día», dice.

Como investigadora de la facultad, Salas suele centrarse en la exploración de nuevas soluciones mecánicas y biológicas para una serie de problemas ortopédicos. Aunque ese trabajo continúa, su reciente giro hacia la ayuda directa a las personas necesitadas ha sido profundamente gratificante, dice.

«Cuando pienso en mi vida y en lo que me gustaría dejarles a mis hijos y a mi familia, nunca se ha tratado de cuánto dinero he ganado o qué cosas he inventado», dice.

«Siempre he querido tener un mayor impacto social. Poder fusionar mis habilidades como ingeniero con la posibilidad de proporcionar este alivio inmediato a estos grupos sociales es un gran honor para mí.»

 

Michael Haederle, Director de Apoyo Estratégico, Ciencias de la Salud, con la Universidad de Nuevo México.

 

Traducción por Juan Carlos Uribe-The Weekly Issue/El Semanario.

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